lunes, 3 de octubre de 2016

EL PRECIO DE LA FRIVOLIDAD

EL PRECIO DE LA FRIVOLIDAD (por Lalo Monsalve)

El diccionario de la Real Academia de la Lengua define la palabra "frívola" de manera distinta cuando se refiere a una persona (insustancial y veleidosa) o a una cosa (ligera y de poca sustancia).

No podría existir mejor calificativo para la etapa en la que tuve un contacto más cercano con algunos dirigentes del PSOE. Llegó un momento en que cada gesto, cada actuación, me parecían auténticas frivolidades. Escasa seriedad, poco rigor. Fue el principio de un declive ideológico y de las formas que se esperan de un partido político centenario. Los últimos estertores de ZP me parecieron patéticos, pero no menos que la andadura desértica que comenzó en 2012, después de una brutal derrota en las urnas. 

El acceso de Pedro Sánchez a la Secretaría General fue una especie de mera operación de marketing publicitario, con el vano intento de que un rostro más o menos agraciado sirviera de cebo en el caladero de unas aguas que habían pasado del color rojo al morado en un plís plás.

El futuro tiene una característica muy peculiar. Siempre llega. Y con él vinieron nuevas elecciones invernales. Mariano no podía mandar de nuevo a su antojo, pero ese mérito en nada yo se lo atribuyo al PSOE, sino a una manada de jóvenes lobos inexpertos con piel de cordero que encandilaron a millones de votantes. Nunca sabremos si a Pedrito le pidió alguna vez el cuerpo pactar de verdad con Pablito, pero lo cierto es que sólo llegó a firmar unos cuantos folios con Albertito, un joven arribista de derechas. Por estos pagos, la gente ya tomó nota de que un gobierno alternativo de izquierdas era algo quimérico, sobre todo cuando el Iglesias dejó claro que el "ménage à trois" era imposible, y que a muchos se les llena la boca de España en cuanto se les habla de Cataluña.

Y llegó el verano entre un cúmulo de dimes y diretes, postureos, devaneos y sonrisas por doquier. Las papeletas tampoco revelaron una solución fácil para la gobernabilidad. Por fin, Mariano tuvo que dar la cara y movió mínimamente las fichas del tablero, pero Pedrito se inventó la canción del verano, cuyo estribillo decía: "No, no, no es no" y que repitió hasta la saciedad hasta que se lo creyó de veras.

De repente, le dio por cambiar de melodía y sin postularse para iniciar nada real y con sentido, lanzó una especie de boomerang dirigido hacia la sede de Unidos Podemos, un guiño extraño que olía a intento de ganar tiempo frente a las críticas de los denominados "barones críticos", un conjunto de individuos e individuas que sacaban pechos (sobre todo en Andalucía) por haber ganado elecciones mientras otros (mejor dicho, otro) las perdían de manera sucesiva y estableciendo "récords" históricos.

Se acercaba de nuevo el otoño-invierno y los nervios afloraban a la superficie. Miembros y miembras de la Ejecutiva dimitieron de súbito, y un sábado bajo el Sol militantes socialistas se liaron a mamporros como consecuencia de tanto despropósito. Era como una vieja película del Oeste americano. Un partido roto, desgarrado, a cuya salvación han acudido un ejército de cosedoras/es y zurzidoras/es, pareciéndose los aledaños de la sede de Ferraz más a las calles de Lagartera en sus buenos tiempos que a un barrio castizo de Madrid.

Dicen que los de Unidos Podemos han sacado cilicios y flagelos, para que los moratones de sus pieles hagan juego con el logo de su partido, mientras Mariano se fuma otro puro habano al tiempo que estrecha la mano pecadora de Felipe González, que le recuerda lo que le dijo a la periodista: "¿Que han pasado cosas?, pues me ratifico en lo que dije!!". O sea, traduciendo, que viva el Ibex 35 y los consejos de administración. Una oda a la lista más votada. Y todo sea por la estabilidad de España.

En medio de todo este sarao kafkiano, la voz clara de Josep Borrell, sigue resonando en las ondas hertzianas y viaja ya por el espacio como una pequeña sonda capaz de reconocer la traición nada más verla, pues el catalán ya sufrió en propias carnes la puñalada trapera y amarga de ciertos compañeros del partido y de otras fuerzas procelosas que todos conocemos.

Entre los restos del naufragio, se vuelven a escuchar las voces de los barones, como si fuesen cánticos de sirenas cantando la canción del verano de Pedrito. Es un "remake" que repite: "No a la abstención, no a la abstención". Ahora es cuando uno ya no comprende nada, pues tiene la sensación de volver a oír a nuevos cantantes con la misma melodía. Es un verdadero cachondeo que huele a Festival de Benidorm.

Al menos, quizás habría servido para algo la intención de Borrell de poner un precio a cada trozo de abstención. Un tanto para la Educación, otro tanto para la Sanidad pública, otro poco para lo Social. Pero sus compañeros rechazaron esta feliz idea salvadora y no volvió a abrir la boca en público hasta que le entrevistó la inefable Pepa Prisa.

En estos momentos, sólo falta que el precio de mercado lo ponga el propio Mariano. Como siempre hace, dejará pasar el tiempo y se sentará para ver pasar el cadáver del enemigo. En sus inmóviles manos está que se convoquen los terceros comicios y hundir totalmente en la miseria electoral al PSOE. Como dicen en el pueblo, "la puntilla al toro". A este paso, no van a quedar ni desechos de tienta.

Y hablando de canciones. Cuando veo en la televisión a un antiguo compañero liarse a tortazos con otro militante por unas ideas, me viene a la cabeza aquella canción de Karina que decía: "¡Qué poco significan las palabras...Uuhh!" y continuaba: "...cualquier tiempo pasado nos parece mejor...".  


lunes, 29 de agosto de 2016

LO ESTÁN CONSIGUIENDO

LO ESTÁN CONSIGUIENDO (por Lalo Monsalve)

Ya han transcurrido 2 meses desde las elecciones generales del 26-J y todo parece indicar que habrá unos terceros comicios, lo cual será objeto de hilaridad a nivel europeo y mundial.

