miércoles, 31 de julio de 2013

NUESTROS VISITANTES


Una de las ventajas de este Blog es que te permite conocer cuántos amigos y amigas nos visitan cada día, semana o mes. Pues bien, para que tengáis una idea del país de procedencia de nuestros lectores, a continuación os mostramos un listado del número de visitas correspondiente a este mes de julio que hoy mismo termina.

Como podéis observar, hay cierta diversidad. Y nos gusta que sea así. Somos bastante internacionales y queremos serlo aún más. Volvemos en septiembre. Sólo son unas semanas.

¿Podréis soportar nuestra ausencia, chicodelnikirojodependientes?. Esperamos que os sea leve. Ánimo y paciencia.

España

570
Rusia

398
Estados Unidos

123
Ucrania

31
Países Bajos

14
Alemania

13
Reino Unido

6
Serbia

6
Vietnam

6
Brasil

3

VACACIONES

Durante el mes de agosto, el equipo de EL CHICO DEL NIKI ROJO nos vamos a tomar unas muy merecidas vacaciones. Nos gustaría que todo el mundo tuviese la oportunidad de descansar de la rutina, ya sea laboral o no.
 
No obstante, somos conscientes de que, debido a la difícil coyuntura socioeconómica por la que estamos atravesando, muchos no podrán permitirse un viaje que habrían querido realizar por España o el extranjero, o unos agradables baños en una playa de moda.
 
Es una lástima que eso no sea hoy factible, pero hemos de tener confianza en que las cosas mejorarán y, si no es este año, en el próximo esos deseos se harán realidad. 
 
En cualquier caso, la mayoría sigue escogiendo agosto como el mes favorito para disfrutar las vacaciones o, al menos, unos días de descanso. Parece el mejor período para estar rodeado de la familia, los amigos o, si fuera el caso, para reencontrarse con uno mismo, a quien es probable que hayamos tenido largo tiempo abandonado.
 
Además de ocuparnos y preocuparnos un poco más de los nuestros, los días y las noches de agosto son buenos momentos para darnos algún capricho a nosotros mismos, liberar nuestro cuerpo y mente, mimarnos un poco, querernos más y decirnos alto y claro, a poder ser junto al mar o entre las montañas y valles, que seguimos aquí, dispuestos a continuar el camino, con nuevas fuerzas y razones, renovadas bajo los rayos del Sol o la luz de las estrellas y, a ser posible, con una buena compañía al lado. 
 
Fórmula V llegaron a ser "Canción del Verano" varias veces y cantaron a las vacaciones de una manera sencilla y sin pretensiones. He aquí una muestra: http://www.youtube.com/watch?v=1-gykC6d3Go

viernes, 26 de julio de 2013

NUESTRAS CANCIONES FAVORITAS (IV)

A punto de comenzar las vacaciones para muchos amigos y amigas de este Blog, os vamos a recomendar un par de canciones que os harán mucho más agradable vuestro viaje. Las podéis añadir a vuestra colección de música para viajar.

La primera es de China Crisis y la segunda de R.E.M.

Pero antes de ponerse en camino, es recomendable relajarse y dormir bien. Para ello, sugerimos al dúo Plant-Page en una maravillosa canción, y luego al gran Steve Vai.

Esperamos que paseis unos días estupendos y os deseamos lo mejor.

El Equipo de EL CHICO DEL NIKI ROJO

miércoles, 24 de julio de 2013

RECORTES


RECORTES (por Lalo Monsalve)

De un tiempo a esta parte, en casi todos los hogares suele haber una máquina eléctrica para cortarse el pelo, lo cual ha tenido como resultado un duro golpe para las tradicionales peluquerías de caballeros. 

Cuando yo era niño, iba a la peluquería acompañado por mi madre, a la que le preguntaban: ¿Cómo quiere usted que se lo cortemos al chaval?. “A tijera, cortito y a raya”, contestaba ella. Otras madres referían otros estilos. Por ejemplo: “A navaja” o “A lo Marlon Brando”. A algunos les recortaban más el flequillo que a otros, y lo normal es que te dejasen perfilado el cabello del cuello, a la altura de la nuca, en línea recta o curva. Esos son los cortes y recortes que yo recuerdo de mi infancia. 

En nuestros días proliferan otro tipo de tijeretazos, que van directos al bolsillo del ciudadano. Han comenzado por la Sanidad y la Educación, pero también hay otros distintos a las meras subidas de precios y de tributos directos e indirectos. 

Me comentan que a los funcionarios les están reduciendo brutalmente las ayudas sociales de un año a otro. Ese tipo de ingresos también existen en las empresas privadas, sobre todo en las grandes compañías. No olvidemos que resulta gratificante y estimulante, para cualquier trabajador o empleado público, recibir una ayuda para cubrir parte de los gastos de transporte, de dentista, de gafas o lentillas, o para los costes derivados de los estudios de los hijos. 

Pues bien, hay organismos públicos en los que el montante global de las ayudas sociales se ha reducido un 80% y corren el riesgo de desaparecer en un par de años. Es decir, no sólo les reducen el sueldo a los funcionarios o se les congela de manera permanente sino que, además, les van dejar sin las ayudas de carácter social, e incluso, está en peligro hasta el abono para el transporte público. 

Estamos hablando de cantidades totales de unos 150.000 euros al año para una institución en la que trabajan unas 400 personas. O sea, un importe similar al de los presuntos sobresueldos individuales que percibían, de manera poco clara, determinados miembros de cierto partido político. 

En definitiva, después de tantos y tantos años, volvemos a recordar la tijera y nos vamos todos a casa más cortitos y, desde luego, a raya. Nos mantienen a raya. Y lo que nos espera.
 

 

martes, 23 de julio de 2013

LA ILUSIÓN

LA ILUSIÓN (por Lalo Monsalve)
 
He escrito en este Blog que, tal vez, he perdido la ilusión. No debí decirlo, aunque lo pensara. Y eso que jamás me callo nada que me duela.
 
Siento mucho que esa frase haya podido llegar a los más jóvenes porque no hay nada peor que desilusionar a alguien, sobre todo si se encuentra en los albores de la vida, de su vida.
 
