miércoles, 11 de diciembre de 2013

ENTREVISTA A EL CHICO DEL NIKI ROJO

La siguiente entrevista a El Chico del Niki Rojo, ha sido realizada por May Morate.


- ¿Por qué El Chico del Niki Rojo? 


- ¿Y por qué no?. Mira May, los nombres, los apellidos, al final no importan nada. Este es un mundo en el que han conseguido imperar las imágenes por encima de todo. Los demás normalmente perciben de nosotros durante la vida meras representaciones sintéticas de lo que somos en realidad en cada momento, en cada etapa. De todas esas visiones de mí, me quedo con aquel chico, con o sin niki de color rojo. 


- ¿Cómo surge la idea de este Blog? 


- Supongo que ha sido una nueva forma de evasión, un divertimento desde la ironía y la crítica, una visión retrospectiva y, al mismo tiempo, muy actual. Tratar de enlazar el pasado con el presente. Compartir algunas ideas, reflexiones personales. Ese creo que ha sido el objetivo esencial. 


- Lalo, Larry y tú, una especie de Trinidad… 


- Sí, es cierto, ja, ja, ja. Tres personas distintas y una conexión verdadera. Tiene su gracia. Yo creo que cada uno ha aportado su propia impronta. Una combinación chispeante. Lalo es un espíritu crítico acerado, que acierta muchas veces en su análisis agudo de las cosas que suceden, del que se desprende la resultante de un engaño colectivo, la irresponsabilidad generalizada de los que mandan y el tormento de los que obedecen, lo cual lleva al pesimismo; mientras que el Gran Larry conserva unos rasgos sutiles, pero permanentes, una ensoñación que induce a pensar que, tal vez, desde una óptica diferente, todos los problemas puedan tener solución algún día, por la vía de compartir sentimientos, fuerzas y razones para vivir. 


- Ellos piensan que eres un personaje de culto. 


- Son unos cachondos mentales y les agradezco mucho su amistad, confianza y lealtad durante tanto tiempo. Me protegen, me cuidan. 
 

- Tú mismo me dijiste, al poco tiempo de conocernos, que habías notado una extraña protección durante toda tu existencia. 


- Lo que voy a contestarte coincide casi completamente con el texto incluido en una novela de un buen amigo mío. Una extraordinaria casualidad, otra más en mi vida. Es así como dices, siempre me consideré protegido. De niño, mi familia me quería y todos me cuidaban. En el colegio no me fue nada mal e incluso era mimado por algunos maestros y maestras porque era bueno, aplicado y disciplinado. También conocí profesores malvados o desmotivados que disfrutaban golpeando a algunos compañeros con poco interés en el estudio, pero aquellos otros me parecieron buenos profesionales que se preocupaban por mí.  


¿Era un aprecio interesado, debido a que yo no les daba problemas?. Pienso que no. Su cariño iba más allá y de eso también me di cuenta a medida que me hacía mayor. Durante la adolescencia, tuve pocos pero muy buenos amigos, que soportaban con tremendo estoicismo mi agrio carácter y mi prepotencia. Hasta me defendían cuando otros chicos pretendían agredirme y, por fortuna, no me fue necesario pelearme casi nunca ni con los amigos ni con los enemigos. Por ello, creo que me he sentido muy afortunado.  


Yo era frágil, muy delgado y llevaba gafas -lo cual entonces era una debilidad, una especie de discapacidad- y tenía otros muchos complejos, pero mis amigos, mis verdaderos amigos, jamás me minusvaloraron ni me despreciaron y yo no puedo decir lo mismo porque, a veces, me gustaba ironizar y sacar a relucir sus defectos en plan de broma, aunque, en cierto modo, les humillaba. Me sentía superior y no entiendo muy bien cómo me aguantaban, porque deberían haberme aborrecido. He lamentado siempre esa actitud mía. Reconozco que siempre necesité a mis amigos de la infancia y les he echado mucho de menos cuando, con los años, nos fuimos distanciando. 
 

Admito que me considero culpable de no haber continuado cultivando la bella planta de la amistad que nació en la época estudiantil. Luego, vinieron otros amigos, pero ya no era lo mismo, dado que con la edad nos volvemos más exigentes y selectivos. Tendemos a elegir personas y, a causa de ello, solemos quedarnos solos con nuestros problemas. Nadie quiere escuchar las penas de los demás y, si alguien lo hace, te relata pesadillas mucho más grandes que las tuyas, para no quedarse atrás, lo cual llega a servirte hasta de consuelo.   


Reconozco que soy un protegido porque, en momentos muy difíciles, cuando negros nubarrones se cernían sobre mí, en lugar de frialdad, encontré afabilidad y buena acogida; me sentí bienhallado, incluso en tierras extrañas, y disfruté muchas veces de una enorme hospitalidad. No siempre devolví rosas, sino espinas. Y siento mucho haber causado tristeza y lágrimas a personas que me entregaron su corazón. Una vez más, les pido perdón. Nunca lo hice con mala intención, sino por falta de madurez.

Volviendo a la protección, me ha sorprendido salir ileso después de haber estado a punto de perder la vida en varias ocasiones, a causa de estúpidos accidentes. Pero una mano misteriosa me salvó. 


Por todo lo anterior, confieso que me he visto siempre tutelado por el Ángel Guardián y hasta ahora, y han pasado muchos años, nunca me ha fallado. Pienso también que toda esa legión de personas que, a lo largo del tiempo, me han demostrado su cariño y su amistad, son igualmente ángeles pertenecientes a un equipo de escolta designada especialmente para mí, por algún motivo que no acierto a comprender.
 
Me he preguntado muchas veces en silencio o a gritos: ¿Por qué?. ¿Qué queréis de mí?. ¿Qué esperáis de mí?. Pero no he encontrado respuestas, ni siquiera en el viento, querido Dylan. 



- ¿Qué le pediste a la vida que no te ha concedido?.



- Creo que a la vida no deberíamos pedirle nada en especial. No tenemos derecho a ello. Más bien la cuestión sería plantearse que, si he de vivir, qué es lo que deseo hacer con mi vida y si uno está dispuesto a asumir la vida misma, con todas sus consecuencias, no siempre gratas. No obstante, asumo que hubo un tiempo en el que estuve esperando a que sucedieran cosas, que pasase algo, pero la espera fue en vano y, por contra, fue la vida misma la que se me pasó. Confieso que ahora tengo una idea de la existencia muy tamizada por la experiencia, por todo lo que he visto y observo aún. Por ejemplo, he aprendido que la vida no tiene sentido si no eres capaz de amar y dejarte ser amado por los demás. Eso es incontestable porque, si no, puedes convertirte en un muerto viviente. Aún mantengo la duda sobre si hay algún tipo de vida después de la muerte, pero lo cierto es que es preciso que haya vida, o sea, vivir en toda la dimensión del concepto, antes de morir.