A mí, como a muchos otros, no nos gusta nada que vuelva a gobernar el PP, pero es de justicia reconocer que ha sido la lista más votada, ha incrementado el número de escaños y aventaja al segundo (PSOE) en nada menos que 54 sillones en el Congreso. 

El primer partido de la oposición política saca pecho, a pesar de su nuevo descalabro histórico en resultados electorales, y se niega incluso a abstenerse para que, después de casi un año perdido, España pueda tener un nuevo gobierno de derechas. 

El joven Rivera, sabedor de que sólo un gesto de cara a la galería podría salvar, otra vez, a su partido de la quema (ahora son los cuartos), ha rescatado el documento pactado con el PSOE y aprovechado algunas propuestas en las que coinciden con el PP. Es posible que ello suscite la simpatía de algunos sectores de la población, pero también el rechazo de aquellos que observan que todo vale con tal de pactar lo que sea y salir por la tele apretando manos y sonriendo a diestro y siniestro. No importa con quien se haga la foto, lo importante es salir en ella.

Si como dice Larry Romántico el Universo no lo remediase, nos veríamos en la tesitura de volver a acudir a las urnas nada menos que el día de Navidad. Y eso va a ser una prueba muy dura para los que tengan que presidir y formar parte de las mesas electorales. Un verdadero acto heroico y de entrega a la sociedad. Tal vez se encuentren con ellos mismos, pues es previsible que la resaca de la Nochebuena y el hastío político dejen a un notable porcentaje de la ciudadanía en sus hogares.

En el día de hoy realizo el siguiente vaticinio: si no hay investidura el 30 de agosto ni en segunda tanda, los votantes castigarán duramente al PSOE por su falta de sentido de la responsabilidad nacional; Unidos-Podemos volverá a repetir resultados; Ciudadanos aumentará el número de escaños ligeramente y el PP obtendrá mayoría absoluta y se mantendrá en el gobierno de España durante varios años más. 

Esa será la dura realidad para algunos que van de sobrados. En lugar de forzar una negociación condicionada a la abstención, en la que puedan obtenerse ciertos réditos que beneficien, por ejemplo, a los desempleados y a los sectores más desfavorecidos, el orgullo de decir "NO" imperará. Al final, no se conseguirá arrancar ni un solo compromiso y la factura les saldrá gratis a los que ahora nos gobiernan. Tampoco hay interés en constituir una alianza de izquierdas porque los egos respectivos lo impiden, por lo que ello no será posible. 

El que tenga ojos para ver así lo verá.

 

domingo, 21 de agosto de 2016

SINCRONICIDADES Y RESONANCIAS

SINCRONICIDADES Y RESONANCIAS (por Larry Romántico)

Ahora que ando sumergido en la filosofía Advaita y la visión no dual de este mundo, he recordado de nuevo a El Chico del Niki Rojo y su novela "Reencuentro con un Alma".

Me consta que ese texto lo comenzó a escribir en 2002, pero terminó dentro de un cajón hasta que fue rescatado muchos años después por el autor para culminar su obra. En la novela, además del viaje en el tiempo, se habla de la resonancia de las almas, cuestión que está relacionada con el mundo subatómico y las vibraciones, algo que en estos tiempos es objeto de intenso debate por los estudiosos de la mecánica cuántica.

No hace falta estar iluminado para percatarse de que, en este planeta en el que transcurre nuestra experiencia de vida, detectamos rápidamente la sintonía o no de nuestra mente con las de los demás. No sólo vibramos con la buena música, la lectura de un libro o la contemplación de una obra de arte. Una mirada, un llanto, o una sonrisa nos conmueven, nos hacen resonar de manera especial con la otra persona. Algo dentro de nosotros entra en conexión profunda. Sentimos que es cierto, es verdadero, es el Ser. Nuestro Yo interno se hace presente en un momento que es ahora, el único tiempo que existe. Un instante eterno.

Son detalles sencillos, totalmente inocentes. Nos demuestran que, en realidad, no estamos aislados y que somos capaces de comunicarnos como si fuésemos una sola Unidad. Dicen que nuestro Ser forma parte de Dios, es decir, de la Consciencia que todo lo abarca y que se extiende infinitamente. Dicen que tu y yo somos lo mismo, que ambos lo tenemos todo dentro de nosotros y que nada que esté fuera de mí puede hacerme daño. No existe la casualidad sino la sincronicidad. Estamos aquí por una razón predefinida y una motivación concreta. Lo que nos sucede no ocurre por azar.

Los que dicen ser maestros de estas cosas están convencidos de que algo muy grande se está moviendo y será capaz de convulsionar el mundo hasta sacudirlo y darle la vuelta como a un calcetín. Empezando por cada persona. Si es cierto que hemos venido desde donde siempre estuvimos para experimentar como la mente que somos hasta alcanzar nuestra completud y la perfección, y que la muerte no existe porque la vida es eterna, entonces tal vez me sienta más confortado y fortalecido en mi línea de pensamiento desde la cual todo lo que llevo creyendo ver en este mundo irreal es sólo una fantasía. 

En realidad, no podía ser de otra manera, puesto que no concibo un Dios tan demente que pudiera haber establecido este auténtico melodrama tragicómico que es vivir. Un manicomio sin fin. Somos una parte de esa Consciencia que juega a experimentarse a sí misma, que se separó de la Divinidad sin saber que seguía siendo divina. Me gusta la idea de que, cuando haya completado mi experiencia, simplemente despertaré y regresaré al mundo real donde me preguntarán si deseo volver a experimentar algo diferente o dedicarme a mi labor de co-creación con Dios.

Es una delicia saber que soy un Ser infinito, que puedo cancelar todas mis ilusiones mundanas, que la enfermedad sólo existe dentro de mi sueño y que el cuerpo es sólo un límite pre-establecido para que pueda concebir la idea de mi propia separación. Una herramienta de soporte para andar por una casa que no es la mía, algo que me sirve para referenciar un tiempo que no existe en el mundo real, que se irá deteriorando, y que no me será de utilidad al final de mi experiencia terrenal.

