domingo, 24 de noviembre de 2013

¿COMPARAMOS? COMPAREMOS

¿COMPARAMOS? COMPAREMOS (por Lalo Monsalve)
 
Me cansan mucho los lamentos de los jóvenes que se quejan continuamente de que las retribuciones que obtienen en sus precarios empleos, cuando los tienen, son miserables.
 
Ante ello, me gustaría comentar que en 1.981 tuve mi primera oferta de trabajo. En aquellas fechas padecíamos un paro terrible. Mi única opción era desplazarme a otra provincia, a 900 km de mi familia, y cobraría 58.000 pesetas netas mensuales (unos 347 euros actuales). Me instalé en un apartamento situado en primera línea del paseo marítimo de aquella ciudad. Una especie de lujo para mí. El coste total, gastos de agua y luz incluidos, era de 20.000 pesetas/mes (120 euros actuales), la tercera parte de mi sueldo.
 
En aquellos tiempos (sólo han pasado 30 años) el menú del día costaba 300 pesetas. El desayuno, la cena, unas cervezas y algún pequeño capricho podían elevar la factura al doble; es decir, 600 pesetas diarias o, su equivalente: 18.000 pesetas al mes. Unos 108 euros de los de ahora.
 
Es cierto que había que vestirse y salir un poco de juerga los fines de semana. Vamos a ver nuestras disponibilidades: 347 - 120 - 108 = 119 euros = 19.873 pesetas. Por tanto, con los precios normales de las discotecas y para lo que era el sector de la confección de entonces, prescindiendo, claro está, de las marcas de alta gama, podías cambiar de camisa y pantalones cada mes sin problemas y aún le quedaba algo para ahorrar a un tipo soltero y sin compromiso como yo.
 
Por fortuna, en tres años, gracias a mi buen desempeño laboral, mi salario mensual se elevó hasta las 80.000 pesetas (479 euros), lo cual me permitió comenzar a ahorrar un dinero cada mes, con tal de continuar siendo un poco austero, como me habían inculcado en mi familia años atrás. En 1986, ya ganaba 100.000 pesetas netas mensuales (600 euros).

Quiero puntualizar también que, incluso en Madrid, era posible comprar, a mediados de los años 80, un piso de dos dormitorios en un barrio normal por un precio que podía oscilar entre 1 y 3 millones de pesetas (18.000 euros actuales). Pero mientras los alquileres fuesen razonables, no había por qué planteárselo desde la soltería, a no ser que hubiese expectativa de contraer matrimonio y el deseo, en su caso, de adquirir una vivienda.
 
Pues bien, a la vista de lo anterior, yo animo a los jóvenes solteros que hoy en día se quejan con amargura de que ni siquiera llegan a cobrar 1.000 euros (167.000 pesetas) al mes (o sea, 3 veces lo que yo percibía en 1.981), que echen cuentas aplicando los precios actuales de la vivienda en alquiler o compra, la alimentación, el vestido y el coste de copas y discotecas, que comparen con el ejemplo que he comentado, y que, finalmente, concluyan si, con nuestra entonces recién estrenada Democracia, la juventud trabajadora tenía o no mayor calidad de vida de la que ellos disfrutan en la actualidad, y si, con ese salario menos que mileurista que ahora cobran los afortunados que consiguen un puesto de trabajo, junto con un comportamiento medianamente austero, serán capaces de llevar adelante su proyecto de vida.
 
Como conozco bien el resultado de esa comparación, les sugiero a chicos y chicas que se quejan, no sin razón, que "agradezcan" a este sistema sociopolítico que padecemos desde hace decenios, las consecuencias que se deriven del análisis.

No defiendo en absoluto que cualquier tiempo pasado fue mejor. Las cosas tampoco eran fáciles en aquel entonces, pero estoy convencido de que los desequilibrios que se vienen dando en nuestro país no existían hace 30 años. Es increíble que, después de tres decenios, hayamos vuelto a los 600 euros.
 
Suerte juventud, divino tesoro.
 


sábado, 23 de noviembre de 2013

SU CHICO

SU CHICO (por May Morate)
 
No soy una mujer que se deje llevar por la nostalgia, pero esta mañana ha sucedido algo que me ha puesto un poco "depre". Después de tomarme una infusión de rooibos, he sacado algunos álbumes de fotos de una antigua librería de madera de fresno, que conservo de la herencia de mi padre.
 
