domingo, 27 de diciembre de 2015

UN AÑO MÁS

UN AÑO MÁS (por Larry Romántico)

Cuando era un adolescente jamás me preocupé por el devenir del tiempo, pues los días me parecían inacabables, repletos de actividad hasta caer exhausto en el sofá y comenzar a dormir como una marmota.

Han pasado muchos años desde entonces y ahora me asusta echar un vistazo a un llavero-calendario que aún conservo, regalo de un familiar que visitó India, en el que se pueden visualizar los meses hasta 2020.

Siempre pensé que, allá por 2025 o así, estaríamos gobernados por máquinas inteligentes. Pero eso se ha anticipado y hoy en día ya somos esclavos de ordenadores, tabletas y teléfonos móviles. Es muy probable que la mayor parte de los extraterrestres que decidan visitarnos, si es que tienen algún interés en nosotros, sean en realidad formas de vida artificial que viajan por el cosmos a través de distintas dimensiones inaccesibles para la especie humana.

Me pregunto qué tipo de significado tendrá el tiempo para tales navegantes intergalácticos, si cumplirán años como los mortales y si ello les supondrá un peso insoportable como me ocurre a mí mismo. No estoy seguro de que, en el caso de que su existencia transcurra por ciclos, el fin de cada uno de ellos coincida con alguna celebración, como nos sucede en España con las Navidades y el Año Nuevo. Sospecho que carecen de grandes almacenes como aquí, a los que acude la gente en masa para consumir de manera exagerada cosas que, en el fondo, no necesitan.

Tampoco sé si esas máquinas inteligentes convocan elecciones para elegir a sus líderes, si son capaces de concluir pactos de gobierno, o si han encontrado ya la clave para erradicar la corrupción. Pero me gustaría creer que, al menos, han sobrevivido a su propia destrucción y que podrían ayudarnos en la tarea de no cometer los mismos errores en los que las civilizaciones extraterrestres cayeron y corrigieron para no desaparecer.

Por un lado, me gustaría vivir el tiempo suficiente para que los investigadores y voluntarios del Proyecto SETI lograsen, por fin, identificar una señal inteligente con la plena convicción de su origen extraterreno. Eso sucederá probablemente dentro de 20 ó 30 años. No obstante, para entonces, quizás yo haya perdido toda esperanza en el hecho de que tenemos solución. Me reconfortará conocer que, en efecto, tal y como sostengo desde hace mucho, no estamos ni mucho menos solos en este o en otros universos. Pero será tarde para mí, un pobre anciano al que la artritis le impedirá tocar la guitarra y que no podrá volver a cantar por falta de ventilación pulmonar.

La culpa la tienen los años. Y ahora uno más, más culpable aún que los anteriores. Y el siguiente peor. Sin embargo, no me doy por vencido con facilidad y confío en que mis desesperados esfuerzos por envejecer lo más lentamente posible se vean recompensados por el hallazgo de un agujero de gusano, una ventana o una puerta adimensional de las que dicen que existen en nuestro planeta, por las que escapar de tanto tedio y renacer de nuevo con más fuerza que nunca. Sea así.  

 

miércoles, 23 de diciembre de 2015

UN PAÍS INGOBERNABLE

UN PAÍS INGOBERNABLE (por Lalo Monsalve)

De aquellos polvos, ahora tenemos estos lodos, se lamentan muchos. Otros, entre los que me incluyo, andamos alborozados porque, después de mucho tiempo, al fin tenemos un espectro político con opciones de gobierno, que es verdaderamente plural. Como ha señalado el líder de Podemos, se acabó el tiempo de los turnos: Eso de; "Ahora me pongo yo, y luego te pondrás tú, con o sin la ayuda de los nacionalistas vascos y/o catalanes, ya veremos".

Los resultados de las recientes elecciones generales nos sitúan a la altura de otras democracias ya consolidadas, en las que es normal que abunden los pactos entre varias fuerzas políticas, por difícil que resulte la gobernabilidad. Hasta ahora, en esos países siempre se ha salido adelante, aunque haya sido necesario anticipar los comicios varias veces.

Lo de España se veía venir hace muchos meses porque las encuestas ya vaticinaban que existe una especie de desdoble: La derecha con el PP y su mini-yo Ciudadanos (algunos los comparan, exageradamente en mi opinión con la UCD) y el PSOE (se autodenominan socialdemócratas) y la reciente verdadera izquierda: Podemos y sus formaciones adláteres. De Izquierda Unida, prefiero no hablar porque sus mandamases se han encargado de cuasi dilapidarla, para desgracia del panorama político.

El escenario actual también era previsible, sobre todo después del famoso cara a cara funesto. Mariano no soporta a Pedrito y éste tiene unos celos horribles de Pablito, que se ha llevado con él un montón muy grande de votantes de los del puño y la rosa. Pero es que la cosa se puede poner peor, y es probable una enorme desbandada de militantes socialistas hacia la formación morada en el caso de que Sánchez no sea capaz de gestionar la consecución de un gobierno de izquierdas, pues sería una tragedia moral y un suicidio político aliarse con la doble R: Rivera y Rajoy. 

La caverna mediática no ha tardado en gritar a los cuatro vientos que, sin el PP, España es ingobernable, ya sea en versión solo o en la Gran Coalición. Mientras, los del Ibex 35 afilan sus garras para terminar de dejar en "bolas" al pequeño ahorrador que, a la vista de la cuantía de los intereses que ofrecen las entidades bancarias, había confiado sus escasos ahorros a un posible futuro remonte de la renta variable, cada vez más lejano. 

Se pide, se exige, se reclama, un gobierno estable. ¿Estable?, ¿Para quién?. ¿Para qué?. ¿Para seguir machacando a los de siempre?. Ciudades como Madrid y Barcelona están gobernadas por nuevas caras y modos, y no parece que la mayoría de los ciudadanos estén descontentos. Sólo hay que echar un vistazo a los resultados obtenidos en ambas plazas por Podemos.

Algunos líderes deberían exprimirse la sesera para impedir que vuelvan a gobernarnos los partidos corruptos. Si al final, ello no fuese posible, sólo unas nuevas elecciones servirán para dejar las cosas en su sitio. Sin embargo, por el momento seguirán los malos augurios y las presiones de todo tipo y, como colofón, volverá a ponerse todo perdido de gaviotas, cuyas deyecciones caerán, como siempre, sobre las mismas cabezas.    



viernes, 18 de diciembre de 2015

BRILLANTES

BRILLANTES (por Lalo Monsalve)

El Chico del Niki Rojo me comentó en cierta ocasión que una conocida suya, aficionada a la investigación del fenómeno OVNI, estaba convencida de que, en un tiempo no demasiado lejano, visitantes de una  civilización extraterrestre habían abducido periódicamente en sus viajes a la Tierra a miles de seres humanos para manipular sus glándulas pineales en los laboratorios de sus enormes naves.