Estos meses estoy aprendiendo a desaprender. Estoy entregando mis sentimientos de culpa. El pasado no existe. Por tanto, ya no me deprimo por lo que pudo ser y no fue o por todos mis errores (¡no pudo ser de otra manera!, ¡pensé que aquello en su momento fue una buena idea!). El futuro tampoco existe. En ese sentido, no le tengo miedo a nada. Sólo poseo el presente. Este mismo instante. Y cada decisión que tome ahora mismo, condicionará el resto de mi vida aquí. Dispongo del poder de elegir, el más grande que existe, y me entreno cada día para practicar el perdón. Me veo proyectado en los demás a los que hice daño y también en quienes me fastidiaron. Y resulta que ahora siempre veo lo mismo: esa imagen soy yo.

Así que me perdono a mí mismo por todo ello. Por unos y por otros. Empiezo a conocer lo que puede ser la paz interior. Soy un poco más feliz y más libre. Me veo a mí mismo como comprensión, quiero darme, extenderme. Ya no exijo nada. Trato de dar sin esperar nada a cambio. Recibiré lo que dé, ni más ni menos. Dejo ir y dejo hacer a la Providencia. En realidad, cuando dude o no sepa qué camino tomar no tendré que hacer nada. Alguien moverá los hilos por mí dulcemente y encontrará la solución más favorable para mis problemas. Nadie ganará ni perderá con la decisión. Yo ya no pido. Sólo agradezco. Me gustaría convertirme en un corazón radiante. Algo que siempre intuí que ya era, pero que estaba disimulado bajo múltiples capas de nubes, más o menos densas y oscuras.

Y sigo profundizando y avanzando, desde que observo este mundo con otros ojos. Sólo puedo decir: "Sana tu mente y el cuerpo simplemente te seguirá".

Paz y Amor. Esta es la combinación ganadora.


martes, 19 de julio de 2016

UNA NUEVA FUNCIÓN DE CIRCO

UNA NUEVA FUNCIÓN DE CIRCO (por Lalo Monsalve)

Los pastores iluminados reunieron otra vez a corderos y ovejas, que acudieron a los pesebres de la democracia el pasado 26 de junio. Los resultados del recuento fortalecieron a Mariano, establecieron un nuevo "record" a la baja del PSOE y castigaron también a los dos noveles, Ciudadanos y Podemos, ambos preguntándose por la razón de su descenso en número de escaños.

Cuando escribo estas líneas, la ministra Ana Pastor acaba de ser nombrada Presidenta del Congreso de los Diputados, gracias al apoyo de Ciudadanos. Las sonrisas afloran en los rostros de los miembros del PP y un horizonte de esperanza denominado "más de lo mismo" asoma para gloria y provecho de muchos millones de ciudadanos que votaron asustados a los suyos, ante las desgracias previsibles que pudieran tener lugar en España en los próximos meses, a la vista del comportamiento de determinados líderes.

Sin embargo, no hay nada claro en estos momentos y el fantasma de unos posibles comicios activa otra nueva función de este circo de alcance nacional, en el que, como ya he dicho en este Blog, a los votantes nos corresponde el papel de payasos tontos mientras los payasos listos se carcajean sin cesar con cargo a nuestras costillas porque, hagan lo que hagan o no, tienen aseguradas pingües retribuciones e indemnizaciones.

No me extraña que mi querido amigo Larry Romántico no quiera saber nada de políticos ni de periodistas, y que haya optado por una nueva percepción de este mundo desde la no dualidad. Él me comenta que está en la misma línea de lo que manifestó en una de sus charlas Enric Corbera: "A los políticos no hay que hacerles ni caso".

Me conozco bien y me será difícil adoptar esa postura de indiferencia, de no posicionamiento y de no crítica en plan Advaita. Pero admito que estoy bastante alerta acerca del creciente número de personas que desea ver las cosas desde una nueva mirada, siguiendo devotamente a Jorge Lomar o a Nick Arandes, grandes maestros de Un Curso de Milagros.

Estoy seguro de que ellos no van a comprar ninguna entrada para asistir a función alguna de ese gran circo y seremos los demás quienes tendremos la necesidad de que más de un milagro se produzca en nuestras vidas durante los próximos meses.


viernes, 27 de mayo de 2016

UNA NUEVA PERSPECTIVA

UNA NUEVA PERSPECTIVA (por Larry Romántico)

En este Blog se ha hablado alguna vez de la necesidad de observar el mundo que nos rodea con una mirada distinta, la otra mirada. Sin embargo, no he tenido nunca claro cómo hacerlo y he sentido la tentación en muchas ocasiones de querer cambiar lo que me rodea. Hasta ahora, siempre he deseado acometer esa tarea solo o en compañía de otros y había huido de los libros de autoayuda como de la peste negra.

No obstante, hará como un mes, me di de bruces en la librería de un conocido centro comercial con un texto que se ha publicado sobre la figura de Enric Corbera, un individuo muy peculiar que preconiza la exigencia de aplicar la no-dualidad a nuestras vidas. Lo cierto es que devoré ese libro con inusitada avidez y, por curiosidad, he visto varios de sus videos en Internet sobre la Bioneuroemoción, la Biodescodificación y la aplicabilidad del clásico "Un Curso de Milagros" a la existencia cotidiana.

Estas enseñanzas, conectadas de alguna forma con la Kinesiología que estudiaron en profundidad científicos como Diamond y Hawkins, señalan a la Consciencia Universal como la materia de la que está formado el Universo y en la que, de alguna manera, todo está registrado y todo se sustenta por sí mismo. Se indica que todas las respuestas a todas las preguntas sobre el pasado y el presente pueden conocerse con certeza con un simple test de resistencia muscular y que no es necesario investigar lo que somos dentro de nosotros mismos, sino en la imagen que proyectamos en los demás.

Asimismo, la enfermedad sería algo inexistente que fabricamos las propias personas y de la cual podemos auto sanarnos cuando tomamos plena conciencia de la causa que ha originado nuestro malestar, la aceptamos y la perdonamos, si fuese necesario incluso con un sencillo ritual, en el supuesto de se trate de algo heredado a través de nuestro árbol transgeneracional.

Se alude a la física cuántica para demostrar que todos procedemos de un estado anterior al Big Bang, justo cuando estábamos unidos bajo un poder indescriptible. Después nos separamos, sin tener noción alguna de que continuamos compartiendo la misma materia de la que todo fue creado y que no hay ninguna diferencia entre tú y yo porque ambos somos lo mismo.