- A veces, pareces demasiado exigente. ¿Qué es lo que no admites en las personas?.
 
- Desde  que era un niño, no soporto la vulgaridad, el no saber estar, no reconocer una broma, una ironía, un juego, un coqueteo, los que se lo toman todo como una afrenta personal, los que están siempre a la defensiva, los que discuten por discutir, por llevar la contraria, los malhablados, los que se sienten atacados por los otros, aquellos que carecen del más mínimo sentido del humor, los que parece que orinan colonia, los que insisten en querer situarse por encima de los demás, los ignorantes que las pasaron putas por su mala cabeza y ahora van de nuevos ricos a fuerza de aprovecharse de los otros. Tampoco aguanto a los que se ponen estupendos a la mínima. Me espanta todo ese tipo de gente y a más de uno/a les he enviado a la mierda por alguno o varios de esos motivos. Hay una pléyade de gilipollas e impresentables. No puedo con ellos, me producen náuseas. A veces, les ofreces una segunda oportunidad, pero es inútil. Son reincidentes perpetuos en la estupidez.



- Antes hablaste de retrospección. ¿Por qué esa necesidad de mirar hacia atrás?. 



- Soy consciente de que algunas personas no lo consideran imprescindible en absoluto y mantienen que lo pasado, pues pasado está. Sin embargo, yo defiendo que, para comprender el presente y plantearnos el futuro, necesitamos mirar hacia atrás de cuando en cuando. Al menos, en ese momento en que asumimos que una nueva etapa de la vida se abre ante nuestros ojos. Si este ejercicio se hiciese más a menudo, estoy convencido que no cometeríamos tantos errores, que se repiten por no recordar ni analizar lo que ocurrió, sus causas y consecuencias. Mirar atrás sirve para coger las fuerzas necesarias para acometer con más seguridad en nosotros mismos tanto el presente como lo que está por venir. Todos nos dejamos jirones del alma en el pasado y ciertas heridas tardan mucho en curar. Sólo mirando la cicatriz es posible ser consciente del daño. Y si me preguntases por mis errores, te diría que, si los pusiera en fila unos detrás de otros, sumarían más kilómetros que el diámetro de la Tierra.


- ¿Por qué cerrar el Blog cuando nos consta que se lee en muchos sitios y por bastantes personas?. 


- Muy fácil. No sé qué opinas, pero el resto del equipo estamos cansados de hablar con nosotros mismos. Pensamos que los lectores participarían, comentarían las entradas. Pero no ha sido así. No sé si se quedan apabullados y mudos con los textos o, simplemente, carecen de interés para ellos y no merecen siquiera una contestación. Hay que ser exigente con uno mismo y creo que es mejor para todos ponernos en lo peor.  


- ¿Crees que hemos fracasado?. Yo me incluyo la primera, a pesar de llegar la última. 


- Cuanto más te miro, más me recuerdas a tu tía Katherine. Me refiero a la manera de preguntar, ja, ja, ja. Te respondo diciendo que, cuando comenzamos, Lalo, Larry y yo mismo creamos unas expectativas. Íbamos como un cohete y hasta nos han reproducido entradas en algún diario de tirada nacional. Pero no es suficiente. Hay que ser consecuentes con la crítica propia y el comportamiento de los demás. Queríamos réplicas, dúplicas incluso. Y no estoy satisfecho. No me conformo con el hecho de gritar en el desierto o hablar con las paredes. Es como tirar una piedra y salir corriendo. Para eso, pues organizamos una tertulia en nuestra propia casa o tomando unas cervezas. Me pregunto qué pasa por la cabeza de un tío que está en Corea del Sur o en Ucrania o en Venezuela cuando nos lee en español y no dice nada al respecto, aunque sólo sea: “¡Qué chorrada!”. Lalo sugiere que es probable que sólo tengamos lectores entre los servicios secretos de países como USA o Rusia. ¡Eso ya sería la bomba!. Que se enteren por nosotros de lo que pasa en España sería argumento para una película de la serie B, je, je.
 

- ¿Y qué pasará con los seguidores, los amigos, los lectores habituales?. 


- Nada. Nada en absoluto. A los que recuperamos dentro del túnel del tiempo, les agradezco mucho la “rentrée” y sería una pena  si alguien pudo sentirse decepcionado en algún momento, pues  ha de comprender que las gentes cambiamos con los años, aunque sea un poco. A aquellos que se han incorporado a nuestro círculo a causa del Blog, también gracias por su compañía y fidelidad. A los de siempre, un monumento por su paciencia, su comprensión y su aguante. 


- ¿Qué va a ser de El Chico?. 


- Si alguien tiene interés en mí, sabrá cómo y dónde encontrarme. Estoy disponible y abierto a todo. Por mi parte, quiero seguir siendo como el agua y me gustaría hacer referencia a aquellas frases de Bruce Lee:  


Vacía tu mente, se amorfo, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza, se convierte en la taza, si pones agua en una botella se convierte en la botella, si la pones en una tetera se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede aplastar. Sé como el agua. Amigo mío, el agua que corre nunca se estanca, así es que hay que seguir fluyendo”.  


Algunos dicen, como Bruce, que hay que seguir adelante, siempre adelante. Yo mantengo algunas dudas sobre ello, pero, en el fondo, creo que tienen razón. Siempre me resistí a reconocer que el tiempo es una flecha unidireccional y que volver atrás, a veces, tiene sus problemas, pero considero que, como antes dije, es necesario precisamente para continuar por el camino, más o menos largo, más o menos difícil, que aún nos espera. 



- ¿Qué dejaste en el camino que no has podido recuperar?.



- Hay muchas cosas que se pueden volver a tener. Por ejemplo, un libro que prestamos hace años, un objeto querido que perdimos en alguna parte, un amor a causa de la distancia o la confianza en los demás. Estoy convencido de que es posible conseguir muchas cosas con la voluntad firme y la sinceridad por delante. Otras son imposibles de recuperar, por más que intentemos engañar a nuestro cerebro y disimular la realidad. En el camino yo he perdido de todo, pero me gustaría estar seguro de no haberme dejado la dignidad. Lo digo porque uno nunca sabe a ciencia cierta si sigue siendo digno de sí mismo y de los demás. Un mensaje a navegantes: te pueden perder el respeto, pero primero habría que cerciorarse de si antes te perdiste el respeto a tí mismo. Dignidad y respeto para mí son esenciales. Yo no podría vivir de rodillas, aunque nadie me respetase. Puede llegar un momento en el que los demás ya no cuentan, no importan, son prescindibles. Tal vez ese sea justo el final.



- Me asustas un poco. No me digas que te estás acercando a ese momento.