Por muy escéptico que se sea, cuando uno lee con detenimiento algunos libros de la antigüedad, como es el caso de la Biblia, se percata de que, en aquellos tiempos, los cielos parecían estar poblados de seres alados, nubes o fuegos desde los que impartían determinadas órdenes o mensajes a aquellas primitivas gentes. Esas imágenes se descubrieron más tarde en cuevas y monumentos. ¿Quién puede negar que se tratase de visitantes del espacio que se dedicaron a inculcar y transmitir el conocimiento para procurar el progreso de determinadas civilizaciones?. ¿Nos han continuado ayudando de forma sucesiva en etapas concretas de la existencia humana?.

Aquella estudiosa sostenía que ello originó, generación tras generación, un avance espectacular de la inteligencia en nuestro planeta, de manera que, especialmente en los dos últimos siglos, hemos podido comprobar como la brillantez de miles y miles de cerebros, presuntamente manipulados, ha producido los adelantos tecnológicos que nos causan tanta sorpresa y facilitan nuestras vidas, al tiempo que las extienden en el tiempo.

Yo mismo he sido testigo de cómo muchas personas han cultivado su intelecto hasta llegar a transformar la sociedad. Por más que nos quieran vender la especie, nunca mejor dicho, las personas de los países desarrollados ya no tienen nada que ver con las que los poblaron hace tan solo 200 años. Es probable que mantengamos la esencia de nuestros sentimientos y emociones, virtudes y defectos, pero estoy convencido de que en la actualidad existen oportunidades ilimitadas para poner la inteligencia de muchos al servicio de los demás. No presumo al afirmar que mientras antes había unos cuantos brillantes privilegiados, ahora son legión los universitarios y doctores en las más diversas ramas del saber.  

En ocasiones, me quedo embobado al escuchar conversaciones entre la juventud de cuyo contenido no comprendo casi nada. Han cambiado las formas de aprender y la informática y las TIC están arrasando con la visión que teníamos del mundo. Hasta los niños más pequeños me parecen seres dotados de una inteligencia extraordinaria. Y eso se está transmitiendo mediante los genes y el ambiente familiar. Me maravilla tratar de adivinar qué sucedería si las gentes de todo el planeta pudieran tener el mismo acceso a la enseñanza y la tecnología que poseen los países más avanzados. Y me emociona pensar en millones y millones de cerebros superdotados, con la clarividencia necesaria para solucionar todos los problemas que tenemos planteados y acabar con el sufrimiento de tantos y tantos.

Tal vez algún día se dé con la clave para erradicar de este mundo el hambre, la pobreza y las enfermedades epidémicas. Ojalá todos tuvieran agua potable para beber y un nivel de vida digno, pues no hay recursos suficientes hoy por hoy en este planeta para que todas las personas alcancen el bienestar medio que existe en Europa.

Señores y señoras brillantes, sigan esforzándose, sean magnánimos y altruistas, orienten su tarea no hacia el enriquecimiento personal sino al de la sociedad civil en general. Agradecimiento infinito. Así sea.

lunes, 30 de noviembre de 2015

MIRONES

MIRONES (por Larry Romántico)

Me admiran las personas capaces de escrutinizar las cosas. Observan cada detalle con detenimiento, ven más allá y lo recuerdan casi todo. Sin embargo, la mayoría de nosotros miramos, pero no vemos. Cuando nos preguntan acerca de una situación que acabamos de vivir o una circunstancia que hemos presenciado hace un minuto, apenas podemos facilitar una escasa información visual sobre ello.

Si hay algo en la vida que me aterra es quedarme ciego, aunque soy consciente de que hay muchas personas ciegas que ven más que yo. No pueden utilizar sus ojos, pero sí han desarrollado al máximo el resto de sus sentidos, con una percepción asombrosa.

Existen muchas formas de ver o tal vez diría de sentir. Incluso, si cerramos los ojos, se pueden observar otros mundos a través de las sensaciones. A veces, hasta se nos ve venir. Es posible intuir lo que deseamos, pensamos, ocultamos o sabemos. Los silencios pueden evidenciar muchas más cosas que una mirada. Si una imagen vale más que mil palabras, ¿cuántos silencios necesitan unos ojos que no son capaces de ver?. En realidad, ¿el corazón no siente por culpa de unos ojos que no ven?. ¿Las personas ciegas son insensibles?. No lo creo en absoluto.

Cuando era un niño, los ciegos me daban miedo. Han pasado los años y ahora quien me horroriza soy yo mismo por tantas ocasiones y momentos en los que me ha cegado la ira, la codicia, el deseo, la avaricia o los celos. Miraba, pero no era capaz de ver. Me asusta conocer todo lo que soy capaz de ser, de hacer. Todo ese poder que me otorga mi propia libertad. Si uno se detiene unos minutos a reflexionar sobre ello, resulta que es tremenda la cantidad de bien o mal que puede emanar de nuestros actos u omisiones. Daría cualquier cosa por saber canalizar, de manera adecuada, toda esa energía.

Nos hemos acostumbrado a considerar la ceguera como un drama ajeno, algo que padecen los demás, sin darnos cuenta de que nosotros mismos somos una pléyade de mirones, que nos quedamos sólo con la apariencia, sin profundizar en el detalle, sin ver más allá de unos cuantos árboles, que nos impiden reconocer el bosque que se oculta detrás de cada persona. La mayoría no tenemos solución. Somos miopes inoperables porque no hay suficiente láser en el mundo del que puedan beneficiarse nuestras córneas.






sábado, 21 de noviembre de 2015

BECARIOS SENIOR

BECARIOS SENIOR (por Lalo Monsalve)

Aunque no soy muy amigo de las citas, y menos de las bíblicas, traigo hoy a colación, por su pertinencia, una de los Proverbios: “La gloria de los jóvenes es su fuerza, y la honra de los ancianos, sus canas”.

Y es que la otra tarde estuve viendo “El becario”, una estupenda interpretación de Robert de Niro, sobre la posible aportación a la vida laboral de aquellas personas que, una vez retirados, siguen echando de menos trabajar en una empresa.

Recomiendo en particular esta película tanto a los jóvenes emprendedores o no como a los mayores que están aburridos de tanto viaje turístico sin sentido con cargo al INSERSO, de las interminables jornadas en el centro social, las partidas de petanca, ajedrez, dominó o mus en los parques, las labores de punto a pesar de que la vista ya no da más de sí, las agotadoras visitas de hijos y nietos y muchas otras actividades de ocio, así como las consabidas consultas, análisis y pruebas médicas ineludibles, debidas a los achaques de la edad.

Me consta que hay muchos casos de señoras y señores que, prejubilados o no, estarían dispuestos a colaborar prestando de manera gratuita y altruista sus conocimientos y experiencia a los más jóvenes. El saber, las canas y la fuerza, el vigor y el ímpetu juvenil pueden resultar en una combinación arrolladora que se lleve por delante todas las dificultades e impedimentos. La iniciativa imparable, las ganas sin término, junto a la reflexión, la calma y la discreción son ingredientes de una fórmula magistral que puede conducir al éxito en la persecución de las más complicadas metas.

Sin entrar a valorar algunas circunstancias del film (como es el caso de ciertos gags y su propio desenlace poco creíble), me quedo con la importancia del mensaje que transmite. El pack integrado por juventud y veteranía no sólo es capaz de funcionar en el ámbito del trabajo, por muy vanguardista que sea una empresa, cuando media un mínimo de confianza recíproca, sino que puede significar un estímulo también para la realización personal por ambas partes, a pesar de las aparentes dificultades relacionales y las barreras físicas y mentales que se derivan de una enorme diferencia de edad.