Ellos ya saben, porque no son tontos, que atravesamos una etapa muy difícil en nuestra sociedad. Pero hubo otras incluso mucho más duras en este país, la última hace casi 80 años. Las personas mantuvieron la esperanza en que, algún día, las cosas mejorarían. Y así fue, por fortuna para todos.
 
Pero siempre fue necesario esforzarse y luchar para que las circunstancias cambiasen, para ganarse el futuro y construirse una vida. A pocos les regalan todo. Los demás tienen que pelearse con el mundo mundial para conseguir salir adelante. Muchos las pasaron de todos los colores y ahora también les toca sufrir a otros.
 
La juventud es la semilla del mañana y los jóvenes tienen la fuerza y las ganas suficientes para lograr llegar hasta donde quieran. Querer es poder. De cien puertas, se abrirá una seguro por la que asomar la cabeza y decir "aquí estoy yo". No soporto que nuestra juventud abandone este país para buscarse las lentejas fuera. Ellos y ellas tienen derecho a vivir con su familia o cerca de ella y disfrutar de sus amigos y amigas, sin tener que padecer de nostalgia y curar las heridas que causa la distancia.
 
Puede que yo esté en horas bajas, pero debe ser cosa de la edad y de que ya me afecta casi todo de una manera especial. La lucha agota, pero se soporta mejor durante la adolescencia y la etapa juvenil. Chicos y chicas, no dejéis que traten de demoler vuestra innata alegría. Que nadie os quite la ilusión jamás.
 
El dicho predica que la esperanza es lo último que se pierde. Pero yo creo que eso es lo penúltimo. La última batalla perdida es haberse quedado sin ilusión.

Ánimo siempre y adelante, aunque cueste un triunfo. Las oportunidades y el éxito llegarán, sin duda, a base de persistencia y perseverancia.
 
 


lunes, 22 de julio de 2013

MIS CALLES

Cuando uno ha vivido en diferentes ciudades, siempre ha estado ligado a una calle en particular, ya sea del centro o de la periferia.
 
He aprendido mucho observando a la gente, día tras día, en aquellas calles, en todas ellas. Una vez viví en un barrio denominado La Soledad. Sin embargo, nunca me he sentido más acompañado. Daba gusto que los vecinos te saludasen al pasar y que te invitasen a sentarte un rato para charlar o a tomar un vino o una cerveza.
 
En el mes de septiembre, la calle principal de aquel barrio era una fiesta durante varios días. Aquellas personas sacaban mesas y sillas y celebraban juntas su mutua amistad. Yo solía regresar de viaje cada año por esas fechas y nunca olvidaré la acogida que me dispensaban todas esas familias, nada más llegar del aeropuerto. 
 
También recuerdo la calle en la que pasé toda mi infancia y mi adolescencia, con sus aceras siempre concurridas, pues pocas calles de esa ciudad tenían tantos comercios y bares. No podría contar las veces que subí y bajé sus empinadas pendientes, ni los trayectos de autobús, ni los tragos de agua que bebí de su fuente, ni la cantidad de portales en los que me resguardé de la lluvia o del abrasador calor que despedía el asfalto.
 
Todos los chicos conocíamos de memoria un montón de nombres de calles de nuestro barrio y acostumbrábamos a pasear por todas ellas, cada vez ampliando nuestra ruta, nuestro horizonte. Andando y andando sin cesar, cruzábamos la frontera del entorno conocido para adentrarnos en el bosque de ladrillos de la gran capital.
 
Entonces presumíamos ante otros chicos de saber llegar caminando a tal o cual sitio. De ser incapaces de perdernos. Éramos un grupo de chavales incansables exploradores urbanitas, que se sorprendían a sí mismos por haber llegado tan lejos, apretando los dientes y los cordones de los zapatos, al percatarse de que aún quedaba otro largo trecho por recorrer, de vuelta a casa.
 
Ahora ponen nombres a las calles de las urbanizaciones que crecen como hongos en las afueras de las ciudades. Pero esas no son realmente calles para mí, porque apenas tienen vida. Sus vecinos no suelen entablar conversación alguna, ni están atestadas de tiendas en las que detenerse a soñar ante cualquier escaparate, ni existen juegos recreativos en los que jugar mil partidas, ni hay pobres pidiendo limosna, ni discotecas, ni clubs de mujeres "malas".
 
He vivido en calles de ciudades en las que, al salir del portal, el sol me cegaba cada mañana o el viento helado del invierno me cortaba el cutis como una cuchilla. Calles en las que aparqué mi viejo coche, al que traté mal y desapareció entre los hierros de cualquier desguace. Calles en las que las acacias me regalaban pan y quesito en primavera. Aceras por las que machaqué pares y pares de zapatos y manché de barro montones de calcetines y pantalones.
 
Calles en las que nos encontramos tantas veces, ayudamos a cruzar a señoras, niños y a ciegos. Calles ruidosas, bulliciosas, y luego mudas de madrugada, cuando el peligro acechaba en cada esquina, durante los crudos inviernos, con o sin copos de nieve.
 
Los Lone Star, cantaban una canción dedicada a su calle, que tuvo mucho éxito. No me extrañó, porque no conozco a nadie que aborrezca su calle habiendo habitado durante años en uno de sus edificios.
 

domingo, 21 de julio de 2013

UNA DROGA QUE NO MATA

Me encontré con ella por la calle, debía tener mi misma edad. Me paró y me dijo: "Chico, todos los días leo tu Blog. Si no lo hago, parece como que esa jornada me faltase algo, es como una especie de droga".
 
Le respondí que me halaga mucho que ya tengamos chicodelnikirojodependientes. Es muy agradable. Me recuerda aquel eslogan que decía: "Aquí estamos, nosotros no matamos".
 
Porque nuestra "droga" no te hará ningún daño. Sólo son palabras, escritas a todo color. Podrían estar en un vídeo, pero se perdería la magia que tiene leer un texto.
 
A veces, un silencio prolongado puede ser mucho más nocivo que un montón de palabras. La indiferencia y el desprecio, en ocasiones, duelen mucho más. En este Blog no habrá silencios porque nosotros no los utilizamos como venganza.
 