- En absoluto. Precisamente hago lo que hago porque la gente es importante para mí. Si no fuese así, por ejemplo seguiría con el Blog. Continuar sería la expresión más patente de mi indiferencia hacia las personas. Compartir ideas es fundamental. La mayoría de lo que está pasando, de tantas penalidades y falsedades, de tanta pobreza intelectual y falta de reacción u opinión, tiene su origen en el pensamiento único que nos están imponiendo. Me gustaría experimentar otras fórmulas para llegar a la gente, para sensibilizar y hacer reflexionar a los demás. Es probable que Lalo y Larry tengan más suerte y den con la clave. Pero será difícil. Gran parte de la sociedad está enmudecida y parece no existir fuera de las redes sociales, por las que, por cierto, circula una enorme cantidad de basura. Si se expresara sinceramente lo que cada uno siente de verdad, habría grandes sorpresas. Pero no es así. Esto es un gigantesco baile de máscaras. Como escribió Larry Romántico: "Nos mentimos caminando por la gran ciudad". Una lástima.


- Nos seguiremos viendo, Chico del Niki Rojo. Un abrazo fuerte. 


- Desde luego que sí, May Morate. Lo mismo para ti.

 

 

lunes, 9 de diciembre de 2013

HIPNOSIS

HIPNOSIS (por Larry Romántico)
 
Mientras regresaba a Madrid en un vuelo de Brussels Airlines, me divertí hojeando las páginas de la revista Le Soir, y me detuve en un artículo dedicado a un tal Messmer, una especie de comediante reconvertido en hipnotizador fascinante, del que pueden verse algunas actuaciones en Youtube.
 
Entonces vino a mi mente una tarde de teatro que compartí con mi familia, a principios de los años 70. El profesor Marx, reconocido dominador de la hipnosis, antes de comenzar su actuación, solicitó voluntarios de entre el público para que fuesen hipnotizados.
 
Desde luego, me negué en rotundo a subir al escenario, pero no una de mis hermanas, que se ofreció para el experimento, junto con otros valientes, aunque yo desconocía si estaban compinchados o no con el profesor. Puedo jurar que mi hermana no lo estaba.
 
Uno a uno, los fue durmiendo a todos, allí, sentados en unas sillas. A continuación, les fue convocando y encargando tareas diversas. A una señora, presuntamente dormida, le hizo cantar una canción de moda, a otro caballero le nombró doctor por un rato y se puso a tomar la temperatura a los atónitos espectadores. Mi hermana, también en estado de trance, terminó vendiendo periódicos virtuales por todo el patio de butacas.
 
Cuando la sesión tocaba a su fin, los protagonistas regresaron a sus sillas y, uno tras otro, fueron devueltos al mundo real. Cuando volvió junto a nosotros, le preguntamos a mi hermana si sabía lo que había estado haciendo, pero ella contestó que no recordaba nada. Le contamos lo que había sucedido y alucinaba. No tengo ni idea de cómo lo hizo el profesor Marx, pero con mi hermana funcionó la hipnosis a la perfección.
 
Sospecho que somos mucho más vulnerables de lo que pensamos y, probablemente, fáciles de sugestionar en cualquier momento. A mí me sigue dando terror someterme a una sesión de hipnosis, aunque reconozco que no estaría nada mal, si ello me sirviera para recordar algunas cosas y poder olvidar muchas más. Todos tenemos un lado extraño en la personalidad y una parte, más o menos oscura, en nuestro pasado.
 
Confieso que me sentiría ridículo en estado de trance, vendiendo patatas fritas y helados inexistentes en un patio de butacas de cualquier teatro,  pero me aterrorizaría mucho que alguien sondease dentro de mi mente y salieran a la luz determinadas cosas que, buenas o malas, sólo son mías.
 
Mi amigo Lalo Monsalve diría que soy un alma de cántaro y un iluso, porque en la sociedad en la que vivimos todos estamos ya hipnotizados, de una u otra manera. Puede que tenga razón y que seamos meras marionetas de alguien que nos ha absorbido el cerebro y maneja los hilos de nuestra existencia a su antojo. De lo contrario, es cierto que algunos comportamientos, acciones y omisiones de los que hacemos gala no se entienden.
 
 
 
 

domingo, 1 de diciembre de 2013

EL PROTEGIDO

(Extracto de la entrevista que hemos realizado a EL CHICO DEL NIKI ROJO, con motivo de la próxima clausura de este Blog, y que se publicará antes del final de este año)
 
"Siempre me consideré protegido. De niño, mi familia me quería y todos me cuidaban. En el colegio no me fue nada mal e incluso era mimado por algunos maestros y maestras porque era bueno, aplicado y disciplinado. También conocí profesores malvados o desmotivados que disfrutaban golpeando a algunos compañeros con poco interés en el estudio, pero aquellos otros me parecieron buenos profesionales que se preocupaban por mí.
 
¿Era un aprecio interesado, debido a que yo no les daba problemas?. Pienso que no, su cariño iba más allá y de eso también me di cuenta cuando me hice mayor. Durante la adolescencia tuve pocos, pero muy buenos amigos, que soportaban con tremendo estoicismo mi agrio carácter y mi prepotencia. Algunos hasta me defendían cuando otros chicos pretendían agredirme y, por fortuna, no me fue necesario pelearme casi nunca ni con los amigos ni con los enemigos. Por ello, creo que me he sentido muy afortunado.
 
Yo era frágil, muy delgado y llevaba gafas –lo cual era una debilidad, una especie de discapacidad- y tenía otros muchos complejos, pero mis amigos, mis verdaderos amigos, jamás me minusvaloraron ni me despreciaron y yo no puedo decir lo mismo porque, a veces, me gustaba ironizar y sacar a relucir sus defectos y, en cierto modo, les humillaba. Me sentía superior y no entiendo muy bien cómo me aguantaban, porque deberían haberme aborrecido. Reconozco que siempre necesité a mis amigos de la infancia y les he echado mucho de menos cuando, con los años, nos fuimos distanciando.
 
Admito que me considero culpable de no haber continuado cultivando la bella planta de la amistad que nació en la época estudiantil. Luego, vinieron otros amigos, pero ya no era lo mismo, dado que con la edad nos volvemos más exigentes y selectivos. Tendemos a elegir personas y, a causa de ello, solemos quedarnos solos con nuestros problemas. Nadie quiere escuchar las penas de los demás y, si alguien lo hace, te relata pesadillas mucho más grandes que las tuyas, para no quedarse atrás, lo cual llega a servirte hasta de consuelo. 
 
Reconozco que soy un protegido porque, en momentos muy difíciles, cuando negros nubarrones se cernían sobre mí, en lugar de frialdad, encontré afabilidad y buena acogida; me sentí bienhallado, incluso en tierras extrañas, y disfruté muchas veces de una enorme hospitalidad. No siempre devolví rosas, sino espinas. Y lamento profundamente haber causado tristeza y lágrimas a personas que me entregaron su corazón.