Me atrevo a recordar que no sólo los mayores padecen las duras consecuencias de una existencia en plena soledad. Hoy en día es ya un tópico que multitud de jóvenes se sienten solos, a pesar de la proliferación de tanta red social y espíritu de fiesta. No obstante, mucho me temo que no están para escuchar monsergas de la gente mayor, porque ni siquiera se detienen a escuchar a sus propios padres.

Yo fui un adolescente al que le gustaba escuchar batallitas de abuelos, vivencias de lobos solitarios fracasados o triunfadores y tristezas de viejas viudas. Sin embargo, ahora que vivimos en la sociedad de la información, que nos desborda por todas partes, parecerá extraño que manifieste que echo de menos aquellas conversaciones en las que aprendí tantas y tantas cosas, y me percaté de que lo que le sucedió un día a uno también te puede ocurrir a ti mismo.

En ese caso, si él o ella actuaron sabiamente, será bueno tomar nota. Y si se equivocaron y la cagaron, pues también. Y si a uno le dejó la novia por otro, o si le tocó la lotería y se lo gastó todo en gilipolleces y se arruinó, o si fue capaz de comprarse tres pisos ganando una mierda de sueldo, o si pudo alimentar y educar a cinco hijos con un marido fallecido de manera súbita y a temprana edad. Todo eso me pareció aprovechable. En definitiva, un alumno de la Universidad de la Vida en una carrera
para la que no hace falta matricularse. Numerosas asignaturas cursadas por unos y otros, que también te va a tocar estudiar a ti. Más vale que te dejes aconsejar, para que te resulte más fácil aprobar cada curso.

De lo contrario, lo llevas crudo, compañero/a.



lunes, 9 de noviembre de 2015

SUPERFICIALES

SUPERFICIALES (por Lalo Monsalve)

Charlaba con una compañera de oficina sobre asuntos cotidianos cuando, de repente, le escuché decir: "Aquí cada uno va a lo suyo menos yo misma, que voy a lo mío". Entonces, comenzó a reír a carcajadas. Se suponía que era una especie de chiste. Le pregunté si se creía realmente lo que acababa de comentar y me contestó: "Pues claro, a la hora de la verdad, a los demás les importamos una mierda". Me pareció convencida de ello.

Mientras volvía a casa, le iba dando vueltas a ese asunto, repasando de memoria mis relaciones con mis seres más cercanos: familia, amigos, compañeros de trabajo y conocidos varios. Y comencé a desgranar un rosario de cuestiones para intentar llevar a cabo una valoración objetiva sobre el papel que yo podía estar jugando en sus vidas. ¿En realidad yo les importaba?. ¿Me preguntaban habitualmente por mi salud o mi estado de ánimo, por mis problemas, inquietudes, necesidades, carencias?. ¿Cuántas llamadas telefónicas había recibido de cada una de esas personas a lo largo de la última semana?. ¿Cuántas veces habíamos quedado para charlar en los últimos meses?.

No me rodeo de mucha gente, por lo que la evaluación no me llevó demasiado tiempo. Sin embargo, los resultados me dejaron aterrorizado. A excepción de los más allegados; es decir, algunos miembros de mi familia, a los que, por cierto, yo solía requerir bastante más que ellos a mí, con el resto tuve que reconocer que existía una relevante frialdad. En definitiva, nuestra relación estaba bajo mínimos. Entonces, entré en un extraño estado de pánico. Mi compañera de trabajo podía tener razón. Les importo un carajo a unos cuantos, más bien a muchos diría yo.

Como me conozco, no quise dedicar toda la noche a investigar acerca de las causas de tal desafección. Ni a dilucidar de quién podría ser la culpa de ese vacío. Se supone que la responsabilidad corresponde a ambas partes. Pero ¿por qué?. ¿Cuáles serán los motivos y razones de ese desapego, de esa distancia, ese muro que hemos construido unos y otros?.

Reconozco que reenviar e-mails o whatsapps no es una manera sensata de comunicarse. Tampoco escribir estupideces en Facebook o Twitter. Por tanto, ¿qué otras cosas de mayor enjundia podemos hacer para combatir la superficialidad que nos está invadiendo?.

Habrá que darle la vuelta a la tortilla, pensé. ¿Qué es lo contrario de lo superficial?. Pues la profundidad, me respondí. ¿Y cómo resultar más profundo?. ¿Cómo impactar lo suficiente?. ¿Cómo conseguir ser realmente importante y convertirse en un ser requerido para los demás?. ¿Acaso bastaría simplemente con que los otros sepan que estás ahí, por si acaso?.

Era curioso, pero me había salido una frase interrogativa que comenzaba con la misma palabra que terminaba. Pero, ¿dónde empezaba y acababa dicha palabra?. ¿Sólo nos buscan cuando nos necesitan?. ¿Qué tiene que ocurrir para que las cosas ocurran?. Otra vez me estaba repitiendo. Me encontraba perdido dentro de una espiral y me temía que no sabría salir con éxito de ella sin marearme.

Creí que lo mejor sería urdir un plan preconcebido a conciencia. Me haría notar sin parecer un pesado. Me ofrecería para lo que fuera. Intentaría citarme físicamente con mi gente, utilizando aquello de: "Hace ya mucho que no nos vemos...".

Por supuesto, también tendría previsto un plan B. Si la cosa no resultase, pasaría olímpicamente de todos ellos una temporada. Sin llamadas, sin visitas, sin quedadas. Como si estuviera muerto. Entonces, seguro que reaccionarían. Me echarían de menos. No soportarían no saber de mí. Un plan muy arriesgado, sí, en el que me jugaría mucho. Pero podría ser la prueba de fuego demostrativa de que, en efecto, querida compañera, a los demás uno les importa una mierda.

Sabed todos que he dado comienzo a la fase 1 de mi plan escribiendo esta entrada en el presente Blog. Confío en tener un éxito razonable. De lo contrario, comprended lo que me aterrorizaría tener que echar mano del plan B. Lo digo en serio.

¡Qué triste!, ¿verdad?.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

HORIZONTE ELECTORAL

HORIZONTE ELECTORAL (por Lalo Monsalve)

Uno tiene la sensación de que vivimos en una permanente e insistente campaña electoral, pues se suceden sin cesar los distintos comicios municipales, autonómicos y nacionales.

Por primera vez desde el nacimiento de nuestra Democracia (lo llaman Democracia y no lo es, dicen algunos) hay cuatro partidos políticos metidos dentro de un pañuelo optando al Gobierno del país. Se habla del fin del bipartidismo y todo parece indicar que será así.

Frente a lo ya conocido (y padecido) y demostrado por PSOE y PP en sus prolongadas etapas de desgobernanza, afloran Podemos y Ciudadanos como candidatos a mover los cimientos del Estado, sugiriendo futuros cambios en modos y formas que, por el momento, no dejan de ser, como no podía resultar de otra manera, meras promesas.