Como sugiere Ángel Gabilondo, aquí siempre tendrás palabras a mano, no solo para recibir apoyo o consuelo, sino para encontrar fuerzas y razones. Este es el verdadero objetivo de este Blog que ya ha cumplido dos meses de existencia.
 
Gracias a todos por visitarnos cada día. 

MÁS ALLÁ DE TODO

MÁS ALLÁ DE TODO (por Larry Romántico)
 
En ocasiones nos sacuden el cuerpo y la mente noticias que nos hablan de la desaparición, en circunstancias casi siempre extrañas o trágicas, de personas que la sociedad reconoce como ídolos. Algunos de esos casos me han afectado de manera especial.
 
Iconos a quienes los demás idolatran porque han destacado en el desempeño extraordinario de ciertas habilidades en el campo de las letras o de la música, por citar solo dos ejemplos.
 
Me he preguntado muchas veces qué es lo que conduce a ese tipo de gente hacia la autodestrucción, de una manera, más o menos progresiva. Muchos dicen que la culpa la tiene el éxito o el fracaso.
 
Sin embargo, cada nuevo episodio que conozco me lleva, de manera recurrente, a volver a pensar en la trascendencia. Algo que va más allá de las sensaciones y sentimientos que uno podría experimentar o manifestar en nuestro mundo.
 
Tal vez la clave se encuentre en la imposibilidad de describir con palabras o con notas musicales, por seguir con los mismos ejemplos, lo que uno tiene dentro de sí mismo y que es incapaz de revelar, debido a las limitaciones de la naturaleza humana.
 
En efecto, sospecho que llega un momento en el que el alcohol, el sexo o las drogas ya no ayudan a superar el inmenso dolor que puede morar en alguien que sabe perfectamente que su alma es cautiva de su cuerpo y necesita trascender, más allá de todo lo conocido en este mundo tan real. Quizás todos esos ídolos están marcados por la señal indeleble de no pertenecer a este planeta, sino a un universo que tampoco figura en las cartas que manejan los astrofísicos.
 
También me he planteado que ellos no tienen la culpa de habernos dejado solos, sin más poemas, sin su voz, sin su música. Es a nosotros todos a quienes corresponde la responsabilidad de haberles convertido en lo que ellos creían que eran: nuestros espejos ideales.
 
Es muy difícil mirarse cada mañana y decirse y reconocer que lo que realmente nos sucede es que somos como somos, justo lo que somos. Lo sabemos bien. Es inútil engañarse. Nuestro espejo no es idéntico al de los demás, pero ¿qué ven los demás en mi espejo cuando mi imagen se refleja en él?. Sospecho que me quitan y me ponen capas de todo tipo, me hacen mejor o peor de lo que yo sé que soy.
 
Hay un verdadero marketing que habla de nosotros, lo que nos vende ante la sociedad. Pero yo, al menos, no deseo estar en venta, aunque todos tengamos un precio. Después de todo, hay que intentar comer todos los días.   
 
Hasta ahora, por fortuna, conozco mis limitaciones. Estoy seguro de que nunca llegaré a ser un ídolo para nadie y eso me tranquiliza. Lo único que me pone nervioso es la dificultad de intentar expresarme de la mejor manera posible para hacer llegar mis humildes mensajes a quien quiera leerlos o escucharlos de buena gana. Aún no he sentido esa necesidad de trascender más allá de todo y espero que eso sea así durante mucho tiempo, porque me considero un ser normal. Soy uno más entre todos. Simplemente, eso. Y ya es bastante.

Los Pekenikes, nos recordaron hace muchos años que hay un lugar, junto a las estrellas, en los que todos nuestros ídolos son felices y están en paz, por fin.

http://www.youtube.com/watch?v=IrKfXCRFqnI
 


sábado, 20 de julio de 2013

LA AMISTAD

Cualquiera que haya estudiado Agronomía sabe perfectamente que existen muchas causas por las que las plantas mueren. El exceso de calor o frío, la falta de agua, el ataque de plagas y enfermedades o las malas prácticas de cultivo son algunas de ellas.
 
Yo siempre he pensado, como otros, que la amistad se asemeja mucho a una planta. Si no la cuidamos como se merece, al final se marchita y se pierde.
 
Estoy seguro de que se os ocurren numerosos motivos que justifican no haber vuelto a ver a ciertos amigos de la infancia o la juventud. La vida nos va conduciendo a cada uno por una senda y, en ese camino, la mayor parte de las veces resulta difícil reencontrarse con un antiguo amigo o amiga.
 
Actualmente, Internet y las redes sociales, constituyen una herramienta muy útil para todos aquellos que deseen volver la mirada hacia atrás, recordar e intentar contactar con tantos y tantos amigos, que se nos extraviaron en el túnel del tiempo.
 
Yo mismo, he tenido mucha suerte y me ha sido posible recuperar, a través de esa vía virtual del ciberespacio, a unas cuantas de aquellas plantas que nunca debí abandonar, al albur de la dura climatología.
 
Realmente, me ha sido muy gratificante compartir mesa con aquellos compañeros de colegio y de juegos, después de tantos y tantos años. Les he visto sonreír como en aquellos días alegres, en los que apenas existían obligaciones distintas del estudio y el paso de las horas nos importaba un carajo, porque al día siguiente volveríamos a encontrarnos y nuevas aventuras y pasatiempos surgirían, sin duda, ante nosotros.
 
Quiero agradeceros, queridos amigos del alma, que me hayáis acogido otra vez como siempre lo hicisteis. Me reconforta mucho saber que no vuelvo a estar tan solo y que sigo contando con vosotros, con vuestra misma amistad. Somos conscientes de que cada uno sigue el rumbo marcado en el cuaderno de bitácora de la nave que maneja quién sabe quien. Por eso, nos bastará con volver a compartir algún que otro manjar de diseño o no, al menos un par de veces al año.
 
Un abrazo fuerte y sigamos adelante.

jueves, 18 de julio de 2013

EL HONRADO

Ayer mismo, estaba sentado tranquilamente en un parque, observando a unos niños jugar y corretear alegremente, cuando vi venir a un individuo honrado. Siempre me dijeron que yo tenía un instinto especial, un sexto sentido, para reconocer a la gente. Supongo que cada uno nacemos con un don y a mí me tocó este en el reparto de dones.
 