Me ha sorprendido siempre salir ileso después de haber estado a punto de perder la vida en varias ocasiones, a causa de estúpidos accidentes. Pero una mano misteriosa me salvó.
 
Por todo lo anterior, confieso que me he visto siempre tutelado por el Ángel Guardián y hasta ahora, y han pasado muchos años, nunca me ha fallado. Pienso también que toda esa legión de personas que, a lo largo del tiempo, me han demostrado su cariño y su amistad, son igualmente ángeles pertenecientes a un equipo de escolta designada especialmente para mí, por algún motivo que no acierto a comprender.

Me he preguntado muchas veces en silencio o a gritos: ¿Por qué?. ¿Qué queréis de mí?. ¿Qué esperáis de mí?. Pero no he encontrado respuestas, ni siquiera en el viento, querido Dylan".

 
 


domingo, 24 de noviembre de 2013

¿COMPARAMOS? COMPAREMOS

¿COMPARAMOS? COMPAREMOS (por Lalo Monsalve)
 
Me cansan mucho los lamentos de los jóvenes que se quejan continuamente de que las retribuciones que obtienen en sus precarios empleos, cuando los tienen, son miserables.
 
Ante ello, me gustaría comentar que en 1.981 tuve mi primera oferta de trabajo. En aquellas fechas padecíamos un paro terrible. Mi única opción era desplazarme a otra provincia, a 900 km de mi familia, y cobraría 58.000 pesetas netas mensuales (unos 347 euros actuales). Me instalé en un apartamento situado en primera línea del paseo marítimo de aquella ciudad. Una especie de lujo para mí. El coste total, gastos de agua y luz incluidos, era de 20.000 pesetas/mes (120 euros actuales), la tercera parte de mi sueldo.
 
En aquellos tiempos (sólo han pasado 30 años) el menú del día costaba 300 pesetas. El desayuno, la cena, unas cervezas y algún pequeño capricho podían elevar la factura al doble; es decir, 600 pesetas diarias o, su equivalente: 18.000 pesetas al mes. Unos 108 euros de los de ahora.
 
Es cierto que había que vestirse y salir un poco de juerga los fines de semana. Vamos a ver nuestras disponibilidades: 347 - 120 - 108 = 119 euros = 19.873 pesetas. Por tanto, con los precios normales de las discotecas y para lo que era el sector de la confección de entonces, prescindiendo, claro está, de las marcas de alta gama, podías cambiar de camisa y pantalones cada mes sin problemas y aún le quedaba algo para ahorrar a un tipo soltero y sin compromiso como yo.
 
Por fortuna, en tres años, gracias a mi buen desempeño laboral, mi salario mensual se elevó hasta las 80.000 pesetas (479 euros), lo cual me permitió comenzar a ahorrar un dinero cada mes, con tal de continuar siendo un poco austero, como me habían inculcado en mi familia años atrás. En 1986, ya ganaba 100.000 pesetas netas mensuales (600 euros).

Quiero puntualizar también que, incluso en Madrid, era posible comprar, a mediados de los años 80, un piso de dos dormitorios en un barrio normal por un precio que podía oscilar entre 1 y 3 millones de pesetas (18.000 euros actuales). Pero mientras los alquileres fuesen razonables, no había por qué planteárselo desde la soltería, a no ser que hubiese expectativa de contraer matrimonio y el deseo, en su caso, de adquirir una vivienda.
 
Pues bien, a la vista de lo anterior, yo animo a los jóvenes solteros que hoy en día se quejan con amargura de que ni siquiera llegan a cobrar 1.000 euros (167.000 pesetas) al mes (o sea, 3 veces lo que yo percibía en 1.981), que echen cuentas aplicando los precios actuales de la vivienda en alquiler o compra, la alimentación, el vestido y el coste de copas y discotecas, que comparen con el ejemplo que he comentado, y que, finalmente, concluyan si, con nuestra entonces recién estrenada Democracia, la juventud trabajadora tenía o no mayor calidad de vida de la que ellos disfrutan en la actualidad, y si, con ese salario menos que mileurista que ahora cobran los afortunados que consiguen un puesto de trabajo, junto con un comportamiento medianamente austero, serán capaces de llevar adelante su proyecto de vida.
 
Como conozco bien el resultado de esa comparación, les sugiero a chicos y chicas que se quejan, no sin razón, que "agradezcan" a este sistema sociopolítico que padecemos desde hace decenios, las consecuencias que se deriven del análisis.

No defiendo en absoluto que cualquier tiempo pasado fue mejor. Las cosas tampoco eran fáciles en aquel entonces, pero estoy convencido de que los desequilibrios que se vienen dando en nuestro país no existían hace 30 años. Es increíble que, después de tres decenios, hayamos vuelto a los 600 euros.
 
Suerte juventud, divino tesoro.
 


sábado, 23 de noviembre de 2013

SU CHICO

SU CHICO (por May Morate)
 
No soy una mujer que se deje llevar por la nostalgia, pero esta mañana ha sucedido algo que me ha puesto un poco "depre". Después de tomarme una infusión de rooibos, he sacado algunos álbumes de fotos de una antigua librería de madera de fresno, que conservo de la herencia de mi padre.
 
Mientras hojeaba uno de ellos, lo creáis o no, ha aparecido la misma fotografía de El Chico del Niki Rojo que figura en la portada de este Blog. Y, de súbito, me ha venido a la memoria la imagen de mi tía Katherine.
 
Ella conoció a El Chico en esa misma playa, de una manera casual y curiosa. Mi tía y su amiga Dominique daban una vuelta después de comer y se sentaron en un banco del paseo marítimo. Por allí pasó El Chico, que había salido del apartamento alquilado por sus padres para fumar un cigarrillo.
 
Les llamó la atención el muchacho, con aquel niki rojo, y le gritaron para que se acercase a ellas, con el pretexto de pedirle tabaco. Mientras encendía su pitillo, mi tía le preguntó: ¿Pourquoi les espagnols ne souriez pas jamais?.

Como el chaval había estudiado francés durante el bachillerato, no tuvo grandes problemas para rebatir esa tesis y mantener una charla durante un rato con aquellas chicas. Al final, quedó demostrado que algunos españoles sí sabían sonreír y se citaron para verse la mañana siguiente en la playa. Los días que se sucedieron fueron inolvidables para mi tía.
 
Tuvieron que pasar muchos años hasta que ella me hablase de él. Recuerdo que fue una tarde en Cannes, al finalizar unas compras. Nos cruzamos con un joven adolescente que iba fumando un cigarrillo. Su pelo, sus gafas, su manera de caminar o su estilosa figura llamaron la atención de mi tía Katherine, que se le quedó mirando, como si hubiese visto a un fantasma.
 