Lo que pareció un resurgir de la conciencia social y la participación ciudadana (Podemos), ha perdido cierto fuelle en las encuestas, después de una presión mediática y política casi insoportable en los últimos meses, buscando el desgaste de los "morados" a toda costa.

Por otro lado, los del partido "naranja" se presentan bajo la marca de las manos limpias y blancas, presumiendo de decencia, pero con un tufillo notable a liberalismo salvaje, que puede echar hacia atrás al ciudadano que ya está cansado de experimentos privados e impuestos directos e indirectos por doquier.

El PSOE es, desde hace tiempo, una holografía difusa de proyecto político. Se trata de un espectro que vaga por las esquinas mendigando un puñado de votos que resulte suficiente para mantener, a la desesperada, la llama que se apaga lentamente. Ni siquiera echando mano de figuras independientes y de críticos fracasados, el chasis mejorará con un trabajito de chapa y pintura. Se ofrece más de lo mismo, con un Pedro Sánchez que recuerda demasiado a ZP. Un producto de marketing de todo a 100.

El follón catalán está favoreciendo al PP. La gente tiene miedo con facilidad. Sobre todo, los más mayores necesitan estabilidad. La inseguridad es mala consejera de cara a las urnas. A pesar de la corrupción como seña de identidad de los populares, a los que sólo interesa hacer negocios y vaciar al Estado, mucha gente les votará porque ve en ellos la mano izquierda que España necesita. Aquellas bofetadas que servían para corregir desvaríos es algo que llevamos en los genes. En el fondo, nos va la marcha y el sufrimiento lo tenemos marcado a fuego en el ADN. Aún perviven altas dosis de masoquismo en la población más madura, que las pasó canutas hasta que consiguió un nivel de vida jamás soñado siglos atrás.

En definitiva, será divertido comprobar como el ciudadano asqueado de los políticos, volverá a introducir el voto en la urna al salir de misa o al regresar del fin de semana en el pueblo. El rebaño, teledirigido por los medios de comunicación, lo pondrá todo perdido de papeletas. No tenemos remedio. A finales de diciembre, algún afortunado tendrá la perspectiva de ser nombrado Presidente. La liará parda durante unos años y se irá a su casa con un sueldazo para toda la vida. Y sin comprar un sólo cupón de la ONCE.  



martes, 3 de noviembre de 2015

NOCHES DE DIFUNTOS

NOCHES DE DIFUNTOS (por Larry Romántico)

Estos días vuelve al ambiente social el culto a la muerte. Miles de ciudadanos de todo el país visitan los cementerios para depositar ramos de flores y macetas con plantas sobre las lápidas bajo las que yacen los restos de sus parientes difuntos.

Probablemente, muchas de esas personas siguen recordando cada día a sus seres más queridos. A mí, por ejemplo, la muerte de mi madre no se me ha olvidado a pesar del tiempo transcurrido y la llevo en mi pensamiento casi a diario. Sin embargo, no soy amigo de los cementerios. Creo que allí no moran los espíritus sino los vestigios de cuerpos descompuestos por los microorganismos.

Sin embargo, hace poco llegó a mis oídos un suceso que tuvo lugar el año pasado y que me impactó hondamente. Un matrimonio con dos hijos viajó a un pueblo castellano con la intención de visitar la tumba de los padres de ella en el cementerio situado a las afueras de la localidad. Ya caía la noche cuando el marido y la mujer atravesaron la puerta de hierro forjado, localizaron la tumba, depositaron un ramo de rosas y musitaron alguna oración, mientras el niño y la niña jugueteaban entre las lápidas ajenos a ese ritual.

Después de un rato, salieron los padres y la niña. Pero no el niño. En la oscuridad no se le veía y le llamaron. Sin embargo, el chaval no respondió. Ante la insistencia de sus padres, finalmente salió de allí. ¿Qué hacías?, le preguntaron. "Estaba hablando con Raúl", respondió. ¿Qué dices?, ¿Nos estás gastando una broma?. "No papá, te digo la verdad, está triste y quiere ser mi amigo. Le he dicho que me tenía que ir ya".

Los padres y la niña no insistieron más. Simplemente, no le dieron mayor importancia al asunto. Cosas de niños, pensaron sus padres.

No obstante, al regresar a la población, vieron una muchedumbre cerca de la plaza. Al llegar allí, preguntaron qué era lo que sucedía. La respuesta de una de las lugareñas, con los ojos bañados en lágrimas fue: "Ha habido un terrible accidente hace un rato, un coche ha atropellado a Raúl, el hijo del alcalde, y el niño ha muerto. ¡¡¡Qué tragedia más grande, Dios mío!!!".

El matrimonio palideció y su hijo, esbozó una sonrisa al tiempo que decía: "No os preocupéis, no está muerto. Os dije que he estado hablando con él".

Sin comentarios.



domingo, 25 de octubre de 2015

ACTORES

ACTORES (por Larry Romántico)

Hablaba con un amigo y le hice ver que tenía una memoria de elefante por la cantidad de detalles que recordaba de su infancia.

Hace años, El Chico del Niki Rojo comentaba que mantenía vivas en su cerebro multitud de escenas de la niñez y la adolescencia porque no quería olvidarlas jamás.

A mí me ha pasado algo parecido estos días cuando ese amigo lúcido me informó que uno de nuestros compañeros de colegio, ahora actor, estrena como coprotagonista una obra en un teatro de Madrid. Enseguida, mi memoria se ha activado al instante y lo ha puesto todo perdido de imágenes entrañables.

Aquel compañero de clase destacaba sobre los demás por su especial sensibilidad. Le gustaba mucho escribir historias y la imaginación se le desbordaba con frecuencia. En algún momento, compartimos veneración por la misma chica, una morena muy especial, a la que acompañamos juntos al cine en cierta ocasión e incluso discutimos por su causa más de una vez.

Visité su casa, conocí a su familia y recuerdo el retrato de su padre ya fallecido, en la mesita de la entrada. Esa imagen me impresionó tanto que parece que la estoy contemplando en este momento.

Con el paso del tiempo perdí la pista de ese chico al que consideré no sólo como compañero, sino amigo. Años después descubrí que yo también era un romántico que escribía cosas y dejaba que la mente se me inundase de sueños. Estos días he comprendido que aquel muchacho siempre estuvo por delante de mí y, al final, he sabido que pudo hacer realidad sus inquietudes y ahora representa personajes cuyas vidas han escrito otros.

Sin embargo, me temo que no nos hemos percatado de que unos y otros compartimos esa misma profesión. Todos nosotros somos actores, mejores o peores. La diferencia es que escribimos los textos de nuestros personajes y no hay guionistas que diseñen sus caracteres y roles. Nos ponemos la careta y salimos al escenario múltiple de la vida, sumergidos en mil y una historias en las que reímos, lloramos, gritamos, callamos, luchamos, sufrimos, amamos, perdemos y ganamos.