Por esta razón, el posible odio que yo pudiera sentir por otra persona sería el mismo odio que me tengo a mí mismo y sólo el amor incondicional constituiría el estado de máxima plenitud al que, de manera inconsciente, todos aspiramos aunque no lo sepamos, porque estamos sumidos en un sueño del que, finalmente, despertaremos en algún momento. En ese instante, el cuerpo, algo inexistente en el mundo real, dejará de ser necesario y desaparecerá.

En este escenario en el que nos toca pasar la experiencia de vivir, pleno de percepciones que crean nuestros respectivos egos, yo mismo soy el espejo en el que se miran los demás y viceversa. Proyectamos continuamente y esa es la base del error. No cesamos de juzgar a los otros sin saber que nos estamos juzgando a nosotros mismos. Culpabilizamos a los demás y a las circunstancias que nos rodean de todo lo que nos ocurre y esperamos recibir sin dar lo necesario.

El Universo nos devuelve justo lo que damos y no tenemos ni idea de que formamos parte de Dios porque somos también Dios e ignoramos el inmenso poder que existe en nuestro interior debido a que permanecemos en una ilusión basada en la separación. El objetivo es, por tanto, llegar a despertar algún día del sueño irreal e ilusorio que estamos soñando.

Este mundo nuestro sería un conjunto de percepciones e interpretaciones, en el que cada "ego" aparentemente domina todas las situaciones y se encarga de que no nos falte nunca una dosis de sufrimiento o de culpa, sin la cual no somos capaces de afrontar lo que creemos que son problemas. No obstante, parece demostrado que el nivel de calibración de la Conciencia del planeta se ha incrementado en los últimos años, la espiritualidad avanza por momentos, aunque de manera lenta, y un rayo de esperanza ilumina, por primera vez en muchos siglos el camino de la Humanidad.

La solución que se propone puede parecer sencilla, pero no lo es. Significa un cambio radical en la manera de ver el mundo, tal y como ahora lo percibimos. Se trata de apoyar y asumir como propio todo lo positivo y aborrecer lo negativo. La clave está en el fomento de aquellos aspectos que elevan el grado de la conciencia y armonizan con la Consciencia, como es el caso del amor, la paz, la bondad, la compasión, la comprensión, la altitud de miras y el destierro del sufrimiento, la culpabilidad, el miedo, el odio, el ataque, la mentira o el enfrentamiento.

No sé si he escrito aquí en el Ciberespacio que siento un enorme deseo de cambiar y estoy convencido de que la lectura de algunos de los textos del Dr. David R. Hawkins como "El Poder y la Fuerza", "El Ojo del Yo" o el más reciente "Dejar Ir" me van a resultar de mucha utilidad para abrirme el camino para superar en algo, al menos, el nivel en el que se calibran los 200 puntos, desde el cual comienza una muy larga carrera de perfección hasta alcanzar la iluminación. Que así sea. Como decía Hawkins, "Gloria in Excelsis Deo".

sábado, 23 de abril de 2016

RESPUESTAS

RESPUESTAS (por Larry Romántico)

Hace muchos años me embarqué en la atractiva tarea de elaborar el árbol genealógico de mi familia. Mis pretensiones no eran en absoluto de índole científico. Sólo me movía la curiosidad para saber quienes habían sido los responsables de mis ocho primeros apellidos, que ni son vascos ni catalanes.

La cuestión más importante para empezar a trabajar es poder preguntar, pero el trance se complica cuando tus padres han fallecido y nunca antes habías tenido el más mínimo interés por la identidad de tus ancestros. El segundo problema es obtener información de cada una de las ramas del árbol (abuelos y bisabuelos). Por fortuna, conocí a todos mis abuelos, pero nunca supe nada de la vida de sus padres.

A medida que avanzaba en mis investigaciones, conforme a los datos que me aportaban otros miembros colaterales del tronco común, comprendí comportamientos que, en su momento, me parecieron extraños. No se trataba sólo de indicar nombres y fechas de nacimiento y fallecimiento, sino que elaboré una ficha de cada uno de los ancestros de los que o no tenía ningún dato o apenas alguna referencia.

Por ejemplo, averigüé que mi abuelo paterno tenía muy mal genio. Esta característica muchas veces viene de serie con el material genético, pero, posiblemente en este caso, ese comportamiento difícil derivase de su amargura por la derrota de los suyos en la Guerra Civil.

¿Quiénes eran mis antepasados?. ¿De dónde procedían?. ¿A qué se dedicaban?. ¿Cómo vivieron?. ¿Cuál fue la causa de su muerte?. Todas estas incógnitas se fueron despejando, no sin notable esfuerzo y después de conversar con muchas personas. Esa información que obtuve habría dado, desde luego, para escribir una estupenda novela y estuve ciertamente tentado de hacerlo, aunque decidí demorar la tarea hasta que transcurriera el tiempo suficiente para ir asimilando todo aquello y construir el esqueleto de una historia atrayente para el gran público.

Sin embargo, cometí el craso error de mantener esa documentación en un ordenador personal, el cual fue objeto de un ataque viral y perdí la carpeta en la que figuraba aquel pequeño árbol y los frutos que colgaban de él. De repente, me inundó un terrible vacío. Mi memoria no es fotográfica y sólo conservaba en mi mente algunos fragmentos de toda aquella información. Las respuestas a tanta pregunta se habían esfumado. Parte de la posible justificación de mi carácter, de mi personalidad, de lo que soy, se había volatilizado para siempre jamás.

Algunos me preguntan qué fue de aquel proyecto y confieso que me avergüenza facilitar una contestación a mis interlocutores. Desde luego, carezco del ánimo suficiente para comenzar de nuevo con este tema. Además, muchos de mis informadores ya no están entre nosotros y considero irremediablemente perdida la posibilidad de recuperar datos cruciales para la trama literaria.

No obstante, ahora sé mucho más de mí de lo que imaginaba y justifico acciones de otros que no comprendí en su día. Me gustaría sugerir a todos un ejercicio retrospectivo similar, pues resulta útil para el espíritu. Alertando, eso sí, de la necesidad de hacer siempre una copia de seguridad de cada jornada de trabajo. De lo contrario, el fracaso está garantizado.