Yo no pude evitar comentarle mi sorpresa y ella me contó la historia de su romance, mientras saboreábamos un capuchino delicioso en una terraza. Sus ojos brillaban y un tono emocionado hacía vibrar su voz. Me dijo que aquellos días fueron los más felices de su juventud por muchos motivos, pero, sobre todo, porque aquel muchacho parecía ser muy especial.

Katherine falleció de cáncer hace tiempo. Poco antes de morir me entregó una caja de madera con incrustaciones de nácar, en la que guardaba algunos recuerdos que deseaba que yo, su única sobrina, conservase. Entre aquellos objetos estaba esa foto, con una dedicatoria por detrás que dice: "Pour ma chère Kathrine. Un Espagnol toujours souriant".
 
Creo que, después de aquel verano, mantuvieron una relación meramente epistolar y, por circunstancias de la vida, nunca volvieron a verse. Algún  día contaré detalles sobre el impacto que me causó esa historia y los pasos sucesivos que fui dando hasta que localicé a ese adolescente, reconvertido en adulto de mediana edad, que un día enamoró a mi, entonces jovencita, tía Katherine.

Esta mañana he tenido la impresión de que a ella y a otras mujeres que he conocido les gustaba mirarse en espejos parecidos. No es mi caso. A pesar de la admiración y el cariño entrañable que siento por él, aquel chavalito no hubiese tenido nada que hacer conmigo. No es mi tipo. Y estoy convencida de que lo sabe, ja, ja, ja. 

viernes, 22 de noviembre de 2013

GRACIAS A LOS LECTORES

Cuando decidimos crear este Blog no podíamos imaginar que los comentarios e historias que aquí se exponen tuvieran interés más allá de las fronteras del país en el que vivimos. Sin embargo, Internet, la red de redes, es un instrumento de comunicación tan potente que hace posible que nos lean personas de Estados Unidos, Rusia, Ucrania, Alemania, Países Bajos, Serbia, Corea del Sur, Reino Unido o Francia, por señalar sólo los más relevantes en términos de número de visitas.
 
Nos han sugerido la versión inglesa de este Blog. Y nos gustaría mucho acometer ese reto también. Es probable que pudiéramos llegar a más personas. Pero no es descartable que nuestros lectores de otros países prefieran leernos en castellano, motivados por su interés en conocer este idioma y porque no pretendemos presumir de eruditos, sino tratar de utilizar el lenguaje de la calle, el mismo que encontrarán el día que visiten España.

Nos agrada el inglés y también expresarnos en nuestra lengua materna. Ojalá, pudiésemos hacerlo en multitud de otros idiomas, aunque dudamos que se comprendieran exactamente nuestros mensajes, a veces cargados de ironía y demasiado pegados al terreno que nosotros pisamos.
 
Y es que el contexto es esencial. Las vivencias hay que situarlas en un espacio-tiempo sociocultural determinado. A nosotros nos entienden mejor aquellos contemporáneos  y coetáneos que compartieron  y comparten unas experiencias similares en un momento concreto, en un ecosistema muy definido y específico. Tal vez todo ello posea una limitada similitud con  lo que ocurrió una vez o pueda estar sucediendo estos mismos días en Seúl, en Wichita, La Haya o Leipzig.
 
Sea como fuere, es muy de agradecer que personas de lugares tan distintos dediquen unos minutos cada día o cada semana a leer cualquiera de las entradas de este Blog. Lo agradecemos con toda sinceridad. Y nos sería de utilidad recibir comentarios en español o en cualquier otro idioma. Queremos conocer qué está pasando allí, y qué os está pasando a vosotros mismos. Queremos compartir preocupaciones. Nos hace falta saber qué se cuece de verdad fuera de esta especie de jaula de pobres animales acosados en la que se está convirtiendo España.
 
Para que podáis expresaros, justo debajo de este texto se puede incluir cualquier comentario, si se desea, incluso de manera anónima.
 
Echaremos mano de cualquier diccionario y contestaremos en vuestro mismo idioma. Estamos deseando poder deciros, por ejemplo:
 
"Thank you very much for your comments"
 
"Merci beaucoup pour votre commentaire"
 
"Vielen Dank für Ihren Kommentar"
 
"Большое спасибо за Ваш комментарий"
 
"의견을 남겨 주셔서 대단히 감사합니다"

Un cordial saludo a todos y todas.
 
 


martes, 19 de noviembre de 2013

¡HAGAN MEMORIA SEÑORES!

¡HAGAN MEMORIA SEÑORES! (por Lalo Monsalve)
 
Como si este país fuese un inmenso casino, ahora a los políticos (ex-presidentes y ex-ministros) les ha dado la locura de publicar sus memorias. Incluso compiten entre ellos para ver quien presenta su libro antes, al grito de: ¡Hagan memoria señores!.
 
Estoy seguro de que son conscientes de que la memoria es muy frágil. Nuestro cerebro tiende, por naturaleza, y por propia autoprotección, a olvidar las malas experiencias y los errores con mayor facilidad que las buenas y los aciertos. El disco duro que llevamos dentro nos sugiere, cada cierto tiempo, hacer borrón y cuenta nueva. Es una manera de ayudarnos a sobrellevar nuestra triste existencia.
 
Sin embargo, todos estos ególatras no pueden vivir sin recordarse a sí mismos, de manera tediosa y continuada, lo extraordinaria que fue su gestión, su intervención al frente del gobierno, con el único y loable objetivo, claro, de que, un día tras otro, nosotros hayamos sido más felices todos estos años, sin duda gracias a ellos.
 
Pero os equivocáis González, Aznar, Zparo, Bono y Solbes. Es inútil el empeño que os obceca. Podéis escribir miles y miles de páginas basadas en las anotaciones que figuran en cuadernos azules o rojos. Lo cierto es que vuestra verdadera memoria somos nosotros, los demás, unas cándidas víctimas.
 
Nosotros os padecimos, os soportamos, os aguantamos. Nos pusísteis perdidos de tanta estupidez, orgullo, desprecio, altanería e incompetencia, de tanta desvergüenza. El resultado de todas aquellas gestas irrepetibles, de tanto vano esfuerzo y frivolidades varias es este país, del que se carcajean hasta en África, porque estamos los últimos de las diversas filas en las que los que mandan nos van colocando a su conveniencia y también por nuestros propios méritos.
 
A mí me dan igual los codazos y los empujones de los cuatro pelotas incondicionales que os acompañan a las presentaciones de los bodrios que habéis escrito y por los que os han abonado inmerecidas millonadas. Me parece triste que esos pobres individuos malgasten siquiera una tarde escuchando vuestras falsedades, porque lo que decís en esos cientos de folios sólo son mentiras. Basta ya de tanto fatuo examen de conciencia. No os molestéis. Las editoriales han hecho un mal negocio. Las ventas serán pírricas porque los hipotéticos compradores sabemos que nada es verdad.
 