Mientras hojeaba uno de ellos, lo creáis o no, ha aparecido la misma fotografía de El Chico del Niki Rojo que figura en la portada de este Blog. Y, de súbito, me ha venido a la memoria la imagen de mi tía Katherine.
 
Ella conoció a El Chico en esa misma playa, de una manera casual y curiosa. Mi tía y su amiga Dominique daban una vuelta después de comer y se sentaron en un banco del paseo marítimo. Por allí pasó El Chico, que había salido del apartamento alquilado por sus padres para fumar un cigarrillo.
 
Les llamó la atención el muchacho, con aquel niki rojo, y le gritaron para que se acercase a ellas, con el pretexto de pedirle tabaco. Mientras encendía su pitillo, mi tía le preguntó: ¿Pourquoi les espagnols ne souriez pas jamais?.

Como el chaval había estudiado francés durante el bachillerato, no tuvo grandes problemas para rebatir esa tesis y mantener una charla durante un rato con aquellas chicas. Al final, quedó demostrado que algunos españoles sí sabían sonreír y se citaron para verse la mañana siguiente en la playa. Los días que se sucedieron fueron inolvidables para mi tía.
 
Tuvieron que pasar muchos años hasta que ella me hablase de él. Recuerdo que fue una tarde en Cannes, al finalizar unas compras. Nos cruzamos con un joven adolescente que iba fumando un cigarrillo. Su pelo, sus gafas, su manera de caminar o su estilosa figura llamaron la atención de mi tía Katherine, que se le quedó mirando, como si hubiese visto a un fantasma.
 
Yo no pude evitar comentarle mi sorpresa y ella me contó la historia de su romance, mientras saboreábamos un capuchino delicioso en una terraza. Sus ojos brillaban y un tono emocionado hacía vibrar su voz. Me dijo que aquellos días fueron los más felices de su juventud por muchos motivos, pero, sobre todo, porque aquel muchacho parecía ser muy especial.

Katherine falleció de cáncer hace tiempo. Poco antes de morir me entregó una caja de madera con incrustaciones de nácar, en la que guardaba algunos recuerdos que deseaba que yo, su única sobrina, conservase. Entre aquellos objetos estaba esa foto, con una dedicatoria por detrás que dice: "Pour ma chère Kathrine. Un Espagnol toujours souriant".
 
Creo que, después de aquel verano, mantuvieron una relación meramente epistolar y, por circunstancias de la vida, nunca volvieron a verse. Algún  día contaré detalles sobre el impacto que me causó esa historia y los pasos sucesivos que fui dando hasta que localicé a ese adolescente, reconvertido en adulto de mediana edad, que un día enamoró a mi, entonces jovencita, tía Katherine.

Esta mañana he tenido la impresión de que a ella y a otras mujeres que he conocido les gustaba mirarse en espejos parecidos. No es mi caso. A pesar de la admiración y el cariño entrañable que siento por él, aquel chavalito no hubiese tenido nada que hacer conmigo. No es mi tipo. Y estoy convencida de que lo sabe, ja, ja, ja. 

viernes, 22 de noviembre de 2013

GRACIAS A LOS LECTORES

Cuando decidimos crear este Blog no podíamos imaginar que los comentarios e historias que aquí se exponen tuvieran interés más allá de las fronteras del país en el que vivimos. Sin embargo, Internet, la red de redes, es un instrumento de comunicación tan potente que hace posible que nos lean personas de Estados Unidos, Rusia, Ucrania, Alemania, Países Bajos, Serbia, Corea del Sur, Reino Unido o Francia, por señalar sólo los más relevantes en términos de número de visitas.
 
Nos han sugerido la versión inglesa de este Blog. Y nos gustaría mucho acometer ese reto también. Es probable que pudiéramos llegar a más personas. Pero no es descartable que nuestros lectores de otros países prefieran leernos en castellano, motivados por su interés en conocer este idioma y porque no pretendemos presumir de eruditos, sino tratar de utilizar el lenguaje de la calle, el mismo que encontrarán el día que visiten España.