Poseo una rara habilidad para calar al personal, que perfeccioné cuando trabajé una temporada de cara al público, uno de los empleos más difíciles que existen.
 
Aquel sujeto tenía una mirada limpia, vestimenta correcta, de lo más normal. Había aparcado su coche de un modelo utilitario no lejos de allí y no traía ningún maletín sospechoso consigo. Es posible que no creáis lo que os digo, pero se sentó en el mismo banco en el que yo estaba. Iniciamos una conversación cuando se refirió al calor que hacía esa tarde. No sé muy bien cómo, pero terminó contándome algunos aspectos de su vida.
 
Funcionario por oposición libre, tuvo varios destinos, con niveles de retribución muy discretos. Se casó, tuvo un par de hijos, compró un piso hipotecándose hasta las cejas, un coche a plazos, y ahora, su mayor ilusión era poder adquirir un apartamento en un pueblo de la provincia de Alicante. Sus padres no le dejaron nada de valor, tampoco heredó nada de familiares o amigos. Me pareció un hombre cabal, hecho a sí mismo.
 
Su principal preocupación es que, con su actual salario, no está seguro de poder pagarles las carreras a sus hijos, sobre todo ahora, que están por las nubes las matrículas. No tienen derecho a beca porque su esposa también trabaja. Les han recortado las ayudas sociales y no tienen beneficios fiscales, a pesar de llevar haciendo la declaración de la renta desde hace decenios. Nunca ha dejado de pagar un solo impuesto, sea directo o indirecto, incluido el IVA. No tiene aspecto de haber cometido un fraude en su vida. No le conozco de nada, pero me inspira una confianza que ya no es habitual en mí porque ya no me fío de casi nadie.
 
Estaba convencido de que hablaba con sinceridad, pero detecté su decepción y su tristeza. Se trata de una persona desengañada y desmoralizada. Sospecho que ya no cree en este sistema político y económico que nos está traicionando y dejándonos sin esperanza y sin futuro.
 
Intenté aumentarle la moral, diciéndole que esto no durará para siempre y que las cosas mejorarán. Pero lo cierto es que este discurso mío no me lo creo ni yo mismo. Es posible que no haya actuado honradamente con ese hombre honrado, pero sonrió amablemente cuando le reconforté diciéndole que, más pronto que tarde, surgirá un movimiento social auténtico que lo revolucionará todo y hará que las cosas cambien a mejor en nuestra sociedad.
 
Cuando estreché su mano al despedirme confirmé que, en efecto, había estado hablando con un hombre que posee la virtud de la honradez. Sé que hay muchos más que se levantan con dignidad cada día y se acuestan también dignos, por fortuna para nuestro futuro. Por el bien de todos, necesitaremos legiones de hijos y nietos honrados, para que el día de mañana seamos capaces de mirarnos en el espejo sin tener que agachar la cabeza avergonzados por haber destruido nuestros mejores valores, los que nos hacen ciudadanos y personas.

Ya me iba hacia casa, y entonces una mano me tocó el hombro por detrás. ¿Te pasa algo, estás bien?, me preguntó un antiguo amigo del barrio. Nada en absoluto, ¿por qué lo dices?, respondí sorprendido. ¡Estabas sentado en el banco hablando solo!. 

 
 


miércoles, 17 de julio de 2013

¿DIMITIR MARIANO?

¿DIMITIR MARIANO? (por Lalo Monsalve)
 
Si alguno/a de vosotros/as ha pensado en algún momento que, como consecuencia de la que está cayendo, Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno de España, presentaría la renuncia de su cargo, se equivoca de medio a medio.
 
En este país no dimite ni Blas. La decencia, la dignidad personal, la honradez, en fin, cualquier otra cualidad humana elogiable, nos obliga a que, cuando la cagamos, y encima nos pillan con las manos en el cajón o en toda la masa, hay que reconocer nuestra culpa, pedir perdón y asumir la pena que nos caiga.
 
Pero no. Mientras en cualquier país del Norte y Centro de Europa, un mínimo desliz de un político se paga, al menos, con la dimisión, aquí no hay manera de que renuncien a la poltrona y a tanto privilegio esta caterva de aprovechados y mangantes. No se marchan ni de coña. Se conoce que se saben protegidos por alguien o tienen instrucciones concretas de continuar en los cargos, pase lo que pase y hasta nueva orden.
 
La razón es muy simple: los que mandan no son ellos. Los que manejan los hilos de tanto títere son verdaderos maestros en el arte de dominar las finanzas; o sea, las sociedades en las que actualmente vivimos los que nos llamamos a nosotros mismos "desarrollados".
 
¿Qué pena no?.

martes, 16 de julio de 2013

EL DINERO

EL DINERO (por Lalo Monsalve)
 
Cuando me introduje en el ámbito de la Economía, para hacerme una idea de lo que era eso, uno de mis profesores parecía tener las cosas bastante claras. Cada vez que se planteaba el tema de las relaciones entre los poderes del Estado, su frase favorita era que el verdadero poder era el económico. Es decir, quien mandaba en realidad en un país era el dinero. O mejor, los que lo tenían a mansalva.
 
En mi juventud aquello no aparentaba tener mucho sentido, pero, con el transcurso de los años, comencé a percatarme de que existe un mundo mejor en el que vivir, aunque es más caro.
 
Es una verdad poco discutida que, si dispones de una gruesa cuenta bancaria, te puedes permitir una o varias casas impresionantes, buenos coches de lujo, unas vacaciones de ensueño donde quieras y cuando lo desees, comilonas y cenas en los mejores restaurantes, y, en el supuesto de que te sientas envejecido, cansado o enfermo, las clínicas y hospitales más acreditados del mundo te esperan con los brazos abiertos para ponerte a tono o curarte de todos tus males, a un precio que pocos pueden permitirse. 
 