LAS MANOS

LAS MANOS (por Larry Romántico)
 
Es posible que alguna vez le hayan leído las manos a usted, querido lector o lectora. La Quiromancia no es demasiado conocida, aunque se practica por todas partes. Sus detractores la consideran una estafa, un engaño y un fraude sistemático a las personas, víctimas incautas, que se dejan llevar por su credulidad o, simplemente, por la curiosidad. 
 
La palma de la mano nos muestra una especie de M, más o menos cerrada o abierta, estilizada o no. Algunos dicen que es la representación de la muerte, a la que todos y cada uno de nosotros estamos convocados "sine die". Otros dicen adivinar tanto el pasado como el futuro de una persona. Y muchos no ven más allá de algunos trazos que están ahí dibujados, por mero azar biológico.
 
Un día El Chico del Niki Rojo me contó algo sorprendente. Me dijo que se lo transmitió un santurrón al que conoció en un paraje de India, no muy lejos del Tíbet. La leyenda dice que si alguien, de cualquier país, raza o credo, cuyo nombre de pila comenzase por  la letra M, hubiera estrechado o cogido la mano, más de una vez en un solo día, de otra persona de distinto sexo, cuyo nombre de pila también tuviese como inicial una M, esas dos personas quedarán unidas cósmicamente para siempre jamás. Pase lo que pase y hasta el final de los tiempos. Al parecer, ya estaban predestinadas para encontrarse desde el comienzo del Universo.
 
Y ahora, sea o no usted partidario de la práctica quiromántica, o coleccionista de leyendas urbanas, si su nombre comienza por la letra M, le sugiero un pasatiempo: dedique un rato a hacer memoria para buscar compañeras o compañeros cósmicos. Le aseguro que no hay tantos como imagina.

sábado, 9 de noviembre de 2013

LA CHICA DEL YOGUR

LA CHICA DEL YOGUR (por Larry Romántico)
 
Una o dos veces por semana coincido en el urbano transporte con una joven alta, estilosa, que tiene una larga coleta tipo cola de caballo y siempre lleva una pequeña mochila rojiblanca.
 
Sube al tren una estación después de la mía y, cuando puede, se coloca junto a la puerta, apoyando la espalda en la barra horizontal de la pareja de asientos más cercana. Entonces, abre la cremallera de la mochila e introduce su mano derecha para sacar una botellita de yogur líquido batido, normalmente de sabor a fresa o frutas del bosque.
 
A mí también me gusta mucho el yogur, con el formato tradicional, no líquido, y prefiero que  contenga bífidus activo y frutos rojos. Dicen que el arándano, la frambuesa, las moras y las fresas poseen muchos antioxidantes, que actúan como preventivos de las enfermedades genito-urinarias.
 
Mientras se suceden las estaciones, ella disfruta saboreando su yogur, bebiéndolo con pequeños sorbitos, como si desease que le durase todo el trayecto. Nunca repara en nadie ni observa nada. Simplemente, se deja llevar por su propia mirada perdida, ensimismada en sus pensamientos.
 
Daría cualquier cosa por preguntarle en qué está pensando o qué siente durante esos inacabables minutos en los que parece que nuestro entorno se ha detenido y solo ella y yo mismo somos conscientes de lo estupendo que puede ser tomarse un yogur, muy despacito, dentro de un vagón lleno de gente que está "a su bola".
 
Esa chica, aunque con más edad, me recuerda mucho a "Tagore". Mis amigos y yo bautizamos así a una chavala que acudía siempre a la discoteca que frecuentábamos los fines de semana. Rodeada de unas cuantas amigas, parecía estar ausente de todo, de todos y todas. Tenía una belleza muy singular, atractiva, misteriosa, unos ojos cautivadores y una figura que llamaba la atención.
 
Cuando comenzaban las canciones lentas, los chicos hacíamos una fila enorme, unos detrás de otros, y recorríamos todo el perímetro que formaban las mesas, invitando a salir a bailar a chicas que nos gustaban. Este ritual solía funcionar o no, hasta que llegabas a "Tagore", que nos iba despachando a todos, unos detrás de otros en aquella larga fila, con una mirada absolutamente disciplente. Ni siquiera se molestaba en decir ¡No!. No hacía falta.
 
Estuve muchos meses acudiendo sábados, domingos y festivos a ese mismo local y puedo asegurar que jamás vi bailar a "Tagore" con ningún individuo, ni guapo ni feo ni alto ni bajo. Era una auténtica profesional del reparto de calabazas a diestro y siniestro. Mis amigos y yo, y los demás, recibimos latigazos de indiferencia a raudales. Nunca supe la razón. Ni siquiera me arriesgué a tratar de adivinarla. Sólo recuerdo a aquella chica con la mirada perdida, como si estuviese realmente fuera de allí, en otra parte, en otro mundo, inaccesible para mí, para cualquiera.
 
"Tagore" bebía su consumición con pequeños sorbitos, como mi misteriosa compañera viajera del Metro. A ésta última nunca se me ocurrirá preguntarle si disfruta con su yogur o si quiere bailar. Ya tuve bastante con "Tagore".

Nota.- Este texto está especialmente dedicado a mi amigo David García-Quismondo (q.e.p.d).
 

domingo, 3 de noviembre de 2013

LA MUERTE OS VIENE MUY BIEN

LA MUERTE OS VIENE MUY BIEN (por Lalo Monsalve)
 
Mientras recolectaba unos pocos kilos de aceituna con destino a su conservación en salmuera, miraba de cuando en cuando hacia las primeras nieves de la temporada sobre el pico Almanzor de la Sierra de Gredos.
 
De repente, las campanas de la vieja parroquia comenzaron a tocar "a muerto". Una mala noticia para su familia. Un habitante menos en el ámbito rural.
 
Muchos de nuestros pequeños pueblos se están quedando sin gente, como consecuencia de la migración progresiva que se ha venido produciendo en los últimos decenios y también por culpa de la desidia de montones de alcaldes, que han sido incapaces de proponer soluciones y medidas para evitar la fuga de las familias y, sobre todo, de los más jóvenes. Poco a poco, han consentido que esos núcleos se mueran, como sus últimos pobladores.
 
En esos lugares la rutina y el tedio se han apoderado del paisaje. No hay industrias, ni centros sociales, ni tiendas, ni bancos y, muy pronto, tampoco quedarán escuelas. Por ello, la muerte se ha convertido en un acontecimiento social de primer orden. El domicilio del difunto o el tanatorio actúan como un elemento integrador, que congrega a todos los que aún viven en el pueblo, aunque sólo sea para compartir la tristeza y los recuerdos. Es una paradoja terrible, pero la muerte viene muy bien para pasar una mañana o una tarde o toda una noche a aquellos que sólo tienen un aparato de televisión o de radio con los que cubrir su obligada ociosidad.
 
Es curioso, pero muy lejos de allí la utilización de la muerte les viene muy bien a algunos otros que tampoco parecen ser capaces de contribuir a resolver los problemas de todos, incluidos los que vivimos en las grandes ciudades. 
 