En ese teatro, normalmente el público es la propia gente que nos rodea. Pero cuando cada mañana nos miramos al espejo, en ese patio de butacas de cristal solo hay una persona: uno mismo, que asiste perplejo al transcurrir de tantos actos y escenas que conforman nuestra falsa existencia. A mí no me resulta fácil aplaudirme porque reconozco que, en algunas sesiones de tarde o noche he estado fatal. Aún así, cuando salgo de nuevo a la calle, pertrechado con los hábitos de un nuevo personaje, parece que me dan ganas de decirme: "Señoras y señores, va por ustedes".



domingo, 20 de septiembre de 2015

POLONIA

POLONIA (por Lalo Monsalve)

Tenía pendiente desde hace un tiempo, demasiado tiempo quizás, cumplir una recomendación de El Chico del Niki Rojo. Visita Polonia, me dijo. Te sorprenderá. Y es cierto.

Aprovechando unos días de vacaciones, he recorrido más de 2.000 kilómetros a lo largo de ese país. Comencé en Varsovia y me llamó mucho la atención su Skyline, junto al gran edificio del Palacio de la Cultura. La Calle Nueva y sus alrededores tienen un encanto arrollador, así como el bullicio de la juventud que los frecuenta.

Realicé una excursión al Castillo de Malbork y, a continuación, después de varias horas de viaje por carretera, llegué a la tri-ciudad: Gdansk, Sopot y Gdynia, tres localidades sin solución de continuidad. Entre decenas de tiendas y puestos callejeros que ofrecen artículos de ámbar, me impactaron tanto las casas de Gdansk que, sin quererlo, me ví transportado a Amsterdam o Brujas.

Por otra parte, pasear por la playa de Gdynia y el embarcadero de la ciudad-balneario de Sopot, bañados por el Mar Báltico, fue una experiencia muy agradable, que despejó mi mente y me hizo recordar a los intérpretes españoles que se presentaron al Festival de la Canción de Sopot, como fue el caso de Peret o Conchita Bautista.

Me gustó mucho la Catedral de la Oliwa. Después puse rumbo a Torun, donde rendí tributo ante la estatua de Nicolás Copérnico, mientras saboreaba unos deliciosos Pierniki. Seguí el viaje hacia Poznan y me maravilló su espectacular Plaza del Mercado, en la que destaca el edificio de su ayuntamiento o el Castillo de Premyslao II.

Los momentos más tristes y difíciles de mi visita a Polonia los pasé dentro del campo de Auschwitz I y confieso que salí de allí horrorizado y entregado a un largo proceso de reflexión de camino a la hermosa ciudad de Cracovia, con parada previa en Wadowice, la cuna de San Juan Pablo II. Allí me quité el mal sabor de boca que me dejaron las atrocidades de los nazis, saboreando el pastelito favorito de aquel Papa: un inigualable Kremowska (espero haberlo escrito bien y, si no, pido perdón a los polacos).

Los expertos en Turismo aseguran que Cracovia recibe unos 10 millones de visitantes al año. La gente no es tonta y no se equivoca en su elección. También me acerqué al Santuario de Jasna Gora, donde, acompañado de miles de colegiales polacos, hice mis particulares peticiones a la Virgen de la Montaña Clara, que espero sean atendidas. Salvando las distancias, me recordó a otros lugares de peregrinación como Fátima o Lourdes.

Cuando uno está cerca de Cracovia, tiene que hacer una excursión obligada a las minas de sal. Pensé que me daría un síncope al descender más de 150 metros de escalones. Lo peor, la subida en una jaula (allí dicen que es el ascensor) con otras 8 personas, empaquetadas todas como sardinas en lata.

Volví hacia Varsovia y me embarqué en un vuelo de Norwegian.com. Avión bastante nuevo, pero no te dan ni un vaso de zumo gratis en casi 4 horas de vuelo. Por lo demás, El Chico del Niki Rojo tenía razón. Tienes que visitar Polonia. Te sorprenderá gratamente. 



sábado, 5 de septiembre de 2015

HIELO Y FUEGO

HIELO Y FUEGO (por Larry Romántico)

No soy demasiado aficionado a comer en restaurantes, aunque reconozco que en algunos de ellos sí merece la pena darse un homenaje. Hace unos días, en un acreditado local de Madrid tuve una sensación extraña mientras degustaba un delicioso postre compuesto por una exquisita crema de chocolate negro muy caliente sobre una base de helado de vainilla con frambuesas, arándanos y moras.

En esos momentos de deleite me vinieron a la mente unos comentarios que El Chico del Niki Rojo me hizo, semanas antes de abandonar este Blog, sobre una muchacha que conoció en su juventud y le dejó una huella indeleble. Fue una relación extraña, platónica en exceso, creo yo, pero que, por sus características singulares, que callaré, le marcó para siempre.

Pasó mucho tiempo hasta que volvieron a contactar. Cada uno vivió su vida y siguió su camino, mirando de cuando en cuando hacia atrás o siempre adelante, según el caso. Ella le confesó que la propia vida le había endurecido y que podía llegar a ser fuego o hielo, si llegase el caso.

El Chico me preguntó mi opinión acerca de si una persona normal podría comportarse de esa manera con un ser muy querido, sin titubeos ni disimulos, habiendo compartido toda una vida juntos. Es decir, pasar de la complicidad y la pasión forjadas durante largos años a la indiferencia total. Tenía que haber una poderosa razón, una fuerte motivación para ello. Eso fue lo que yo le contesté, mientras él miraba con atención las maniobras de atraque de un barco en el puerto de Palma de Mallorca.

En aquel restaurante madrileño, y gracias a ese postre, comprendí que el fuego y el hielo pueden coexistir perfectamente en una armoniosa mezcla. Soy incapaz de atribuir la victoria al helado que se derrite bajo el chocolate caliente que, al mismo tiempo, pierde su ardor por culpa de las frigorías. Si un postre puede ser hielo y fuego a la vez, es posible que un ser humano también lo sea. Sospecho que el fuego pasional y la indiferencia heladora, juntos, pueden llegar a ser demoledores.

No hay mejor desprecio que no hacer aprecio. Y es cierto. El hombre y la mujer somos sociables por naturaleza. Si nos ignoran, lo pasamos mal, aunque disimulemos. También sufrimos con la pasión porque es difícil llegar a un equilibrio y siempre hay uno que ama y se entrega más que el otro. Y surgen los problemas. Una especie de competencia entre dos que se quieren o desean. Si fuiste fuego, ha de ser muy complicado convertirse de repente en hielo porque, como decía aquella canción latina: "donde hubo fuego, cenizas quedan".


No obstante, si aquella mujer pudo llevar a cabo esa suerte de alquimia con tal aparente facilidad, le felicito, pero he de confesar que no me lo creo. Estoy convencido de que nadie, absolutamente nadie a quien se haya amado puede resultarnos indiferente por más daño que pueda habernos hecho. Una persona no es un postre, aunque reconozco que hay maestros reposteros que rozan lo imposible haciendo que el fuego y el hielo sean capaces de convivir sobre un plato de una manera tan armónica y genial.






TRISTEZAS

TRISTEZAS (por Larry Romántico)

Llevaba ya casi unas dos horas conduciendo por la autovía cuando reparé en aquellas altas nubes rojizas, que permanecían fijas en el cielo crepuscular, como manchas trazadas en uno de esos cuadros impresionistas que abundan en los museos. Era como si todo se hubiese detenido allí arriba. Algo bello e inquietante a la vez.