En general, todo esto solía estar al alcance de unos cuantos privilegiados. No obstante, el común de los mortales ha hecho alguna intentona para asemejarse a esa élite. De manera legal, mediante su propio esfuerzo, saber y entender, o de forma tramposa, a través del engaño y el fraude sistemático.
 
Estos últimos, los listillos, solían dilapidar sus recientes fortunas de una manera poco inteligente. O bien se arruinaban rápido o se iban directos a la cárcel una buena temporada, por chorizos. Pero, de un tiempo a esta parte, las vías de enriquecimiento veloz, los pelotazos, han proliferado por doquier, y la mayoría de esas actividades se han revestido de simulados visos de legalidad, derivando en conductas que son, al final, difícilmente punibles.
 
Así, el pueblo llano asiste estupefacto al espectáculo diario de la presencia en los medios de comunicación de delincuentes, que pasaron una larga temporada en prisión, y que ahora pontifican cuando hablan de política y economía, dando lecciones sobre cómo debería dirigirse un país.
 
Por otra parte, la ciudadanía se muestra expectante esperando el día en que todos los casos de corrupción política y económica, que están pendientes de celebración de juicio o de dictado de sentencia, tengan como resultado la expiación de culpas de los encausados, su ingreso en la cárcel y la devolución de todo lo indebidamente apropiado o robado con descaro.
 
El caso más sangrante, sin duda, de entre la pléyade de procedimientos judiciales por corrupción que se encuentran abiertos, es el que está afectando al partido en el gobierno. Creo sinceramente, que hasta el más tonto ya se ha dado cuenta de que muchos, con responsabilidades públicas a sus espaldas, se estaban forrando con dinero de oscura o no tan oscura procedencia.
 
Parecería que es la Justicia quien tiene la última palabra, pero es sólo un espejismo. Son otros los que le dirán a Rajoy si tiene o no que confesar sus presuntas culpas. Es a otros a los que les conviene que siga o no este gobierno u otro. Se trata de su dinero, y no el nuestro, el que está en juego. Los demás no importamos. Somos la plebe, la chusma. Nos ven únicamente desde la óptica del consumo. Presas fáciles de cara al marketing y las ventas. Somos carne de hipermercado y de gran almacén, y pronto lo seremos del comercio masivo a través de Internet.
 
Uno de los ejemplos más palmarios es el caso de los teléfonos móviles. Las compañías los han regalado durante años. Poco a poco, de forma progresiva, crearon la necesidad de cambiar de aparato en la gente. Te los daban a base de puntos. Un móvil cada vez más moderno, más llamativo, más sugerente. Una trampa. Ahora la inmensa mayoría de los usuarios pagan elevadas sumas al adquirir un nuevo aparato y, si quieres uno gratis, has de cambiar de operador, quien te ofrecerá unos pocos modelos de segunda fila para elegir.
 
Móviles, tabletas, portátiles, play stations, caen en manos de nuestros adolescentes y jóvenes, que mueven serias sumas de dinero cada año en todos estos productos. La mayor parte de ese gasto lo asumen los padres y los abuelos. Y a veces se cae en el esperpento. Me parece un gigantesco contrasentido hacer la fila en el banco de alimentos o en la cola de la oficina de empleo  mientras se llama por teléfono con un móvil de última generación.
 
Un poco de cordura no nos vendría mal a todos. La inmensa mayoría no manejamos grandes sumas de dinero y deberíamos ser cautelosos. Las vacas flacas van a seguir entre nosotros unos años más. En la India no se las comen pero, si no tienes cuidado con tu dinero, es posible que aquí lleguemos a pagar caros hasta sus tuétanos.
   

LA NOCHE

LA NOCHE (por Larry Romántico)
 
Asomado a la ventana en esta noche cálida de julio, escucho el rumor de la ciudad medio adormecida, a la que le gustaría echarse un rato y descansar de tanta rutina y asfalto. Frente a mí, una persona cuyo rostro no distingo y es todo un misterio. Quiero pensar que también me mira, tal vez me ha identificado y calcula mis próximos gestos y pasos.
 
Sólo somos dos entre millones. Supongo que hasta ahora no nos habíamos visto. Es un decir, claro. Porque de noche todos somos gatos pardos, aunque los gatos se convierten en tigres a partir de las doce campanadas del reloj de la torre. Y salen de caza. Como dicen los chinos, lo importante es que cacen ratones, no su color ni su raza.
 
Es curioso, pero llegará mañana y es probable que me cruce con mi misterioso vecino de enfrente o coincida casualmente con él o ella en el urbano transporte. No lo sabré. No estaré seguro. Por eso no me gusta la ciudad, sino la playa o el campo. Allí todos vamos a cara descubierta durante el día y también en la noche, porque se ven bien las estrellas y la luna. Y no nos mentimos caminando por la gran ciudad.
 
La noche de verano española es bella en cualquier parte donde los edificios no nos abrumen, los semáforos píen a todas horas como los pájaros o los motores estallen al arrancar.
 
Dentro de un rato cerraré los ojos e imaginaré que ha llegado mi tiempo de vacaciones, en el que volveré a encontrarme conmigo mismo, de frente, con la naturaleza como testigo de cargo. Y seré feliz unos días, escribiendo nuevas historias, canciones o poemas, para darlos a conocer, quien sabe dónde ni cuando.
 

Pdta.- Esta entrada ha sido publicada en el diario 20minutos, en su versión papel.


domingo, 14 de julio de 2013

NUESTRAS CANCIONES FAVORITAS (III)

NUESTRAS CANCIONES FAVORITAS (III)
 
Como continuación a las páginas anteriores sobre este mismo apartado de este Blog, hoy os sugerimos escuchar tres canciones que nos gustan mucho.
 
La primera es de Andy Fairweather Low. La segunda, es del gran Bowie, y la tercera, la canta una persona mucho más joven: Lenny Kravitz.

Espero que disfrutéis con estos temas toda la semana, por lo menos.

http://www.youtube.com/watch?v=P9lr93ubbys

http://www.youtube.com/watch?v=AGGYQTNEBwY


http://www.youtube.com/watch?v=iQp2WF7tRLg

 
 
 


BIEN HALLADA

BIEN HALLADA (por May Morate)
 
¡Hola! a todos los amigos y amigas que visitáis este Blog. Como os comentaron el otro día, voy a integrarme en el equipo de redactores. Y estoy encantada de poder hacerlo. Me llamo Amaya Morate, pero toda mi gente me conoce por May, que es más corto.
 