Nos agrada el inglés y también expresarnos en nuestra lengua materna. Ojalá, pudiésemos hacerlo en multitud de otros idiomas, aunque dudamos que se comprendieran exactamente nuestros mensajes, a veces cargados de ironía y demasiado pegados al terreno que nosotros pisamos.
 
Y es que el contexto es esencial. Las vivencias hay que situarlas en un espacio-tiempo sociocultural determinado. A nosotros nos entienden mejor aquellos contemporáneos  y coetáneos que compartieron  y comparten unas experiencias similares en un momento concreto, en un ecosistema muy definido y específico. Tal vez todo ello posea una limitada similitud con  lo que ocurrió una vez o pueda estar sucediendo estos mismos días en Seúl, en Wichita, La Haya o Leipzig.
 
Sea como fuere, es muy de agradecer que personas de lugares tan distintos dediquen unos minutos cada día o cada semana a leer cualquiera de las entradas de este Blog. Lo agradecemos con toda sinceridad. Y nos sería de utilidad recibir comentarios en español o en cualquier otro idioma. Queremos conocer qué está pasando allí, y qué os está pasando a vosotros mismos. Queremos compartir preocupaciones. Nos hace falta saber qué se cuece de verdad fuera de esta especie de jaula de pobres animales acosados en la que se está convirtiendo España.
 
Para que podáis expresaros, justo debajo de este texto se puede incluir cualquier comentario, si se desea, incluso de manera anónima.
 
Echaremos mano de cualquier diccionario y contestaremos en vuestro mismo idioma. Estamos deseando poder deciros, por ejemplo:
 
"Thank you very much for your comments"
 
"Merci beaucoup pour votre commentaire"
 
"Vielen Dank für Ihren Kommentar"
 
"Большое спасибо за Ваш комментарий"
 
"의견을 남겨 주셔서 대단히 감사합니다"

Un cordial saludo a todos y todas.
 
 


martes, 19 de noviembre de 2013

¡HAGAN MEMORIA SEÑORES!

¡HAGAN MEMORIA SEÑORES! (por Lalo Monsalve)
 
Como si este país fuese un inmenso casino, ahora a los políticos (ex-presidentes y ex-ministros) les ha dado la locura de publicar sus memorias. Incluso compiten entre ellos para ver quien presenta su libro antes, al grito de: ¡Hagan memoria señores!.
 
Estoy seguro de que son conscientes de que la memoria es muy frágil. Nuestro cerebro tiende, por naturaleza, y por propia autoprotección, a olvidar las malas experiencias y los errores con mayor facilidad que las buenas y los aciertos. El disco duro que llevamos dentro nos sugiere, cada cierto tiempo, hacer borrón y cuenta nueva. Es una manera de ayudarnos a sobrellevar nuestra triste existencia.
 
Sin embargo, todos estos ególatras no pueden vivir sin recordarse a sí mismos, de manera tediosa y continuada, lo extraordinaria que fue su gestión, su intervención al frente del gobierno, con el único y loable objetivo, claro, de que, un día tras otro, nosotros hayamos sido más felices todos estos años, sin duda gracias a ellos.
 
Pero os equivocáis González, Aznar, Zparo, Bono y Solbes. Es inútil el empeño que os obceca. Podéis escribir miles y miles de páginas basadas en las anotaciones que figuran en cuadernos azules o rojos. Lo cierto es que vuestra verdadera memoria somos nosotros, los demás, unas cándidas víctimas.
 
Nosotros os padecimos, os soportamos, os aguantamos. Nos pusísteis perdidos de tanta estupidez, orgullo, desprecio, altanería e incompetencia, de tanta desvergüenza. El resultado de todas aquellas gestas irrepetibles, de tanto vano esfuerzo y frivolidades varias es este país, del que se carcajean hasta en África, porque estamos los últimos de las diversas filas en las que los que mandan nos van colocando a su conveniencia y también por nuestros propios méritos.
 
A mí me dan igual los codazos y los empujones de los cuatro pelotas incondicionales que os acompañan a las presentaciones de los bodrios que habéis escrito y por los que os han abonado inmerecidas millonadas. Me parece triste que esos pobres individuos malgasten siquiera una tarde escuchando vuestras falsedades, porque lo que decís en esos cientos de folios sólo son mentiras. Basta ya de tanto fatuo examen de conciencia. No os molestéis. Las editoriales han hecho un mal negocio. Las ventas serán pírricas porque los hipotéticos compradores sabemos que nada es verdad.
 