Estos días se ha realizado una propuesta, desde un partido político de la oposición, al objeto de desenterrar del Valle de los Caídos a un par de muertos muy ilustres, y crear una especie de centro para la reconciliación y concordia nacional. Se invoca la injusticia histórica que supone la existencia de más de 34.000 muertos innominados de uno de los bandos de la Guerra Civil junto a otros miles de muertos a los que sí les pusieron nombres y apellidos porque pertenecían a los vencedores.  
 
¿Pero qué se ganó en esa Guerra?. Centenares de miles de muertos. Todos perdieron. Todos perdimos aunque no llegásemos a combatir hace ya más de 70 años.
 
Les viene muy bien la muerte a algunos políticos carentes de ideas, de verdaderas propuestas e iniciativas que sirvan para corregir sus propios errores del pasado y, asimismo, para infundir esperanza e ilusión a los ciudadanos que son siempre los que pagan la factura de tanta incompetencia, frivolidad e ineptitud. 

Podemos desenterrar a todos los muertos, en particular a los que yacen bajo las cunetas o en fosas comunes, cuyos restos son reclamados por sus familias. Podemos llenar de huesos y calaveras la geografía de España, pero eso no nos devolverá jamás lo que pudo haber sido y no fue para tantos millones de españoles.

 

lunes, 28 de octubre de 2013

TAL VEZ ALGÚN DÍA

TAL VEZ ALGÚN DÍA (por Larry Romántico)
 
Poco antes del ingreso en la universidad, mis compañeros y yo tuvimos la oportunidad de disfrutar de las magníficas clases que nos impartió un catedrático de instituto (no diré el nombre), y que versaban sobre la Introducción a la Tecnología.
 
Nuestro profesor era consciente de que estábamos intentando superar la adolescencia y que, en esa etapa juvenil, era posible que nos interesase conocer algunos de los avances científicos y determinadas perspectivas de lo que podía acontecer en los próximos decenios.
 
Sin embargo, pronto se percató de que, en esos momentos, lo que nos preocupaba era el ligoteo con las chicas, las cañitas con los amiguetes y las partidas de billar. Por ello, no dejaba de llamarnos "comedores de garbanzos" y de decirnos que teníamos "piel de elefante", para tratar de que reaccionásemos ante tanta esclerosis intelectual de la que hacíamos gala.
 
El sueño, la esperanza imposible del catedrático, era que algún día pudiera surgir un hombre capaz de atesorar en su cerebro la mayoría, por no decir todo, el conocimiento existente. Un verdadero "superman" de la intelectualidad, que nos mostrase el camino hacia una verdadera revolución científica y tecnológica, acompañada de un espíritu crítico sin fin. Era un planteamiento muy romántico, que yo no he olvidado nunca.
 
No se equivocó del todo. Nunca nos habló de la informática ni de los teléfonos de bolsillo. En aquellos años nadie los conocía. Faltaba mucho para que los primeros Sinclair Spectrum apareciesen en el mercado. Ahora los ordenadores, las tabletas y los móviles dominan nuestras vidas. Internet se ha convertido en esa especie de hombre del futuro al que se refería nuestro profesor. En apariencia, ahí parece estar una gran parte del conocimiento que circula por este planeta. Pero sólo lo parece. En realidad, no sabemos nada de muchas cosas. Ni siquiera acerca de nosotros mismos.
 
Me ha gustado la entrevista de Jordi Évole a Arturo Pérez-Reverte que presencié ayer mismo en La Sexta. Y estoy convencido, como el entrevistado, de que sólo a través de un modelo de Educación diferente al actual podrán formarse nuevos hombres y mujeres, una generación que sea capaz de abordar los grandes problemas políticos, económicos y sociales que siempre han estado ahí y están aún por resolver.
 
Tal vez algún día un montón de personas que no sean aristócratas, ni políticos, ni obispos, ni banqueros puedan hacerse cargo de esa ingente tarea, con el reconocimiento de la inmensa mayoría de la sociedad. Tal vez algún día se levantará la enorme losa que algunos siguen manteniendo sobre las cabezas de los españoles desde hace siglos.  
 


sábado, 26 de octubre de 2013

PRIMARIAS EN EL PSOE

PRIMARIAS EN EL PSOE (por Lalo Monsalve)
 
Freddy Krugger sigue siendo el más listo dentro de lo que queda del PSOE. Después de haber sido asolada durante la etapa de Zparo, los que aún habitan por esa formación política y creen seguir teniendo algo de poder, se desesperan por su incierto futuro. Es lo que suele pasar cuando uno sólo sabe vivir a costa de la política o, mejor dicho, del politiqueo.
 
Las primarias son un embarazo maldito, cuyo parto suele producir monstruos, como pasó con Borrelito, que resultó blandito, aunque luego nos enteramos de que compatibilizaba su trabajo en Italia con una asesoría en Abengoa, por unos cientos de miles de euros al año. También se produjo un enorme engendro con el propio Zparo: el resultado ahí ha quedado para la posteridad. España no era tan pobre desde el desastre de Cuba.
 
Por eso, Freddy, el irredento, sabe perfectamente que las primarias no le convienen al PSOE. A ese partido sólo le conviene él, con toda su corte de desheredados de los residuos del Zapaterismo.
 
No tengo bola de cristal, la he tenido que vender para pagar una multa de tráfico (por culpa de un nuevo radar en la N-II), pero mucho me temo que el PSOE no volverá a ganar unas generales en los próximos 20 años porque, cuando el cadáver de España se levante, la mayoría caerá de nuevo en brazos de Mariano El Pasmao, que ya tiene el encargo de JC I de ayudar a preparar el camino cuando proceda al "Mejor Preparado" quien, precisamente, no es nada sin el teleprinter, como se demostró ayer viernes, durante su discurso en la entrega de los premios Príncipe de Asturias 2013.
 
Todos pudimos ver alucinados como, cuando la máquina se paró por un problema técnico, el pobre ya no sabía qué balbucear. Al principio, los telespectadores creímos que se había aprendido el discurso de memoria, como quien canta un tema en una oposición. Pero al producirse el parón, nos dimos cuenta de que, en realidad, todo era un montaje, y no tenía ni idea de lo que estaba hablando ni de cómo continuar. Sin el texto, el muchachito no sirve para nada. Eso mismo sucede con la mayoría de los políticos profesionales de este país, incapaces de hablar sin leer un papel. Un cero patatero en oratoria para todos ellos les pondría Demóstenes.
 
¡Pobre España!, ¡qué futuro te espera!.

miércoles, 23 de octubre de 2013

QUERIDO CUERPO

Quiero dar público conocimiento, por su interés, de la carta que mi propio cerebro ha escrito al resto de mi cuerpo hace unos días.
 