Antes de nada, quiero agradecer a El Chico, a Larry y a Lalo que me hayan invitado a participar en este espacio virtual. Yo les conozco a los tres desde hace mucho tiempo. Para mí, son personas muy entrañables, a las que tengo en especial estima.
 
Ellos dicen que soy una mujer rompedora. Pues sí, creo que lo soy. Sin medias tintas. Me gustan los hombres a rabiar. Nunca he tenido dudas sobre eso. Pero jamás he perdido mi independencia por causa de un varón. Profeso el amor libre y la amistad es fundamental para mí. Paso del matrimonio o de cualquier sucedáneo que suponga un compromiso demasiado serio. Los contratos restan libertad. A mí no me ata nada que no sea mi gente, mis amigas y amigos del alma.
 
Yo ahora me voy de vacaciones y espero pasármelo estupendamente, viajando y visitando playas y montañas todo el verano. No tengo un empleo fijo. Suelo hacer lo que me apetece porque, por fortuna, tengo algún dinerillo heredado de mis progenitores, y no necesito depender de un horario laboral ni de un jefe o jefa.
 
Tengo algo de experiencia de la vida y me gustaría contaros algunas cosas, en particular a las mujeres, aunque espero que mis andanzas os interesen a todos, sin distinción de sexo ni edad.
 
A la vuelta de vacaciones, ya os contaré. Por el momento, os envío un beso para todas y todos. Y disfrutad a tope del verano.

viernes, 12 de julio de 2013

LA GENEROSIDAD

 
De entre el conjunto de las cualidades que podemos encontrar en una persona, hay una que me produce especial admiración: la generosidad. Yo la definiría como la antítesis del egoísmo.
 
Estar siempre disponible para los demás, ayudar al otro sin esperar recibir ninguna contrapartida, abrir siempre de par en par las puertas de tu hogar y de tu corazón, compartir lo que se tiene, regalar sonrisas y acompañar, si fuera preciso, en los malos tragos de la vida. Todo eso y más es ser generoso.
 
Aunque pueda parecer difícil de creer, hoy mismo cumplen años dos personas muy cercanas, que se distinguen por ejercitar una actividad que no es demasiado frecuente: practicar la generosidad a raudales.
 
Las dos son mujeres, Piedad Justo y Pilar García, de distinta generación en lo que se refiere a la edad, pero calcadas una y otra de un mismo patrón: saber ser una buena persona. Ambas regalan sonrisas, transmiten optimismo y ganas de vivir. Jamás te exigen nada. Por eso, resulta tan fácil estar en deuda permanente con ellas. Quiero felicitarles y decirles que las admiro, y que estoy persuadido de que necesitamos gentes como ellas en esta sociedad donde impera cada vez más el individualismo y el egoísmo.
 
Siento envidia cuando observo su manera de producirse y de comportarse con los demás. Puede que tengan algún defecto que se me escapa, pero lo cierto es que a mí me gustaría mucho imitar su forma de ser. Sin embargo, no me sale. Me veo a mí mismo bastante egoísta y, la mayor parte del tiempo, disfrazo mi pesimismo con buenas dosis de ironía. Así, creo sobrevivir mejor.
 
Como soy bastante malo eligiendo regalos materiales, sólo puedo ofrecerles, además de estas líneas escritas, una solemne promesa: En adelante, intentaré ser mejor persona, aunque, a estas alturas de la vida, me temo que cada día resulta más complicado cambiar de forma de ser.

Le he pedido a Larry Romántico que me indique una canción de las suyas para esta ocasión tan especial, y me ha sugerido la más "ad hoc": "Ser como tú", que podéis escuchar a continuación.

https://www.dropbox.com/s/ilm1d6hmr4he85u/SER%20COMO%20T%C3%9A.aiff 
 
Un abrazo fuerte y muy feliz día de cumpleaños.
 
 
 

jueves, 11 de julio de 2013

LAS MIL VISITAS

Ya hemos batido un nuevo record. En el día de hoy hemos superado las 1.000 lecturas de páginas de este Blog. Sin duda, vamos por el buen camino. En menos de dos meses tenemos casi 40 páginas publicadas, sobre temas cada vez más variados y que consideramos que pueden resultar del interés de una persona normal, sin grandes pretensiones. Para pontificar sobre esto y lo otro, existen otros foros, seguro que más cualificados, pero menos divertidos que este.
 
Sin embargo, nos ha llegado la onda de que a este Blog le falta algo. Tres hombres no suponen un balance muy equilibrado. Por ello, estamos preparando una sorpresa. La próxima incorporación de May Morate, una rompedora, que nos aportará su visión particular de nuestra sociedad, desde su atalaya muy femenina y vital. Un punto imaginativo, divertido y optimista, que animará, aún más si cabe, el cotarro que se cuece dentro de nuestro proyecto.
 
Para celebrar estas dos buenas noticias, Larry Romántico nos regala otras dos de sus maquetas, una inédita, versionando un tema de Marc Bolan y otra de las más conocidas. Las dos canciones están dedicadas a la mujer: todo un misterio para el hombre.
 
 

PROFESIONALES

PROFESIONALES (por Lalo Monsalve)
 
 
Si hay algo que echo especialmente de menos muchas veces es la existencia de auténticos profesionales. Por ejemplo, en el negocio de hostelería, me fastidia que me atiendan tarde, mal o nunca, que me den el cambio equivocado, los vasos con carmín o sucios, y el plato con algún pelo. En relación con esto, agradezco programas de televisión como el que protagoniza Chicote, en el que se promueve una actividad laboral adecuada y profesional.
 
También podría referirme a los talleres de reparación de automóviles, la instalación de carpintería de aluminio o de aparatos de aire acondicionado. Los empresarios han de tomar conciencia de que un cliente satisfecho puede ser una mina.
 