   


sábado, 2 de abril de 2016

POSTUREOS Y DEVANEOS

POSTUREOS Y DEVANEOS (por Lalo Monsalve)

Si hay algo que llevo a gala es que soy uno del montón, una persona normal, como tantas otras. Por eso estoy cabreado, como muchos, formando parte de un enorme ejército de ciudadanos y ciudadanas que no se merecen los políticos que se sientan en sus cómodos escaños del Congreso y del Senado ni determinados cargos que pululan por ayuntamientos, comunidades autónomas y provincias.

En este mismo blog ya se habló de que las perdices necesitaban altas dosis de Biodramina en este país porque nuestros representantes las mareaban sin solución de continuidad. Ha pasado el tiempo y, en la actualidad, podrían repetirse esos mismos comentarios. Estoy harto de tanto juego al despiste, de las numerosas cábalas y cálculos para encajar mayorías que no existen, del trabajo que cuesta descolgar ciertos teléfonos, de desencuentros aparentes y de los más evidentes. Ya no admito más ruedas de prensa, fotos por parejas, tiras y aflojas, manos sin estrechar y ofertas para tender puentes que nunca se construyen.

Está claro que uno no puede pretender que se asuman las ideas y proyectos que jamás compartirá. En ese sentido, comprendo ciertas posiciones políticas. Por otro lado, siempre he pensado que el PP y el PSOE eran algo parecido al agua y el aceite, los cuales no son líquidos miscibles, como está científicamente demostrado. Si eso sigue siendo así, no deberían intentarnos vender la moto de una posible coalición porque hablamos de maneras de entender la vida totalmente diferentes.

Ahora bien, si lo que tratan de que traguemos es que el PP ahora es el centro, el PSOE (autodefinido como socialdemocracia) también tiende hacia el centro, y el nuevo partido que ha firmado un presunto acuerdo con el PSOE es centrista, pues no veo problema alguno en que intenten formar un tripartito. Eso es, por otra parte, lo que aplaudirían las empresas del Ibex 35, como se dice por ahí, a fin de mantener el "establishment", "status quo" o como queramos llamarlo. La estabilidad, a fin de cuentas, y que todo siga más o menos igual. Los ricos aún más ricos y los pobres en su sitio, del que nunca deberían moverse. Jóvenes lanzados a la esclavitud y viejos amenazados de futuras escuálidas pensiones.

Por tanto, basta ya de tanto postureo y sonrisa forzada. Soy consciente de que a algunos les encanta salir por TV, simulando un denodado esfuerzo por alcanzar un pacto con quien sea (excepto Mariano, que se mantiene al margen de cualquier movimiento distinto al ya conocido "verlas venir"). Al grito de guerra de "Yo estoy abierto a acuerdos con todos, siempre que cada uno ceda un poco en sus planteamientos", nos quieren hacer creer que existe una voluntad firme para ello. Sin embargo, la gente no es imbécil y el personal ya ha calado a toda esta tropa durante los últimos meses.

Me siento cansado de oír que el pueblo está agotado de tanto discurso estéril, de tanta pantomima, de esta enorme tomadura de pelo, a sabiendas de que, en la improbable hipótesis de que alguien que no fuese Rajoy saliera investido, no se podría aprobar ley alguna que tuviese que visitar la sede del Senado. Siguen pasando las semanas y todos continúan mareando aves voladoras que no tienen culpa de toda esta desidia.

Lo peor de todo es que llegará el día en que se disolverán de nuevo las Cortes Generales, los diputados percibirán sus disparatadas indemnizaciones, regresarán a los colegios las urnas de metacrilato y el gasto en papeletas, pdas, ordenadores y demás parafernalia. El público se perderá un domingo apabullado desde temprana hora por los medios de comunicación, ávidos de fracasos. La mala noticia de que todo seguirá siendo más de lo mismo a partir del mes de julio nos pillará en metro y autobús, con la cabeza agachada y la mirada perdida en el infinito, preguntándonos de nuevo por qué nos está pasando esto a nosotros y si podremos ir de vacaciones a algún sitio tranquilo, lejos de tanto mamoneo.



domingo, 20 de marzo de 2016

EL OOPART

EL OOPART (por Larry Romántico)

En canal Historia he visto recientemente un documental que se emitió por primera vez en el año 2013, dedicado a los ooparts, y que me ha causado una muy grata impresión.

El término "oopart" fue acuñado por el naturalista Iván Sanderson, fallecido en 1973, y es el acrónimo de "Out of place artifact" es decir, objeto fuera de lugar.

De inmediato, me ha venido a la mente el recuerdo de El Chico del Niki Rojo, quien se definía a sí mismo como un auténtico "oopart", una persona que se veía fuera de lugar en todas partes. A nosotros, su grupo más cercano de amigos, nos asustaba cuando se ponía así de trascendente, pues esos pensamientos, en muchas ocasiones, no suelen tener un resultado inocuo y conozco casos de jóvenes que han llegado al suicidio por mucho menos.

Sin embargo, ¿Cuántas personas no han tenido la valentía suficiente para reconocer que se sentían desubicadas y que sus vidas carecían aparentemente de sentido aquí o allá?. A montones, seguro. 

Lo último que sabemos de El Chico es que le vieron no hace mucho deambulando como un fantasma por las calles de Segovia. Su relación con esa pequeña ciudad fue efímera, pero intensa. Sospecho que han pasado decenios desde la última vez que estuvo allí y estoy convencido de que su deslocalización espacio-temporal ahora es inmensa. No seré yo quien revele su secreto, pero no me extrañaría que ese haya sido un viaje sin nuevo retorno. No obstante, todos regresamos alguna vez a algún lugar tratando de reencontrarnos o resolver dudas pendientes, preguntas que quedaron suspendidas del árbol del tiempo.

Confieso que yo mismo me he visto en el espejo como aquellas esferas de acero o tornillos que datan de hace millones de años y que han sido detectados durante el transcurso de determinadas excavaciones. Objetos que jamás pudieron ser fabricados por las civilizaciones antiguas que ahora estudiamos en los libros de Arqueología y, sin embargo, ahí estaban, junto a sus vestigios y bajo toneladas de tierra.