El conjunto, aquella luz tenue, apagada, inundó mi alma como un torrente cargado de honda tristeza. De repente, el cerebro recuperó algunas imágenes de mi infancia, a lomos de la bicicleta de mi padre, recorriendo el camino polvoriento que se dibujaba en paralelo al curso del río, mientras observaba aquel cielo precioso, azul intenso, sobre las montañas que se elevaban por el horizonte.

Yo solía hacer ese recorrido muchas veces y, casi siempre, canturreaba la misma canción en un spanglish irreproducible: "California Dreaming", de Mamas and The Papas. Ahora rememoraba esos recuerdos, tanto tiempo después, y la nostalgia provocó que un par de lágrimas aflorasen y resbalaran por mis mejillas. Nada que un humilde pañuelo de papel con olor a menta no pudiese resolver.

Le doy mucho valor a momentos como el que acabo de describir porque soy consciente de que aún, después de todo, soy capaz de emocionarme, de conmoverme con las pequeñas cosas de la vida. Ni que decir tiene que llegué triste a mi destino para pasar un fin de semana más en el campo. Sin agobios. Rodeado de naturaleza por doquier.

A la mañana siguiente, volví a encontrarme con el cielo, las nubes y otro tipo de luz, distinta. Todo era mucho más alegre. La fuerza del viento impulsaba un cambio en el paisaje celeste. Una bandada de pájaros desafió mi mirada y una sonrisa se dibujó en mis labios cuando observé que una oveja, posiblemente descarriada como yo, me hacía frente con cara de boba.

Pasar de la tristeza a la alegría o viceversa no es ajeno a la condición humana y sucede con más frecuencia de la que pensamos. Es probable que a otros les resulte más difícil, pero no a mí. Quiero seguir fluyendo. Dejarme llevar. Aceptarlo todo como venga y dar gracias, supongo, por seguir vivo todavía. Espero que por muchos años. Así sea.

jueves, 27 de agosto de 2015

EXÁMENES

EXÁMENES (por Lalo Monsalve)

En una de aquellas interminables charlas con mi amigo El Chico del Niki Rojo, llegamos a la convicción de que la vida era un continuado proceso de examen. Desde pequeños, siempre se esperaba algo de nosotros. De un modo u otro, se nos iban exigiendo cosas. Y había que estar a la altura de las circunstancias.

Enumeraré algunas de ellas: tener un buen comportamiento, ser un hijo cariñoso y respetuoso con las personas mayores, aplicado estudiante, amigo de tus amigos; en suma, un montón de requisitos. Todo lo anterior podría resumirse diciendo que era lo que se esperaba de uno.

A lo largo de los años sufrimos numerosas pruebas y nos enfrentamos al criterio y evaluación de muchos examinadores de todo tipo y condición. Algunos de esos test no hubo más remedio que pasarlos de manera obligatoria, pero bien es verdad que a otros nos sometimos voluntariamente. Tal vez varios de aquellos tribunales (fuesen individuales o colectivos) no estuvieran siquiera capacitados para juzgarnos. Y sin embargo, nos pasaron por la piedra. Aprobamos y suspendimos. Nos graduamos, diplomamos y licenciamos con documentos firmados por otros. Pero casi todo era una tremenda falacia.

En realidad, el verdadero juez mora en cada uno de nosotros. Somos plenamente conscientes del efecto de las acciones que llevamos a cabo. Nos damos perfecta cuenta de que acertamos o la cagamos. Podemos tratar de engañar a los demás, pero no a nosotros mismos. Y si nos vemos en apuros, en verdaderas dificultades, sacamos la "chuleta" y, sin que los otros se percaten, copiamos lo que nos dijeron que era lo correcto. A veces cuela, pero sabes bien que no estabas para aprobar. No diste la talla.

Finalmente, llega un momento en el que te cansas de examinarte a tÍ mismo y de ser un conejo de Indias para los demás. Pasas de experimentos. Disfrutas fluyendo. No juzgues y no serás juzgado. ¿Para qué tanta prueba y ensayo?. ¿Por qué estar continuamente de exámenes?. ¿Qué más títulos necesitamos para adornar habitaciones y despachos?.

Estamos casi en septiembre. Es tiempo de recuperación para muchos que no superaron el curso normal y tienen una nueva oportunidad. Antes se denominaban exámenes extraordinarios. Ahora no sé si lo normal es llegar a febrero del año siguiente con un montón de asignaturas pendientes.

Yo tenía la impresión de que aún me quedaban nuevas cotas por alcanzar, pero me asalta la duda horrible de si están justificados nuevos esfuerzos. Si aún es necesario que me demuestre algo más a mí mismo o a mis semejantes. Estoy cansado de estudiar, aunque estoy convencido de que no sé casi nada de todo.

Tengo deudas sin pagar, pero no son económicas, sino sentimentales. Temo no haber superado con acierto ciertas pruebas. Y lo lamento profundamente. No obstante, se me acabaron las convocatorias reglamentarias y carezco de más oportunidades para corregir los errores que condicionaron mi calificación negativa. Todo eso me lo llevaré a la tumba o al crematorio. Aún lo estoy meditando.






miércoles, 29 de julio de 2015

EL VALOR DE LA SOMBRA

EL VALOR DE LA SOMBRA (por Lalo Monsalve)

Estaba esperando el autobús, al mediodía, en una de esas nuevas paradas que carecen de marquesina bajo el Sol durísimo de este mes de julio, cuando me asaltó una terrible sensación de envidia hacia un grupo de hormigas que se beneficiaban de la sombra que proyectaba mi cuerpo.

Desde principios de mes, nos han venido contando, cada día, mentiras piadosas acerca de las sucesivas olas de calor que venimos padeciendo. Primero dijeron que serían sólo dos semanas, pero ya llevamos cuatro con temperaturas que rozan o superan los 40ºC a la sombra. En algunas provincias andaluzas las gentes están agotadas y con un estado depresivo importante, pues pocos son capaces de conciliar el sueño nocturno por encima de los 30 grados.

De repente, uno repara en el valor intrínseco de una buena sombra. A veces me dicen que ya no soy ni la sombra de lo que yo era. Lo lamento por aquellas hormigas porque, según ellos, en otro tiempo, habrían disfrutado de mejor protección frente al calor.

Otros andan preocupados por que no les hagan "sombra". No es mi caso. Sobre todo en este horrible mes de julio, que pasará a los anales de la historia del tiempo atmosférico como uno de los más cálidos que se recuerdan.

Algunos proclaman que estos últimos años, así como los venideros, serán bastante sombríos. No me cuadra esta predicción con estos calores que parece que irán a más en el futuro próximo. Yo barrunto pocos cirros y cúmulos, de los que suelen verse en los cielos y que, al final, desembocan en aguaceros y tormentas, que causan daños irreparables en todo tipo de bienes y cosechas. A mí me huele más a sequía pertinaz franquista, aridez, erosión y tierra arcillosa cuarteada y agrietada, casi estéril, sin vida.