Porque cuando percibes que los operarios han hecho un buen trabajo y se han dejado la piel para que quedes contento con su labor, enseguida se lo cuentas a tus familiares, amigos o compañeros de la oficina, y, como ya no es algo habitual que exista gente que no se dedica a realizar verdaderas chapuzas, y que encima te cobren un ojo de la cara, pues los demás corren la voz y esas mejores empresas tienen siempre mayor demanda. Nunca se verán abocadas al cierre patronal.
 
En ese sentido, yo le doy una gran importancia a la Formación Profesional, que durante decenios ha estado denostada en nuestra sociedad, creo que de manera injusta. Prefiero mil veces a un buen electricista, un mecánico o un fontanero que me solucione un problema de manera definitiva, que a un licenciado en paro que eligió estudiar una carrera universitaria para la que no servía.
 
Los alemanes lo vieron claro hace muchos años. Su economía industrial está basada en la técnica y, por eso, demandan todos los técnicos disponibles. No piden filósofos ni humanistas o geógrafos. Se siente, pero ellos buscan otros perfiles. Justo los que necesitan para seguir tirando del carro de la Unión Europea.
 
A ver si tomamos nota, ahora que a algunos se les ha encendido la bombilla del cambio de modelo productivo español.
 
    
 
 
 

miércoles, 10 de julio de 2013

EL MENSAJE DE LA FOTO

EL MENSAJE DE LA FOTO (por Larry Romántico)
 
Mientras tomábamos una cerveza, le pregunté a El Chico del Niki Rojo por qué había escogido esa fotografía para su página de Facebook y la portada de este Blog.
 
Me respondió que él nunca se había considerado fotogénico y que apenas conservaba fotografías de su adolescencia y juventud. En ese sentido, una de las que le parecían mejores fue la finalmente seleccionada, al parecer tomada en la playa de Gandía (Valencia).
 
Una de las mejores cualidades de mi amigo es que no suele dar puntada sin hilo, por lo que yo estaba convencido de que tenía que existir alguna razón de peso para que se hubiese decantado por esa determinada foto y no por alguna otra en la que, por ejemplo, luciera un niki de color rojo.
 
Tal y como yo suponía, esa fotografía encierra un mensaje críptico: El Chico, de espaldas al mar y al horizonte, con la mirada puesta en la lejanía, hacia poniente.
 
El significado es el siguiente en palabras textuales suyas: "Mirando hacia atrás, observando por unos instantes el camino recorrido, antes de coger fuerzas suficientes con las que zambullirme dentro de la gran ola, el pequeño tsunami en el que yo esperaba que se convirtiera mi futura vida".
 
Alucinante. Jamás se me habría ocurrido tal interpretación. Las olas, sean pequeñas o enormes, siempre nos devuelven a una playa, vivos o muertos. No me cabe duda de que las aguas no fueron capaces de engullir a El Chico, sino que, por el contrario, le moldearon con el paso de los años, y le convirtieron en un verdadero protegido de los seres de luz y de las criaturas que habitan en el reino de Neptuno o Poseidón.   

LOS PRINGAOS

LOS PRINGAOS (por Lalo Monsalve)
 
 
Hace unos días, recordé que el pasado mes de mayo guardé en un cajón el recibo del Impuesto de Bienes Inmuebles. Tenía la impresión de que hasta el 20 de julio o algo así no era necesario pagarlo.
 
Cuando abrí el cajón para buscar mi estilográfica, me di de bruces con el recibo. La fecha límite era el 2 de julio y ya estaba superada. Lo primero que pensé es que me aplicarían la vía ejecutiva y el procedimiento de apremio y debería abonar un recargo. Por ello, me puse en contacto con el organismo competente, me enviaron un nuevo recibo y, ese mismo día, pagué el dichoso impuesto.
 
Al salir del banco compré el periódico. Las novedades en materia de corrupción política me abrumaron. Estaba hojeando las páginas cuando caí en la cuenta de que el impuesto que acababa de pagar (más de 200 euros) corría el riesgo de caer, otra vez, como en años anteriores, en manos de los corruptos.
 
Mi planteamiento es el siguiente: contrato de obra adjudicado a una empresa amiga a la que se paga con el presupuesto público la realización de los trabajos; la cual paga con dinero negro una abultada comisión ilegal a un partido político que, a su vez, distribuye, en forma de sobresueldos, a sus altos cargos.
 
En definitiva, el impuesto que yo pago religiosamente, incluso con recargo por un mero olvido, sirve para efectuar un elevado gasto en obra pública, del que una parte se convierte en comisión para beneficiar a unos cuantos por toda la cara. El negocio perfecto. Nadie pone un euro más que los pringaos como yo.
 
Y el año que viene, por estas fechas, será más de lo mismo. Porque si yo no pago, son capaces de embargarme el piso, y los que tienen las manos sucias se quedarían sin una parte de sus sobresueldos.

Siempre tuve claro que el pago de impuestos progresivos era necesario para que la sociedad pudiera disponer de unas adecuadas prestaciones, infraestructuras y servicios públicos. Pero, de un tiempo a esta parte, me he dado cuenta de que, si alguna vez España llegó a ser un país avanzado, fue gracias a millones de pringaos cumplidores con el fisco.

martes, 9 de julio de 2013

ENTREVISTA LABORAL

ENTREVISTA LABORAL (por Lalo Monsalve)
 
Centenares de miles de personas angustiadas acuden cada día a las empresas para afrontar una entrevista para acceder a un empleo.
 
Desde luego, las respuestas a las posibles preguntas del entrevistador tienen enorme importancia. Pero también la tiene la actitud de los candidatos durante la entrevista.
 
La revista Universia ha publicado una serie de recomendaciones respecto de lo que hay que evitar hacer o decir:
 
Hablar mal de tu jefe anterior o de la empresa en la que trabajaste.
Hablar de los tratamientos psicológicos o psiquiátricos a los que estás o estuviste sometido.
Mostrar que sólo te interesa el dinero que vas a ganar.
Ser prudente y no poner de manifiesto un exceso de confianza.
No focalizar tu intervención en aspectos extra-laborales, como las vacaciones y permisos.
No facilitar respuestas demasiado personales.
Ser concreto y conciso en las respuestas.
Revisar las cuestiones típicas que suelen plantearse en todas las entrevistas y preparar las respuestas. 
 