Somos habitantes del planeta Tierra. Los actuales. Pero parece haber indicios de que, antes de la especie humana, otras especies extraterrenas habitaron este mundo o, al menos, pasaron por aquí haciendo escala como parte de un larguísimo periplo por el Cosmos.

Ese sentimiento de descolocación podría estar plenamente justificado. Tal vez seamos descendientes de otras razas que se vieron obligadas a abandonar su planeta y embarcarse en una prolongada aventura de supervivencia a la conquista de otros mundos. Dicen que dejaron la semilla de la vida en nuestra Madre Tierra y que somos el resultado de su evolución a través de milenios. Se sabe que, a menudo, vuelven de visita, para verificar el proceso de su "obra", pero me temo que no les guste el producto de aquel experimento.

Espero que no cuenten conmigo a la hora de conformar su espacio muestral, pues soy un espécimen poco relevante y no creo que les resulte de utilidad. Mejor así. Prueben con otros y a ver si son capaces de superar la auditoría.

domingo, 28 de febrero de 2016

EL VIAJE

EL VIAJE (por Larry Romántico)

En mi juventud viajar por España era casi un lujo, y no digamos por el extranjero. No es que fuese sólo una cuestión de dinero, sino de cultura adquirida, en aquel entonces más bien sin adquirir.

Salir de casa, del hogar familiar, era un auténtico reto. En absoluto una prioridad. Muchos tenían la posibilidad de pasar unas semanas en el pueblo de sus padres, otros ni siquiera eso. Subirse a un tren parecía una aventura. Tener un coche propio, una obsesión para algunos. Un billete de avión, un sueño. Un crucero, ni se sabe.

Hoy viaja cualquiera hasta las chimbambas. Antes, sólo lo hacía una élite, capaz de ampliar sus horizontes más allá de su barrio, ciudad, provincia y país. Me entristece recordar que mi abuela materna jamás pudo ver el mar ni oler en la brisa a pescado, ni sentir el frescor de las olas en la orilla de una playa. Y me siento culpable de no haberle metido en un coche, bajo una dosis de Biodramina (pues se mareaba), y llevado hasta las costas de Alicante, sentarle en una silla para que contemplase el atardecer y el brillo del Sol reflejado en el agua, o pasear con ella pisando las algas esparcidas sobre la arena.

Te pido perdón, abuela, por no haber tenido el coraje suficiente para cumplir tu sueño. Algo tan sencillo y simple como me parece en estos momentos en los que vamos por el mundo a un ritmo tan frenético como irresponsable. Me gustaría compensarte, de alguna manera, en mi próxima vida, pues estoy convencido de que volveremos a encontrarnos a lo largo del camino ancho que lleva a la perfección.

No hay nada como el preparativo del viaje, las sensaciones primeras antes de viajar. Las expectativas. El descubrimiento de los detalles, el propio recorrido en sí, con independencia de si deviene o no en pesadez o agotamiento. La llegada a destino, deshacer la maleta, y salir cuanto antes a la búsqueda de lo nuevo, lo desconocido, lo inaudito, lo bello.

Y qué decir de lo mucho que aprendes cada vez que te embarcas en una de esas aventuras. Lo que te enriquece la gente que encuentras a tu paso, la gastronomía, el paisaje, el arte, el bullicio o los silencios.

Tengo la intención de dedicar mis últimos años a viajar. Descubrir tantas cosas que aún no conozco, porque no quise o no pude en anteriores etapas de mi vida. Quiero aprovechar todas las oportunidades que se me presenten hasta que el cuerpo aguante. No me importará nada fallecer en un aeropuerto, en la senda hacia la montaña o en una playa desierta llena de dunas.

Deseo con intensidad abrirme de par en par a la aventura, hasta donde pueda, a todo aquello que aún me queda por conocer, comprender y asimilar, para no tener la sensación de que no he hecho en serio un intento por formar parte de este mundo, tal vez por precaución o por miedo, o simplemente por la idea equivocada de que todo es igual en todas partes, lo cual, al final, tengo que reconocer que no es cierto.

Lo siento. Me he equivocado. No volverá a suceder.

sábado, 20 de febrero de 2016

LA DEBILIDAD DE LA ESTRUCTURA

LA DEBILIDAD DE LA ESTRUCTURA (por Lalo Monsalve)

Cuando estaba estudiando mi primera carrera universitaria, una de las asignaturas más interesantes era Ingeniería Rural. El profesor, además de saber bastante del tema, dominaba el lenguaje y se expresaba con gran perfección. Conocía en profundidad todos los elementos de construcción y estructura. Aprendí que vigas y cerchas soportaban determinadas "solicitaciones" y que el hormigón era capaz de aguantar pesos enormes por cada centímetro cuadrado.

Las administraciones públicas y las empresas privadas también poseen su propia estructura y organización. En ellas, el capital humano es esencial, desde abajo del todo hasta los más elevados niveles de jerarquía. Se asignan tareas y funciones y se distribuyen las responsabilidades. Pero, a veces, hay deficiencias que son importantes y trascendentes, con consecuencias no deseadas.

Se han puesto de moda las unidades organizativas de pequeña dimensión, en las que trabaja un reducido número de personas, de manera que, si se dan determinadas circunstancias, como es el caso de una baja por enfermedad o maternal o el disfrute vacacional, no hay recambio para reemplazar las funciones con otra persona a corto plazo. La asignación de recursos humanos es tan individual, e incluso especializada, que, en ausencia del actor principal, no existe nadie al mismo nivel o inferior que le supla en las tareas con suficiente eficacia y eficiencia.

En teoría, será a su jefe a quien corresponda asumir el trabajo y eso molesta y perturba. En una unidad en la que eres el único empleado, corres el riesgo de "comerte todos los marrones" y das la cara con "los de arriba". Si no tienes compañeros que efectúan las mismas tareas o similares que tú o bien no existen a tu cargo subalternos que conocen lo que haces y pueden sustituirte ante cualquier eventualidad, entonces estás muerto. Y la organización también puede entrar en pánico. De ahí, que la gente tenga pavor a pedirse demasiados días de permiso seguidos y el personal asume cargas laborales excesivas.