Ando, como muchos, errante, buscando la sombra por las calles. Cuando no puedo más y me rindo, entro en cualquier sitio en el que los ventiladores o el aire acondicionado me hacen recuperar el aliento, a riesgo de que el frío llegue a afectarme más la salud que el propio calor. Y bebo de todo, como si todas las células de mi cansino cuerpo abrieran sus membranas al máximo, reclamando una hidratación vital que las llevase incluso a la muerte súbita por explosión acuosa.

A través de los cristales de esos locales, observo individuos tocados con gorras y sombreros y señoras con coloridos paraguas y sombrillas, manejando con destreza abanicos decorados con motivos diversos. Todos y todas se procuran una sombra y, sin darse cuenta, proyectan la suya propia, hacia las baldosas o el asfalto, donde habita una fauna curiosa, que lucha por sobrevivir a estas inclemencias que, a buen seguro, terminarán acabando con nosotros, me temo. 

jueves, 23 de julio de 2015

OTRA MIRADA

OTRA MIRADA (por Lalo Monsalve)

He estado atento a los comentarios de Larry Romántico sobre la afición a la observación del firmamento. Tal vez le sucede como a mí: tengo tendencia a dirigir la mirada hacia otros horizontes que no resulten más de lo mismo.

Una cosa buena que tiene nuestra cabeza es que es altazimutal y permite, como con los telescopios, mirar arriba y abajo, así como a derecha e izquierda. El cerebro de Larry también se parece al mío. Nos aburren casi los mismos temas y no me extrañaría nada que, en algún momento próximo, me encuentre identificando estrellas, como si allí, tan lejos, estuviesen las respuestas a tantas preguntas.

Si bien nuestros orígenes están a miles de millones de años de aquí, el final se encuentra mucho más cercano. Esto mismo obliga a plantearse la existencia de una manera muy relativa. Vivimos muy poco tiempo si nos comparamos con los astros. Por ello, se hace tan necesario vivir con intensidad cada instante, pues cada segundo, este momento en el que estoy escribiendo estas palabras, es único, irrepetible, irremplazable. 

Ese rendimiento vital sería extraordinario si viviéramos, si nos dejasen vivir más bien diría yo, con la máxima plenitud posible. Pero eso requeriría otra mirada, una forma distinta de observar el mundo que nos rodea y reconocernos a nosotros mismos y a los demás como lo que realmente somos y son. Esa nueva mirada nos revelaría que no somos tan diferentes como pensamos. Compartimos mucho más de lo que creemos. Y necesitamos bastante menos de lo que nos parece para acercarnos a la felicidad, objetivo fundamental que podemos disimular, pero que es innegable cuando uno se detiene a reflexionar un buen rato.

Que yo sepa, aún no se venden gafas para ver un mundo distinto, no virtual sino real. Estoy convencido de que no se podrán comprar jamás. La clave para el cambio será la mente, de mentalidad. No la de esta generación, claro, tendrán que pasar varias hasta alcanzar algún tipo de perfección. Si hay un futuro distinto al que ahora se vislumbra, habrá salvación de este planeta. De lo contrario, acabaremos pronto con él. Y no me refiero sólo a los efectos del cambio climático que algunos hipócritas niegan. Hay muchas cosas que se repiten sin cesar desde hace miles de años, los mismos errores, ese más de lo mismo que no nos agrada nada ni a Larry ni a mí. Una lástima, pero es lo que hay. 

 

jueves, 18 de junio de 2015

ASTRONOMÍA, ASTRONOTUYA

ASTRONOMÍA, ASTRONOTUYA (por Larry Romántico)

Después de tantos años en este mundo, uno llega a creer que ya lo ha visto todo. Pero no es cierto. Yo diría que no hemos visto casi nada por más que cada día algo nuevo nos sorprenda o no.

Hace mucho tiempo escribí una canción a la que titulé "Si puedes ver estrellas en Madrid", cuyo estribillo era un triste lamento acerca de la dificultad de observar el Universo en una gran ciudad, debido a la contaminación lumínica, un problema que ha ido "in crescendo".

Me he preguntado numerosas veces por nuestro significado en medio de millones y millones de nebulosas y galaxias y, como tantos otros, me he dejado llevar por la idea de que, algún día, regresaré a "casa", al infinito de donde todos procedemos pues está demostrado que somos polvo de estrellas.

Pero no hay que confundir la curiosidad de mirar al cielo nocturno con la afición a la Astronomía. Esto ya es más serio. Por fortuna, actualmente, a través de Internet, es posible contactar con foros de expertos en los que, de manera altruista, pueden ayudarnos a acercarnos a la Luna, los planetas, satélites y estrellas, utilizando prismáticos y telescopios.

Los avances de la óptica y la tecnología hace posible que, con unos conocimientos básicos y la ayuda de equipos más o menos modestos, tengamos la oportunidad de asistir a un espectáculo único y hermoso como es la observación del firmamento. En muchos pueblos de España aún disponemos de cielos estupendos con muy buenas cualidades para pasar ratos inolvidables descubriendo la belleza de los astros que, aún estando siempre sobre nuestras cabezas, pasan desapercibidos durante gran parte de la vida que llevamos.

En relación con todo esto, me gustaría lanzar un aviso importante a posibles navegantes del espacio: antes de comprar un aparato, hay que leer mucho y dejarse informar por gente conocedora y experta, pues existe numeroso material donde elegir, en función del alcance previsible de lo que podría ser una nueva afición más o menos pasajera. Cuidado: lo barato suele ser decepcionante.

Eso sí, hay un Universo al alcance de todos que puede observarse mucho mejor, pero es más caro.

La iniciación a la Astronomía, puede ser también tuya. Por ello, a los posibles interesados, les sugiero se den una vuelta por http://www.astronomo.org. Se sorprenderán.

domingo, 24 de mayo de 2015

GRITOS EUROVISIVOS

GRITOS EUROVISIVOS (por Lalo Monsalve)

Nunca he olvidado aquellos minutos emocionantes, previos a la conexión con el Festival de Eurovisión, cuando aparecía en la pantalla de TVE (la única que había) aquel roscón de estrellas que nos conducía a esa Europa que parecía tan lejana.

Como dice mi amigo y compañero de blog Larry Romántico, aquellas sí que eran canciones. Cantantes españoles como Raphael, Julio Iglesias, Massiel, Micky, Salomé, Karina, Mocedades, Jaime Morey, Paloma San Basilio, Sergio Dalma y algunos otros entonaron melodías que nos han acompañado muchos años y perviven en la memoria colectiva de los años 60 y 70 del siglo pasado. Luego, la cosa fue degenerando progresivamente (como la vergüenza del Chiquilicuatre).

Ahora, no se canta. Se grita. Si no, que se lo digan a Edurne. ¿Quién ha engañado a esa chica?. ¿Alguien creyó que con su aullido tipo Tarzán llegaría a ocupar algún puesto de cabeza en el ranking?. Ni siquiera Jane, la compañera de aquél héroe de la selva se atrevió a hacerle la competencia. Edurne sí lo ha hecho. Con poco éxito, claro. Incluso el número 21 que ha conseguido me parece demasiado. Cantar no es gritar. Es otra cosa muy distinta. Si quiere hacerlo, que se aproxime al borde de un precipicio o acuda a una manifestación de la marea blanca y maltrate su garganta y nuestros oídos allí cuanto quiera. Calladita estás más mona, rubita.