LAS MANOS

LAS MANOS (por Larry Romántico)
 
Es posible que alguna vez le hayan leído las manos a usted, querido lector o lectora. La Quiromancia no es demasiado conocida, aunque se practica por todas partes. Sus detractores la consideran una estafa, un engaño y un fraude sistemático a las personas, víctimas incautas, que se dejan llevar por su credulidad o, simplemente, por la curiosidad. 
 
La palma de la mano nos muestra una especie de M, más o menos cerrada o abierta, estilizada o no. Algunos dicen que es la representación de la muerte, a la que todos y cada uno de nosotros estamos convocados "sine die". Otros dicen adivinar tanto el pasado como el futuro de una persona. Y muchos no ven más allá de algunos trazos que están ahí dibujados, por mero azar biológico.
 
Un día El Chico del Niki Rojo me contó algo sorprendente. Me dijo que se lo transmitió un santurrón al que conoció en un paraje de India, no muy lejos del Tíbet. La leyenda dice que si alguien, de cualquier país, raza o credo, cuyo nombre de pila comenzase por  la letra M, hubiera estrechado o cogido la mano, más de una vez en un solo día, de otra persona de distinto sexo, cuyo nombre de pila también tuviese como inicial una M, esas dos personas quedarán unidas cósmicamente para siempre jamás. Pase lo que pase y hasta el final de los tiempos. Al parecer, ya estaban predestinadas para encontrarse desde el comienzo del Universo.
 
Y ahora, sea o no usted partidario de la práctica quiromántica, o coleccionista de leyendas urbanas, si su nombre comienza por la letra M, le sugiero un pasatiempo: dedique un rato a hacer memoria para buscar compañeras o compañeros cósmicos. Le aseguro que no hay tantos como imagina.

sábado, 9 de noviembre de 2013

LA CHICA DEL YOGUR

LA CHICA DEL YOGUR (por Larry Romántico)
 
Una o dos veces por semana coincido en el urbano transporte con una joven alta, estilosa, que tiene una larga coleta tipo cola de caballo y siempre lleva una pequeña mochila rojiblanca.
 
Sube al tren una estación después de la mía y, cuando puede, se coloca junto a la puerta, apoyando la espalda en la barra horizontal de la pareja de asientos más cercana. Entonces, abre la cremallera de la mochila e introduce su mano derecha para sacar una botellita de yogur líquido batido, normalmente de sabor a fresa o frutas del bosque.
 
A mí también me gusta mucho el yogur, con el formato tradicional, no líquido, y prefiero que  contenga bífidus activo y frutos rojos. Dicen que el arándano, la frambuesa, las moras y las fresas poseen muchos antioxidantes, que actúan como preventivos de las enfermedades genito-urinarias.
 
Mientras se suceden las estaciones, ella disfruta saboreando su yogur, bebiéndolo con pequeños sorbitos, como si desease que le durase todo el trayecto. Nunca repara en nadie ni observa nada. Simplemente, se deja llevar por su propia mirada perdida, ensimismada en sus pensamientos.
 
Daría cualquier cosa por preguntarle en qué está pensando o qué siente durante esos inacabables minutos en los que parece que nuestro entorno se ha detenido y solo ella y yo mismo somos conscientes de lo estupendo que puede ser tomarse un yogur, muy despacito, dentro de un vagón lleno de gente que está "a su bola".
 
Esa chica, aunque con más edad, me recuerda mucho a "Tagore". Mis amigos y yo bautizamos así a una chavala que acudía siempre a la discoteca que frecuentábamos los fines de semana. Rodeada de unas cuantas amigas, parecía estar ausente de todo, de todos y todas. Tenía una belleza muy singular, atractiva, misteriosa, unos ojos cautivadores y una figura que llamaba la atención.
 
Cuando comenzaban las canciones lentas, los chicos hacíamos una fila enorme, unos detrás de otros, y recorríamos todo el perímetro que formaban las mesas, invitando a salir a bailar a chicas que nos gustaban. Este ritual solía funcionar o no, hasta que llegabas a "Tagore", que nos iba despachando a todos, unos detrás de otros en aquella larga fila, con una mirada absolutamente disciplente. Ni siquiera se molestaba en decir ¡No!. No hacía falta.
 