Si ya es difícil conseguir que te seleccionen para un puesto de trabajo, al menos no cometamos errores de bulto en nuestra conversación con el entrevistador. Sin olvidar que hay que templar los nervios todo lo posible y que el exceso de sinceridad, a veces, tampoco es conveniente.
 
Una vez acudí a una entrevista para trabajar en un banco. Después de un sinfín de preguntas que me parecieron un auténtico calvario, el individuo me preguntó por qué quería trabajar precisamente en esa entidad. Yo ya no pude aguantar más y le contesté que yo lo que quería era un empleo y que, desde luego, la ilusión de toda mi vida nunca había sido trabajar en un banco de chupatintas. Como es obvio, no resulté elegido.


CORAZÓN SANO

CORAZÓN SANO (por Larry Romántico) 
 
Yo siempre he pensado que lo mejor para mantener un corazón sano era estar profundamente enamorado y ser correspondido. El amor funciona como una droga lícita, pero no necesita receta médica, por lo que no supone ningún gasto para la Seguridad Social. En ese sentido, nuestros gobernantes pueden estar tranquilos. 
 
Sin embargo, la revista Universia acaba de publicar diez consejos claves para mantener y mejorar el funcionamiento de ese órgano vital esencial. A continuación, los reproduzco porque me parecen interesantes. 
 
-       Reír: beneficia a la mente y ayuda a mejorar la circulación sanguínea y la presión arterial.
 
-       Ser voluntario: porque cuando nos sentimos útiles, gratificados, ayudamos al sistema cardiovascular.
 
-       Ser positivo: ya que, los que siempre piensan en lo peor, viven angustiados y tienen una cierta propensión a los fallos cardíacos.
 
-       Escuchar música: se justifica porque un estudio de la Universidad de Groningen ha demostrado que ayuda a olvidar las preocupaciones y a sentirse más feliz, repercutiendo de manera positiva en una mayor relajación y en que la sangre fluya mejor.
 
-       Mantenerse activo: no significa vivir al límite y sin parar, lo cual es estresante, sino más bien pensar en proyectos nuevos y estar animado.
 
-       Relajarse y meditar: incluido el yoga, sobre todo para hipertensos.
 
-       Tener pasatiempos: porque los hobbies son beneficiosos para escapar de lo rutinario, el aislamiento y el sedentarismo.
 
-       Ser sociable: es decir, tener relaciones sociales cercanas con otras personas.
 
-       Ser menos exigente: significa no ser tan perfeccionista porque provoca estrés y depresión, al no perdonarse uno mismo las equivocaciones.
 
-       Ser expresivo: porque la liberación de las emociones negativas (ventilación emocional), a través de la charla con familiares, amigos o con un especialista cualificado, es beneficioso con nuestro corazón. 
 
Hay que tomar nota de todo lo anterior y recordar el famoso consejo de El Chico del Niki Rojo: “Busca una pareja que te alegre la vida y entierra el orgullo”. Se refería a enterrar el orgullo, no la dignidad, porque son conceptos diferentes.
 
 La influencia del amor en el corazón también la cantaban Los Payos hace unos cuantos años. 
 
 
 


lunes, 8 de julio de 2013

LÁGRIMAS AMARGAS


LÁGRIMAS AMARGAS (por Larry Romántico)
 
Como a Lalo Monsalve, a mí también me duelen las injusticias. Una de ellas, sin duda, es hacer llorar a los demás, como consecuencia del dolor o la tristeza. Una sola lágrima provocada en una persona o en varias por las acciones u omisiones de otra, debería ser motivo de una profunda reflexión.  

Nadie se merece un llanto que no se derive de la alegría o de la risa. Admito que, en plena desolación, una persona exprese así su pena, de manera desconsolada. Su propia tragedia, exclusivamente por culpa suya. También me parece lo más normal llorar la pérdida de un ser querido. 

Pero lo que no es de recibo es llegar a provocar en los demás tal grado de tensión, aflicción, rabia o angustia, que no les quede otra opción sino llorar. 

Un antiguo dicho recuerda que quien bien te quiere te hará llorar. No es cierto. Estamos aquí para ser felices e intentar que los demás también lo sean. No creo que nos hayan convocado a este planeta para provocar la tristeza y el desánimo en nuestros semejantes. Si de verdad te quieren, existen muchas maneras de demostrarlo. Me niego a que me hagan llorar por mi bien. 

Desconozco si existe un mercado de compensación universal de la tristeza. Por ello, me pregunto cuántas sonrisas  o besos o caricias, serían necesarias para conjugar una única lágrima y qué volumen de buenas acciones bastaría para, al menos, lograr equilibrar el balance por el dolor causado. 

Una vez más, hay que recurrir a la prevención. Estoy convencido de que una buena estrategia consiste en no repentizar. Es decir, pensar un instante las cosas antes de decirlas. Hay mucho dolor gratuito, muchos malentendidos que se originan por no saber callar, por no saber escuchar. A veces, es mejor morderse la lengua, aunque suponga algún tipo de renuncia. 

De cualquier forma, cuando el daño ya está hecho, hay que reaccionar cuanto antes. La disculpa no debe hacerse esperar. Incluso si la respuesta resultase furibunda contra el culpable. Lo más normal es que no quisieras haber dicho o hecho lo que dijiste o hiciste. Si es así, habla. Es mejor manifestarlo con sinceridad, al tiempo que las lágrimas corren por las mejillas de los otros. Diles que lo lamentas profundamente y pide perdón. 

Soy consciente de que hay muchas lágrimas de cocodrilo, que no son verdad, como los pucheros que hacía José Bretón frente al tribunal que le juzgaba. Pero yo no hablo de esa clase de puestas en escena, que se utilizan con fines oscuros o engañosos, sino de lo que dicta tu propia conciencia, si la tienes, cuando actúas mal y causas la amargura en las personas, sobre todo en los que te aprecian y quieren. 

Si te sucede con frecuencia, no lo dudes, háztelo mirar antes de que te coloquen un letrero colgado del cuello que diga: “Irritante y nocivo para el personal”.