Se transmite desde la dirección el falso mensaje de que todos y cada uno de los trabajadores son imprescindibles. Por tanto, nadie puede enfermar ni solicitar un día de asueto porque es un lujo que ninguno puede permitirse. Y la empresa menos. En el límite, si se te ocurriera plantear un cambio de aires, serás llamado a capítulo y se te juzgará como una especie de traidor, "después de lo que todos (y la propia compañía) hemos hecho por ti".

No puedes marcharte, "eres un auténtico especialista en lo tuyo", "nos dejarías un agujero muy grande", "tu puesto no sería posible cubrirlo en unos días, ni siquiera en semanas o meses". Esta situación se da mucho en la Administración Pública, en la que, cada vez más, hay más jefes que indios, debido a un problema de mala gestión de la jerarquía por la vía de las relaciones de puestos de trabajo y a un déficit retributivo, que se ha pretendido resolver por la vía de la homogeneización, creando unidades sin una adecuada estructura, tratando de atender a determinados intereses, de manera injustificada.

La mayoría de los nuevos funcionarios de cuerpos y escalas superiores ocupan plazas de ciertos niveles que abandonan con rapidez, tratando de llegar a ser subdirectores o directores generales cuanto antes. No se suman los necesarios años de experiencia con carácter previo a tener opción a ciertos cargos administrativos. La libre designación prolifera de forma abusiva. Los concursos de méritos son pantomimas que pretenden formalizar meras situaciones de hecho.


Antes no era así y el funcionamiento de las organizaciones mucho más racional. No todo el mundo era jefe, ni lo procuraba a toda costa y lo más rápido posible. Había pocos altos mandos y mucho "indio" experimentado, que esperaba su oportunidad de subir en el escalafón, con paciencia, dedicación y esfuerzo durante una serie de años.

Tengo la impresión de que, en la actualidad, la estructura de los edificios administrativos es muy débil y ahora soy más consciente de que el hormigón armado no lo soporta todo. Los dictados de aquel profesor se han quedado a estas alturas en mera teoría trasnochada. Cimientos y pilares ya no son lo que leí en aquellos libros. Y en estos momentos agitados de la política, en la que el desgobierno acecha como una muy oscura sombra, abundo en la idea de que otra Administración es posible sin que resulte imprescindible retroceder a la época de las cavernas para buscar soluciones adecuadas y que esto no se hunda más de lo que ya está sumergido.

Es triste que este gran país tenga una deuda tan inmensa como lo que es capaz de producir. Eso no es cuestión de mala suerte. Sólo me resta mi enhorabuena a los gestores públicos y privados de tanto desastre. No lo hubieran hecho peor ni a propósito. O sí.

miércoles, 17 de febrero de 2016

LAS COSAS DEL KARMA

LAS COSAS DEL KARMA (por Larry Romántico)

Los que saben de esto dicen que cada causa tiene su efecto y todo efecto procede de una causa. El karma toma buena nota de nuestras acciones, de manera que muchas veces antes de actuar deberíamos reflexionar acerca de qué consecuencias negativas puede tener lo que vamos a hacer o decir frente a los demás y al medio ambiente que nos rodea.

Así, impera la máxima de que no quieras para los demás lo que no desees para ti mismo. Si lo haces, el karma te lo devolverá. De manera que lo que das será lo que recibas en el futuro. Lo que te pasa ahora bien puede ser el resultado de lo que hiciste (o lo que dejaste de hacer) en vidas pasadas.

Conozco desde hace mucho tiempo el caso verídico de una persona que manifestaba un odio visceral hacia un vecino suyo. Lo maldecía continuadamente. De hecho, alguien cercano a mí me contó que ese individuo compró un muñeco para vudú al que clavaba alfileres en la cabeza como si eso se aplicase al mismo tiempo a su vecino.

Debió repetir sus prácticas durante un tiempo hasta que me informaron que le habían ingresado en un hospital con unos dolores muy fuertes en la región parietal, contra los que los más potentes calmantes no tenían apenas efectos. Desconozco si al final le recluyeron en algún psiquiátrico porque no le he vuelto a ver. Concluí que se había confirmado la teoría del karma. Toda acción negativa hacia los demás tiene su reacción, también negativa, en el promotor de la misma.

Este ejemplo me ha servido para andarme con mucho cuidado por la vida. Por mi propio carácter, trato de respetar a la Naturaleza y a todo bicho viviente y no soy muy dado a la búsqueda de enemigos e intento dañar lo menos posible a mi prójimo. Sé que no es nada fácil perdonar a veces, y dejar pasar las afrentas del personal, pero sigo aquel consejo de El Chico del Niki Rojo en el sentido de que el mayor poder que tiene una persona es el de perdonar a otra. Aún así, no soy perfecto y el karma me ha dado algunas lecciones que no olvidaré.

Suelo pensar que en esta vida que tengo ahora no me ha ido del todo mal y que ello puede ser una consecuencia lógica, desde el punto de vista de lo relativo al karma, de mi comportamiento en anteriores existencias. Parece que debí hacer el bien a raudales.

Tengo la sensación de que si se practicasen más a menudo las enseñanzas del karma en esta sociedad nuestra las cosas nos irían mejor a todos. Recuerdo aquella serie televisiva titulada "Me llamo Earl", en la que el protagonista tiene apuntada una lista de afrentas hechas a los demás, y les busca para intentar corregir o paliar sus errores en la medida de lo posible, de forma que su karma va cargando la pila por el lado positivo.

Pues bien, no estaría de más que cada uno se pusiera a elaborar el listado y comenzase a trabajar su cariacontecido Karma, para caminar en línea recta hacia la perfección y lograr algún milenio de éstos la categoría de "Ser superior". Yo llevo un tiempo dedicado a esta faena y lo cierto es que no me va mal. 

domingo, 14 de febrero de 2016

EL ÚNICO PODER

EL ÚNICO PODER (por Lalo Monsalve)

Siempre pensé que éramos nosotros, todos, quienes decidíamos, los que mandábamos. Nunca quise aceptar que la realidad era bien diferente. Todas aquellas veces en las que deposité mi voto en la urna, con el ferviente deseo de que ese gesto por mi parte sirviera para que las cosas cambiasen y fuesen a mejor, han devenido en una vana esperanza. Es una auténtica estafa.