Estuve muchos meses acudiendo sábados, domingos y festivos a ese mismo local y puedo asegurar que jamás vi bailar a "Tagore" con ningún individuo, ni guapo ni feo ni alto ni bajo. Era una auténtica profesional del reparto de calabazas a diestro y siniestro. Mis amigos y yo, y los demás, recibimos latigazos de indiferencia a raudales. Nunca supe la razón. Ni siquiera me arriesgué a tratar de adivinarla. Sólo recuerdo a aquella chica con la mirada perdida, como si estuviese realmente fuera de allí, en otra parte, en otro mundo, inaccesible para mí, para cualquiera.
 
"Tagore" bebía su consumición con pequeños sorbitos, como mi misteriosa compañera viajera del Metro. A ésta última nunca se me ocurrirá preguntarle si disfruta con su yogur o si quiere bailar. Ya tuve bastante con "Tagore".

Nota.- Este texto está especialmente dedicado a mi amigo David García-Quismondo (q.e.p.d).
 

domingo, 3 de noviembre de 2013

LA MUERTE OS VIENE MUY BIEN

LA MUERTE OS VIENE MUY BIEN (por Lalo Monsalve)
 
Mientras recolectaba unos pocos kilos de aceituna con destino a su conservación en salmuera, miraba de cuando en cuando hacia las primeras nieves de la temporada sobre el pico Almanzor de la Sierra de Gredos.
 
De repente, las campanas de la vieja parroquia comenzaron a tocar "a muerto". Una mala noticia para su familia. Un habitante menos en el ámbito rural.
 
Muchos de nuestros pequeños pueblos se están quedando sin gente, como consecuencia de la migración progresiva que se ha venido produciendo en los últimos decenios y también por culpa de la desidia de montones de alcaldes, que han sido incapaces de proponer soluciones y medidas para evitar la fuga de las familias y, sobre todo, de los más jóvenes. Poco a poco, han consentido que esos núcleos se mueran, como sus últimos pobladores.
 
En esos lugares la rutina y el tedio se han apoderado del paisaje. No hay industrias, ni centros sociales, ni tiendas, ni bancos y, muy pronto, tampoco quedarán escuelas. Por ello, la muerte se ha convertido en un acontecimiento social de primer orden. El domicilio del difunto o el tanatorio actúan como un elemento integrador, que congrega a todos los que aún viven en el pueblo, aunque sólo sea para compartir la tristeza y los recuerdos. Es una paradoja terrible, pero la muerte viene muy bien para pasar una mañana o una tarde o toda una noche a aquellos que sólo tienen un aparato de televisión o de radio con los que cubrir su obligada ociosidad.
 
Es curioso, pero muy lejos de allí la utilización de la muerte les viene muy bien a algunos otros que tampoco parecen ser capaces de contribuir a resolver los problemas de todos, incluidos los que vivimos en las grandes ciudades. 
 
Estos días se ha realizado una propuesta, desde un partido político de la oposición, al objeto de desenterrar del Valle de los Caídos a un par de muertos muy ilustres, y crear una especie de centro para la reconciliación y concordia nacional. Se invoca la injusticia histórica que supone la existencia de más de 34.000 muertos innominados de uno de los bandos de la Guerra Civil junto a otros miles de muertos a los que sí les pusieron nombres y apellidos porque pertenecían a los vencedores.  
 
¿Pero qué se ganó en esa Guerra?. Centenares de miles de muertos. Todos perdieron. Todos perdimos aunque no llegásemos a combatir hace ya más de 70 años.
 
Les viene muy bien la muerte a algunos políticos carentes de ideas, de verdaderas propuestas e iniciativas que sirvan para corregir sus propios errores del pasado y, asimismo, para infundir esperanza e ilusión a los ciudadanos que son siempre los que pagan la factura de tanta incompetencia, frivolidad e ineptitud. 

Podemos desenterrar a todos los muertos, en particular a los que yacen bajo las cunetas o en fosas comunes, cuyos restos son reclamados por sus familias. Podemos llenar de huesos y calaveras la geografía de España, pero eso no nos devolverá jamás lo que pudo haber sido y no fue para tantos millones de españoles.