Espero que toda España y no solamente ella aprenda la lección. Seleccionamos canción-basura y seguimos siendo, como en los últimos dos decenios, una mediocridad en la música europea televisada cada año. Basta de tanto ridículo.


lunes, 13 de abril de 2015

RESURRECCIÓN

RESURRECCIÓN (por Larry Romántico)

Un año más pasó la tradicional Semana Santa rozando, más o menos de refilón, nuestras anodinas vidas. Otra ocasión, una nueva oportunidad de emular a Jesucristo y salir del sepulcro en el que estamos metidos.

Así es. No podemos negarlo. Casi ninguno de nosotros somos ya quienes quisimos ser alguna vez. Nuestro proyecto vital se fue al garete hace tiempo porque renunciamos a tantas cosas que los sueños se llevaron por delante el ardiente deseo de alcanzar la felicidad. Es decir, la autenticidad.

Según la cristiandad, todo muerto resucitará algún día. La fecha no está descrita en ningún calendario. Parecería que los vivos no seremos nunca capaces de resucitar. Pero sólo lo parece. Más de uno ha conseguido resurgir de sus propias cenizas, como el Ave Fénix. Dicen que, para ello, es preciso tocar fondo, descender a los infiernos de la propia existencia. Y reaccionar. La reacción es una forma de resucitación o más bien de auto-resucitación, pues los servicios de Cardiología de los hospitales están repletos de aparatos de resucitación. Y funcionan. Aunque sólo para el cuerpo.

A mí me interesa más resucitar el cerebro, resetearlo, configurarlo de nuevo, reprogramarlo, pues sabido es que la materia gris es la que mueve el mundo. De esa manera, se despertará también la conciencia, la acción y la reacción. Nos pondremos en marcha de verdad. Determinaremos nuestras prioridades. Hallaremos con claridad nuestro camino, del que jamás debimos apartarnos cuando nos venció la indecisión y el miedo a lo desconocido. Sabes que tienes un enemigo muy peligroso: tu mismo.

He oído por ahí que en este mundo sólo hay dos tipos de personas: los martillos y los clavos. Pero me niego a aceptarlo. No deseo machacar a nadie, pero soy consciente de que lo hice más de una vez y lo lamento profundamente. No me agrada que me machaquen, pero permití que lo hiciesen en muchas ocasiones. Nunca supe decir no cuando debí hacerlo. Y si lo hice, fue un error. Tenía que haber asentido, reflexionado, callado. Ojalá me hubiesen amordazado en muchos momentos.

Tengo la impresión de que sólo los valientes pueden resucitar antes de morir. Si el fallecimiento es un acto involuntario, la resurrección en vida tendría que ser una acción controlada. Sólo falta claridad, lucidez, rebelión con uno mismo. Es probable que exista un plazo para ello y puede que el mío se haya cumplido. Y el tuyo también, amigo. Algunos están cansados de vivir y otros muchos luchan cada día por sobrevivir.

Los muertos vivientes pululan por nuestras calles, mientras estos días los políticos nos prometen una vida mejor. Sin embargo, los eslóganes, las consignas, las soflamas, ya no cuelan. Hay mucho vivillo que nos quiere volver a vender la misma moto y también los hay que pretenden montar motores de 16 válvulas en carrocerías de seiscientos.

Miren, no molesten. Estoy intentando resucitar. Un respeto.

sábado, 10 de enero de 2015

MUNDOS PARALELOS

MUNDOS PARALELOS (por Larry Romántico)

Si había una cosa que me maravillaba en El Chico del Niki Rojo era su capacidad de evasión. Cuando algo no le agradaba, poseía la rara habilidad de crear una situación más placentera, no sólo para él sino también para los demás. Era como si, en simultáneo, hubiese nacido un mundo paralelo. Es extraño. Hablo de El Chico como si ya no existiera. Puede que ahora habite en uno de esos mundos que constituía a su antojo o quizás se encuentre viviendo dos vidas diferentes. 

Los grandes físicos del momento debaten intensamente acerca de la posibilidad matemática de la existencia de múltiples universos paralelos. Muchos de ellos piensan que, en teoría, eso es posible, teniendo en cuenta la mecánica cuántica.

A mi me encantaría tener la capacidad de imaginarme en otro espacio-tiempo distinto. ¿Qué habría ocurrido si en lugar de haber seguido mi camino en esta vida con una dirección concreta hubiese escogido otra ruta distinta?. ¿Y si lo que sucedió no hubiera pasado nunca?. ¿Es posible que yo mismo esté viviendo a la vez en otro mundo diferente y en este preciso instante?. ¿Acaso la infelicidad que me envuelve ahora en este mundo A no tiene nada que ver con la alegría que estoy disfrutando en el mundo B paralelo a este?. ¿Está viviendo El Chico del Niki Rojo en varios de esos mundos a la vez?. ¿También a todos nosotros nos sucede lo mismo?.

Es apasionante pensar que eso pueda ser cierto y que ahora soy inmensamente feliz en otra parte y, tal vez, en este instante. Que mis sueños más complejos se están cumpliendo, que soy absolutamente completo y me siento plenamente realizado, que me dejo la vida viviendo al máximo, con la avaricia de no desperdiciar ni un instante.

Hace poco leí que los científicos se preguntaban qué habría pasado si los meteoritos que bombardearon la Tierra hace 65 millones de años hubiesen pasado de largo. Sospecho que nuestros padres bien podrían ser descendientes de enormes T. Rex. Si eso fuera así, es muy probable que Marc Bolan jamás hubiera existido. Y eso sería imperdonable e insufrible para mí y un montón de gente más. Es extraño, pero nunca había pensado en dar las gracias a un conjunto de piedras voladoras a gran velocidad, que cambiaron nuestro mundo para siempre. Solo este mundo porque su paralelo seguirá intacto y a los grandes saurios les habrán seguido otras criaturas en la evolución y allí habrán pasado cosas o no, y se habrán formado otros mundos paralelos, así hasta puede que al infinito.

Sin embargo, estoy tranquilo. Me gusta imaginar que allí donde esté mi amigo entrañable me encontraré yo también. Conozco muchos imbéciles a los que no me agradaría ver por esos otros mundos. Quizás mi vida no tenga mucho que ver con esta y tengo dudas que mi persona no sea yo mismo, el de siempre. Supongo que la esencia no se pierde porque somos materia interestelar y eso no puede cambiar aunque existan infinitos universos. 

Esta misma noche volveré a soñar con uno de esos posibles mundos teóricos, donde las cosas serán diferentes y en lugar de decir "adiós" diré "hola" y cambiaré mis decisiones desacertadas por otras y mi poder será ingente porque habré modificado el rumbo de mi nave, dirigida enteramente por mis manos y con mis conocimientos. Porque ahora sé lo que me convenía y lo que causó dolor será como si no hubiese ocurrido. Y si lo fue, me cambiaré de mundo y en paz.