"Querido cuerpo:
 
Hace ya mucho tiempo que deseaba agradecerte tu trabajo durante toda la existencia que compartimos, agradecimiento que quiero que hagas extensivo a todo tu complejo equipo de órganos y sistemas, que vienen desempeñando una encomiable labor, digna de mi mayor reconocimiento y admiración.
 
Sé que no resulta fácil asimilar el proceso y desarrollo de tantas instrucciones, día tras día, hora tras hora, minuto a minuto, durante tantos años, y debo decirte que me siento orgulloso de habitar una estupenda estructura tan profesional como abnegada.
 
Soy consciente de que no he dedicado a tus integrantes, a tí mismo, tanta atención como sin duda merecías, de manera que, en algunas ocasiones, he podido llegar a poner en peligro tu salud y en riesgo tu integridad, debido a ciertas decisiones, acciones y excesos de los que me arrepiento sinceramente. No obstante, llevo a gala el haber corregido a tiempo algunos comportamientos y prácticas indeseables, que considero que han tenido un efecto positivo en el necesario balance y equilibrio al que cualquier cuerpo es acreedor.
 
En primer lugar, me gustaría disculparme con tu sistema ocular, el cual debería haber tenido la oportunidad de beneficiarse a tiempo de los últimos avances técnicos en cirugía con láser. Algo que sí he podido restituir en el caso de tu estructura maxilofacial, a la que he dotado de algunos recursos que actualmente ofrece la osteoimplantología.
 
Asimismo, no puedo dejar de agradecer a mis articulaciones superiores e inferiores el ejemplar desempeño de sus funciones, que me han permitido, por un lado, una alta eficacia dactilográfica a efectos de la utilización de computadores o de instrumentos musicales, por citar sólo dos casos, sin lo cual habría sido imposible la adaptación a los nuevos entornos laborales y sociales derivados de las nuevas tecnologías de la información o el aprovechamiento del tiempo de ocio; y, por otro, el buen grado de movilidad general desarrollado hasta el momento, y que aún parece conservarse en términos aceptables, a pesar del deterioro que no puede evitarse, al ser inherente al transcurso de los años.
 
En otro orden de cosas, quiero destacar el excelente modelo de colaboración y cooperación que he mantenido con tu órgano más relevante, el corazón, junto con todo el sistema vascular de él dependiente que, como sabes, es una pieza clave en nuestra vida.
 
No sería objetivo si no hiciera alusión a los quebrantos que he causado a otros órganos también esenciales, como son pulmones e hígado, debido a determinados hábitos indeseables que erradiqué en su día y que han contribuido a prevenir ciertas disfunciones que podían haber resultado de gravedad.
 
Estoy seguro de que comprendes que mi propia complejidad me ha obligado, a veces, bien a no tener en cuenta tus requerimientos más primarios bien a satisfacerlos en demasía, habiéndote provocado situaciones no deseadas, que lamento profundamente.
 
No obstante, me es grato significarte que, a partir de la evaluación que ha sido realizada por mis unidades cerebrales y neuronales, voy a poner en marcha un plan quinquenal de acción, con el que pretendo reforzar al máximo el modelo de cooperación mente-cuerpo ya establecido con tus principales unidades orgánicas y estructurales, a efectos de mantener y profundizar nuestra deseable y común vitalidad.

Dicha planificación contiene, entre otras, medidas específicas orientadas hacia la vigilancia de la salud, así como una combinación de acciones preventivas y de mantenimiento que aseguren un correcto balance nutricional, sensorial, hormonal, psicoanímico, y también en términos dinámicos.

En la confianza de que continuemos disfrutando juntos, al menos unos cuantos decenios más, me despido cordialmente reiterándote mi agradecimiento y afecto más sinceros."

domingo, 13 de octubre de 2013

UNA NUEVA OPORTUNIDAD

Estoy convencido de que todos nosotros, en algún momento de la vida, hemos deseado una segunda oportunidad. Para intentarlo otra vez, cambiar las cosas que no salieron bien, corregir errores irreparables. En definitiva, para ser mejores.
 
Es sensato y honesto no estar conforme con lo que se hace, lo que se consigue, lo que se vive. Y está bien, porque no deja de ser un síntoma de superación y hasta una solicitud de justicia y reparación, si llegase el caso, por ejemplo, cuando ni siquiera tuvimos la posibilidad de actuar, de hablar o de demostrar algo.
 
Es bueno perseguir un ideal, una meta, un deseo, un sueño. Nos equivocamos tanto que, al menos la primera vez, recurrimos consciente o inconscientemente al mercado virtual de las "second chances", que parecen ser nuestra particular salvación. Después de ello, sin embargo, el fracaso, el dolor, podrían estar a la vuelta de la esquina.
 
Tuve un amigo que vivió muchos años abrumado por el recuerdo del fallecimiento de la madre. Me enseñó varias de sus fotografías. Era una mujer realmente hermosa. Los años pasaron y una de sus hermanas dio a luz una niña preciosa. Cuando su sobrina cumplió 18 años, mi amigo me invitó a comer en su casa y aprovechó para enseñarme unas fotos de esa joven. La comparación con alguna fotografía de su madre, a esa misma edad, mostró un parecido extraordinario. Eran calcadas físicamente y, al parecer, también en la forma de ser.
 
Creo que mi amigo no llegó a tener más sobrinas, pero no le importó lo más mínimo. Para él, aquello fue como revivir la imagen de su madre. En cierto modo, la vida le había dado una segunda oportunidad de recordarla cada vez que veía a su sobrina.
 
Yo he conocido casos similares. En ocasiones, unas personas me sugieren a otras que conocí hace mucho tiempo. Confieso que soy un creyente de la reencarnación. Almas que solicitaron segundas oportunidades y les han sido concedidas. Nuevas vidas en nuevos tiempos. Felicidad en lugar de desdicha. Riqueza  y salud en vez de pobreza, enfermedad y dolor. Éxitos después de tanto fracaso. Amor a cambio de desamor. Víctimas y no verdugos. Vencedores, luego de tantas derrotas. Compañía, como premio a la eterna soledad. Largas existencias frente a muertes prematuras.
 
No obstante, acaricio la idea de que no sea necesario tener que morir  y pedir un segundo intento, para lograr realizarse plenamente como persona o, al menos, procurarlo cada día.
 
Dicen que el nuevo Sol que apunta por el horizonte equivale siempre a una nueva oportunidad. Nos la merecemos, y la deseo para todos, porque nos han colocado en este planeta, sin instrucciones concretas ni programación alguna de actuación. Somos fichas en un tablero, protagonistas de una partida que durará toda una vida, espero que larga e intensa y con un final feliz.
 
Un abrazo para todos y todas. 

Nota.- Dedicado a los que un día soñaron con poder volver hacia atrás en el tiempo, para intentar hacer las cosas de otra manera.