Los que de verdad manejan los hilos, son los mismos de antes. Son los de ahora y en el futuro. Detentan el poder económico. Ellos deciden los gobiernos. Si los resultados no les agradan, simplemente actúan para modificarlos. Es inútil ensayar pactos entre fuerzas políticas que no tienen su aprobación ni su simpatía.

Ahora me río del apoderamiento de la gente, del pueblo, de los votantes. Me carcajeo de todos esos ilusos que, como yo, creyeron que se podían hacer las cosas de una forma distinta, buscando el bien común y mejorar las vidas de los más desfavorecidos, de los que menos tienen, los perdedores impenitentes de este gran casino en el que se ha convertido la sociedad española, en la que sólo unos pocos ganan. La banca siempre gana. Pero no es la única. Grandes empresas y grandes fortunas privadas hacen y deshacen tramas a su antojo, en su beneficio.

Ni siquiera los medios de comunicación (a los que se llamó el cuarto poder) saben ya cuál es su verdadera posición en el escalafón de los que toman las decisiones. Las bolsas mundiales suben y bajan sin que existan razones demasiado aparentes. La capitalización bursátil parece tomar una senda peligrosa en todo el planeta, pero más bien se asemeja todo a una prestidigitación del único poder del mundo: el dinero, que cambia de manos en cantidades inimaginables a la velocidad de la luz, mientras los ciudadanos del común asistimos atónitos y asustados a ese acto programado de magia negra. Las acciones bajan y muchos se hundirán en la miseria, pero después otros harán que suban y se enriquecerán más aún. Hasta la próxima. Ellos saben bien cuál será el mejor momento.

En efecto, detrás de todo está el miedo. Tan efectivo, eficaz y letal para la población. Aquí vale todo, cualquier catástrofe de la Naturaleza es bienvenida a este baile funesto. El caso es sembrar el pánico con toda clase de maquinaria, climatológica, sanitaria, terrorista o no, puesta al servicio de los grandes maquinadores.

No me gustan los vaticinios. Nadie es profeta en su tierra. Pero me huele muy mal lo que está pasando en mi país. Esto no acabará bien porque nuestros posibles gobernantes carecen de suficiente entidad para despojarse de su disfraz de marioneta. No hay calidad. Tampoco valentía. No vaya ser que esos posibles acuerdos no agraden a los amos.

Yo reclamo a su portavoz que, al igual que dicen que hizo Moisés con las tablas de la Ley, diseñen ellos las normas y pongan presidente y ministros para ejecutarlas. Y nos dejen en paz. No necesitamos una democracia. Haremos lo que nos digan. Como siempre ha sido en todos los tiempos. Hasta que un buen día del futuro, los reptilianos abandonen este planeta.




miércoles, 6 de enero de 2016

DESORIENTADOS

DESORIENTADOS (por Lalo Monsalve)

Nunca tuve claro lo que quería ser cuando fuese mayor. Sentía sana envidia de aquellos compañeros y amigos que, ya desde la adolescencia, sabían a ciencia cierta que su verdadera vocación era tal o cual. Algunos de ellos, estaban convencidos de que no les gustaba estudiar y preferían embarcarse en el aprendizaje de un oficio concreto. De éstos, los había que sabían hacer cosas. Por el contrario, aquel joven que era yo me sentía inútil.

Tal vez la culpa de ello fuese la enorme desorientación que teníamos todos. Por ejemplo, a mí nadie me dijo nunca que servía para esto o lo otro, lo cual me horrorizaba, ya que probablemente ese silencio sólo confirmaba mi presunta inutilidad. Por fortuna, tenía una memoria aceptable y era capaz de reproducir fielmente mis conocimientos en un papel. Pensé que lo mejor que podía hacer era estudiar, lo que fuese, algo no demasiado complicado para finalizar lo antes posible, conseguir un empleo e independizarme.

Una mezcla de esfuerzo y de suerte, después de algunos altibajos desmoralizadores y desesperanzados, fue la causante de la consecución de mi primer empleo. Cuando miro hacia atrás desde una óptica un tanto pesimista y exigente, tengo la impresión de que las cosas podrían haberme ido mejor. Pero si cambio de cristal, me veo a mí mismo muy afortunado y me admiro, de alguna forma, por estar donde estoy sin ser ninguna lumbrera.

Sin embargo, lo que no perdonaré jamás es aquella funesta falta de orientación. Recuerdo que, cuando finalicé mis estudios, me inscribí en un COIE (Centro de Orientación e Información Universitaria), desde donde nunca me llamaron para aconsejarme ni informarme de nada. Simplemente, me dediqué a enviar mi corto currículo a decenas de empresas, solicitando un empleo relacionado con la carrera que había cursado. Nadie me advirtió de la conveniencia de continuar mi formación post-grado ni acerca de la mejor manera de buscar trabajo. Solo era un ciego dando palos al aire.

Actualmente, parece que la situación ha cambiado. Los recién titulados poseen numerosas vías de orientación en el estudio. No obstante, observo que muchos optaron por una formación de una manera no vocacional, lo cual suele conducir a la frustración y el fracaso, provocando numerosas situaciones vitales no deseadas.

Un maestro, un profesor, no debería ser sólo un impartidor de conocimientos, sino un guía, un orientador, capaz de atisbar en el individuo, de manera precoz, una serie de cualidades que le permitan desarrollar sus potencialidades. Y no estoy hablando meramente de conseguir un empleo. No somos carne de empresa.

Como sabiamente señala el tópico, se trata de trabajar para vivir, no de vivir exclusivamente para el trabajo. La cuestión es llegar a ser una persona útil y a la vez responsable y conforme con uno mismo, teniendo en cuenta sus expectativas. Se trata de lograr una verdadera realización individual, desempeñar el papel que nos corresponde en la colectividad y buscar la felicidad propia y la de los que nos rodean. 

Un orientador no puede ser un reclutador laboral. Eso sería terrible. Es una figura fundamental en nuestra sociedad. Es una tarea social imprescindible, al frente de la cual deberían estar sólo los mejores, los más capaces, dignos del mayor de los reconocimientos. Como diría Larry Romántico, hacen falta más seres de luz como ellos.